La caza del ciervo, la nieve y la actitud

Martes, marzo 20, 2007 14:33
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Nevaba en Zaragoza a las 4 de la mañana. También a las 10 . Entra la nieve, entre los sueños, una conversación. Tres caminos. Una ladera. Tres discontinuos espacios temporales. Hombre caza ciervo y efectivamente lo caza. Sobre la nieve. Hombre caza ciervo y falla, se queda sin comer. Sobre la nieve. Hombre va al supermercado, y come. Sobre la nieve. A partir de aquí la discusión. Sobre política, claro. Sobre qué si no. Supongamos que el ciervo es la crispación. Que es mucho suponer. Supongamos que tú, hombre sobre la nieve tienes que decidir.

 

Decides enfrentarte a la crispación. Y acertar o fallar. O decides simplemente vivir, ir al supermercado y dejar que el ciervo destroce las plantas de tu huerto. Aquí la gran pregunta. En momentos de conflicto todos tenemos la posibilidad de huir. Pero llega el momento en el que el supermercado cierra. Sobre la nieve. No olvidemos la nieve. Entonces no quedan más que dos opciones. Pero ya el ciervo se ha juntado con toda su manada. Ya enfrentan sus cuernos contra tí. Un bolazo de nieve, como luz cegadora (aisch), así que con el supermercado cerrado y sin la posibilidad de cazar el (los) ciervo(s) acabas muriendo de hambre.

 

La disyuntiva del hombre (y mujer, para que no se queje Zapatero) moderno. Enfrentar o huir. Tarde o temprano los problemas acaban llegando de nuevo. En todos los ámbitos. Tarde o temprano tienes que enfrentarte a la situación. Pero cuanto más tarde, más difícil. Son muchos, por lógica, los que tienen que cazar al ciervo. Son muchos los que pueden hacerlo. Pero sólo tú tienes la lanza. Una. O más. Entre la nieve. La esperanza. El combate. La realidad. Entre copo y copo la posibilidad de las palabras y los actos. Pedían la paz y la palabra. Pides la paz y la palabra. Sorteas el copo. El ciervo avanza. Tú vas detrás. Ves a más cazadores. Entre la nieve. Un mundo nuevo en los corazones. Nos esperan. Todo está en nuestras manos.

 

Hasta la burbuja inmobiliaria. De TV3. Aguardan los tiempos. (Medio en catalán, medio en castellano, medio en inglés…pero esclarecedor).

 

 


TV3-Fi de la bombolla-Fin de la burbuja The best video clips are right here

 

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Hace un año: 

Hace dos años: Del periodismo ficción

Hace tres años:  Premio planeta para los medios

Curiosamente dos posts dedicados a lo mismo. El descreído profesional.

 

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Del Aragón del que no nos acordamos y los sueños

Miércoles, enero 31, 2007 18:52
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Hubo un tiempo en que los aragoneses tuvimos que emigrar. Quizás ese tiempo no ha pasado todavía. Pero hoy la emigración es diferente. Hoy quienes se van a veces son los más preparados, mientras contratamos gentes de fuera para enseñarnos a hacer las cosas. Todavía pasa…es el pensamiento colonial , quizás. Algunos, afortunadamente, hemos tenido la suerte de volver , aunque siempre nos queda el poso de lo que fuimos en otros sitios. El caso es que los que se iban antes, los que todavía mueren en las páginas de la Vanguardia o en otros periódicos se fueron porque no tenían para comer, porque vivían épocas duras, porque les ahogaban los pantanos, las deudas y el hambre. 

 

El domingo vagabundeaba por Barcelona. Una noche de domingo como hubo otras decenas de noches de domingo. Sin perder lo que era, esa ciudad me hizo barcelonés. Y hasta hoy. Al final nuestros pasos acabaron en el California. Como tantas noches. Ambar, los Chichos y María Jiménez. Buena combinación. En un lado de la barra un abuelo jugaba al dominó con Mari, la dueña. Al lado, una mujer de unos 50 jugaba a perder la vida detrás de un vaso de whiskey enorme. Marc limpiaba vasos. La Mari es de Granada, también buscó sueños que acabaron en la calle Escudellers. El abuelo se confesó nacido en la calle Boggiero de Zaragoza. 51 años después de partir de allí, todavía no ha vuelto a Zaragoza. La otra mujer, perdió más todavía en las calles de Barcelona. La miseria había que borrarla como fuera, aunque fuera a cambio de cuatro duros. Es de un pueblo de Zaragoza y ahora ahoga sus sueños en alcohol y sus recuerdos en papeles amarillos.

 

Acabamos hablando de Zaragoza los tres. De las calles, de la vida. De los viajes. Del mundo. Acabamos cantando jotas. Hay que ver. Al final yo escribí en un papel dos de las pocas que me sé. Nada finas, ni nada patrióticas, ni nada sentimentales. De las guarras. Curiosidades de la vida, son dos de las que canté hace casi tres años con dos chicas de Torrecilla de Alcañiz,  pueblo ahora en la cumbre de su fama por un motivo bien triste. Al final ella salió del bar, tambaleándose. Con ella va el pleno empleo aragonés, los sueños de un país encerrado y colonizado. Ella también es Aragón. Un Aragón que tuvo que vender su cuerpo para sobrevivir. Después volvía a Zaragoza con el alma en un puño. TOdo lo que soñamos…no tiene porque convertirse en realidad.

 

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Hace dos años: Lunes de duda

Hace tres años: S.O.S. La carta de Julio Medem

 

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