A tecnolochia fa de vegadas realidat os suenios

Jueves, octubre 7, 2010 19:35
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Nunca no s’achunton os 8 chirmans cuan ya yeran grans. A vida los trestallo. Uns ta Catalunya, atros ta Zaragoza y os que se quedon en a Huesca comun que veyio como naxeban y chugaban. Gracias a que a mia tia alzaba bellas fotos y a lo triballo de Rubén Vicente, fotografo, amigo y vecin, aconseguimos que Adela Romance, chirmana d’o mio yayo, y a unica d’os 8 chirmans que encara vive, veyese a totz os suyos chirmans.

Adela y os suyos chirmans

Adela y os suyos chirmans

Como periodista os muntaches de fotos no me fan guaire goyo, pero en ixa foto irreal, de 8 chirmans separaus por a vida, diemos carta de realidat a os suenios d’Adela, que a poco veye que o suyo mundo disparixe por o tiempo y por as basemias d’a suya ment de 94 anyos. Yeran totz, Santos, Miguel, Martina, Nicolás, Justo, Bernabé, Felisa y ella, Adela, la mas choveneta. A tecnolochia facio posible creyar un suenio, un remero, una ilusion. Y estio bonito poder-lo fer, como tamien veyer a cara d’o mio lolo, a qui no conoxie, porque murio bells anyos antis que os mios pais se casoron.

Santos Romance

Santos Romance

El teneba os huellos azuls y yo no, no li conoxie pero ye tan parti d’as mias radices como a mia yaya Cruz a qui si conoxie y m’amostro a chugar a o guinyote. Tan parti de yo como os abuelos Macario y Basi, pais d’a mia mai que m’amostroron tantas y tantas cosas y que en a mia vida de nino yeran os abuelos con qui me quedaba, con qui feba gambadas por a ciudat con os que vivie tantas cosas de chicorron y dimpues de gran, cuan se facion grans tamien y ya la capeza se lis n’iba ta mundos estranios. Son a radiz d’o que soi. Tamien. Ye a familia, tamien. De vegadas, cal agafar-se d’as radices, d’os alacetz d’un mesmo y retrobar-se en o que somos agora porque venimos d’an venimos.

Día de Internet

Sábado, mayo 17, 2008 20:02
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Fruto de mi propia contradicción, hoy, que es el día de Internet, he decidido vivir offline…Pero tenía que contarlo.

Jorge Romance

Desde 1993 dando la tabarra entre unos y ceros. Hay un mundo ahí fuera.

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33 años

Viernes, enero 4, 2008 1:05
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20080104000529-cruz-002.jpgA partir de hoy tendré que tener cuidado con estas cosas. La de la foto es del Valle de los Caídos, osea, que con más razón.

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La fredor de no voler coneixer

Viernes, diciembre 14, 2007 21:16
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Estic anant ara mateix cap a Mequinensa. Un grup de teatre de Terrassa fa un muntatge sobre textos de Jesus Moncada. Avui és l’estrena al poble de l’autor. M’agrada anar-hi. Peró no m’agrada com m’han enviat. “És un compromís” m’han dit. “Crec que és en catalá, ja ho traduïrem”, m’han dit. “Entrevista a qui puguis, l’autor, el director, algú del Ajuntament”, m’han dit. És a dir. Ni tan sols els intressa. No tenen ni idea de qui va ser Moncada. No m’han preparat per parlar amb els morts. Fan dos graus sota zero. Fa fred. Suposo que ni la escalfor humida dels textos sobre l’aigua d’en Moncada em treurà la fredor que em produeix la incultura desitjada d’alguns.

La luna, lo mismo y una agulla amb fil

Viernes, noviembre 23, 2007 23:54
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L’hem posat fil a l’agulla. Ja es veurán els resultats. El Xampi está pasando por sus horas más bajas. He ido a darle al limpiarabrisas para echarle un poco de agua y me he quedado con la palanca en la mano. Si llueve, ahora no veo. Después se ha parado. La grúa. De vuelta. Un informe a toda prisa. Ayer vi “Primavera, verano, otoño, invierno y primavera” de Kim Ki Dook, y me encantó. Me duele el entrecejo. Creo que pasé demasiadas horas delante del ordenador ayer. Sigo esperando llamadas, pero no me desespera. Mañana trabajo. Todavía queda lotería, y hoy no me he despertado a las 4.20 sino a las 7. Y ya no he podido dormir.

Cuando volvía a casa he visto la luna. Está casi llena, sino llena entera. La luna ha marcado mi vida desde siempre. Serán los genes. Mi madre dice que mi abuela la notaba, especialmente cuando ya no era consciente del mundo en el que estaba y vivía en su propio mundo de fantasías en color sepia y blanco y negro. Serán los genes. A mi me da por no dormir cuando hay luna llena. Me da por alterarme. Por vivir al doble de revoluciones y vivir cada minuto pleno de intensidad. Para lo bueno y para lo malo. Quizás no es desde siempre. Tal vez es sólo la autosugestión que me autoimpuse hace tantos años. Empecé en Radio La Granja. Todavía quedan restos en internet. Qué cosas hacía antes del año 2000, desde luego. No sé de cuando es la web, de la última etapa, seguro, en Radio Las Fuentes. Cada mes dedicaba un programa entero a la Luna. Un homenaje que se me ha quedado grabado en el despertador.

Al menos no me sale pelo. De más. Ni siquierda donde me hace falta. Ni me crecen los dientes. Ni aúllo. No me quemarían (por eso) en la Edad Media. Ni me baño en el hielo para quitarme el ardor del alma. Sólo miro a la luna. Cuando me despierto. Parece mentira que con todas las cosas que pasan lleve más de un mes preocupado de la hora en la que me despierto, o me dejo de despertar. El resto del día hago cosas, escribo, pienso, proyecto, imagino, sueño, deseo, leo. Y también cosas más mundanas. Cago, meo, como, bebo, escupo, río, frunzo el ceño, me cabreo, me divierto, me aburro, me indigno, me emociono, me entristezco, recuerdo. Pero en el fondo, lo único que me importa es si me he despertado o no. Si es la luna o no. En el claro de la luna…y pensar que tengo todas las cintas del programa que grabó mi amiga Izaskun. Las tengo que digitalizar. Igual que tengo que acabar el relato de una lágrima. Igual que tengo que hacer ese documental. Lo mismo, lo mismo que acabar aquel proyecto sobre inmigrantes. Lo mismo que viajar. Lo mismo.

Aunque no estoy en mi cama de Zaragoza

Miércoles, noviembre 14, 2007 5:42
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Son poco más de las 4 y 20. Escribo desde el móvil desde una cama de Barcelona.me acabo de despertar. me doy la vuelta.

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M’agraden les coses petites. Confessió de viatge

Viernes, noviembre 2, 2007 15:10
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Sona una guitarra per flamenc. Els coloms volen en cercles per damunt del meu cap. Sóc al mig de plaça Catalunya. Sobre les espatlles porto una motxilla petita. Sempre m’han agradat les coses petites. Les llibretes petites. La lletra petita que faig servir cuan escric a ma. Els llapiços petits. Les mans petites. Les noies petites. Els pits petits. Plaça Catalunya és gran, i per aixó mai no m’ha agradat gaire. Fugeixo cap a instants, llocs i persones més petits. Després d’un petit instant,fugaç, he pujat al bus,des de on estic escribint. Ara viatjo amb un conductor argentí, una monja que llegeix una revista de mosens i la ex-novia d’un amic.

 

Cap d’ells sap que els hi estic describint. Tampoc no saben que estic una mica trist. Una petita tristor. M’agrada sentir-la. Perqué n’és petita. Perqué en diu moltes coses. Tampoc el gat cuan em miraba aquest mati sabia que estaba trist. També n’ha tingut culpa Quim Monzó que ara mira per la finestra. Recordo ara petons i abraçades d’aquests dies. Els i les que ens vam fer i els i les que no. Em diuen, entrant al area de servei de Lleida, que l’AP-2 sempre me’n porta cap a casa. A totes dues direccions. M’agrada escriure en catalá,tot i les meves deficiencies. O per aixó mateix. M’agrada pensar que tot és millorable. Ara penso que només hi ha una cosa petita que no m’agrada. Els gossos petits. Encara que siguin ’molt monos’. Per si de cas no havia quedat clar. Tinc una mosca al nas. Tampoc m’agrada. Tinc temps per pensar. Tinc cinc dits a cada ma. I unes ganes horribles de mossegar dits.

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Resultado de una semana de reflexión y sensación

Sábado, octubre 20, 2007 13:03
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En la espiral que soy , y que nunca dejaré de ser los puntos convergen y divergen a la vez. Desde hace cosa de un mes mi cabeza va y viene sobre el mapa. Va y viene sobre las sensaciones. Mi piel busca otras pieles, tres o cuatro, exactamente. Mis ojos buscan otras miradas, dos o tres, en concreto. Mis oídos quieren oír otras voces, una o dos, en especial. En la espiral que soy, y que nunca dejaré de ser, hoy mi cuerpo está en el centro de los círculos que no son concéntricos, mis manos están en los extremos, mis ojos sobrevuelan una y otra vez las líneas. En la espiral que soy, y que nunca dejaré de ser, mis oídos oyen cantos de sirena, oyen palabras que nadie pronuncia, oyen rumores que nunca serán verdad.

 

En la soledad amplia de mi cama giro la cabeza a derecha e izquierda. Busco el rumor. Busco el olor. Busco el ruido. Busco la sirena. Busco el ordenador encendido. Busco el reloj. Cuento los minutos. La espiral sigue en perpetuo movimiento y me empujo, no me empuja, me empujo, quiera o no quiera, hacia fuera. Las visiones de otro tiempo me acechan. Las olas de gente me apasionan. No por masivas. Sino por reincidentes. Porque se van y vienen. Porque se acercan y se alejan. Y a veces lo hacen a la vez. Porque cuando la espiral que soy, y que nunca dejaré de ser, estira su último punto hacia fuera…a la vez está volviendo hacia dentro. Porque mi piel, mis ojos, mi cuerpo, mis oídos y mis manos, en realidad nunca han dejado de tener lo que nunca han querido. Porque mi piel, mis ojos, mi cuerpo, mis oídos y mis manos, en realidad nunca han dejado de querer lo que nunca han tenido. Porque además de espiral soy ola. Porque además de ola, soy viento. Pero el viento no tiene manos. Las olas no tienen manos. Y la espiral sólo tiene una única mano, en forma de punto, que trata de aprisionar lo que quiere y lo que no. Yo, que soy todo eso, sin ser nada de eso, tengo manos, ojos, pies, piel, oídos, boca, lengua, cabeza y sexo. Y la espiral que soy, y que nunca dejaré de ser, a veces se sorprende a sí misma notando que todas esas cosas, no son más que espirales que quieren y desean cada una una cosa distinta. Pero la espiral que soy, y que nunca dejaré de ser, sabe, aún sorprendida, que lo más peligroso es cuando todas esas cosas que soy quieren y desean, cada una por separado, lo mismo.

 

Antes hubo negrita.

 

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Soy espiral, y mis raíces crecen, y el desierto vive a mi alrededor

Viernes, septiembre 28, 2007 20:29
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Somos espiral. Somos planta. Somos red. Somos raíz aquí y allá. Somos lo que somos. Caminamos en círculos porque es el camino natural. Porque si la historia es pendular, el ser humano es circular. Y en los círculos nada tiene principio ni fin, hasta que se desvanecen. Y en los círculos, las tangentes de los otros círculos son puntos sin dimensión, y por tanto, puntos infinitos a la vez. Somos tangenciales con los otros círculos. Para siempre.

Por eso los desiertos, infinitos puntos sin dimensión que se juntan y arremolinan con el viento, nos atraen tanto. La magia de lo desconocido que es lo más conocido. Por eso cruzar desiertos a mí, a este círculo, a esta espiral que soy yo, me parece uno de los ejercicios más arriesgados del mundo. Porque me atrae, porque me desconcierta, porque me descoloca. Pasarán los años y seguirá pasándome. Antes lo hacía de allá aquí. Ahora lo hago de aquí a allá. Sigo queriendo tener las raíces en los dos sitios. Mis raíces se buscan, en círculos, hacia el mar y la montaña. Entre el Mediterráneo y el Ebro. Por debajo del desierto, infinita espiral de arena y soledad. Por encima la mente, que encuentra otras mentes. Que encuentra otros cuerpos, otras caricias, otras manos. Que encuentra otras lenguas que, será por resonancias pasadas, también son la mía. Ojos, sonrisas, cachirulos en castell y bombos en cabalgatas.

Y como soy espiral no podía dejar de pasar por los mismos sitios por los que ya he pasado. En un nuevo punto. Una nueva tangente, pero en el mismo sitio. Mismas sensaciones. Mismo infinito espíritu de aprender. Misma curiosidad. Mismo temblor. Misma mirada. En diferente punto. Tan diferente que no es ni parecido. Aún siendo lo mismo. Y en estas llegó el comandante y mandó parar. Mi comandante. La espiral gris que tengo entre los ojos y la nuca y que mandó parar. De una forma tan expeditiva que esta vez dije que no. Así que aquí sigo. Volviendo a volver. Vuelvo a volver. Volvería a volver. Ahora aquí sigue habiendo desierto en los ojos. Ahora aquí sigue habiendo mar y montaña. Ahora sigo durmiendo la siesta girando sin parar. Mientras mi cabeza vuela mi cuerpo aterriza. Cuando mi cabeza aterriza es mi cuerpo el que vuela. Y todo tiene sentido sin tenerlo. Porque soy espiral. Porque soy círculo. Porque quiero otros círculos. Porque en el fondo, lo que quiero, es lo que siempre quise. Desde pequeño. Y que tuve durante un tiempo, cuatro años, concretamente. Las raíces todavía me lo impiden.  Pero mis raíces están creciendo con fuerza. Se van sin querer hacia el este. O no. Quiero ser tan espiral que pueda tener raíces en todos los sitios en los que, alguna vez, fui feliz.

…..

Y aunque no tiene nada que ver, pero me apetece contarlo, explicarlo, decirlo, gritarlo y alucinarlo…La estación de Miraflores no estará para 2008 . Nada cambia en esta jodida ciudad. En junio dijeron que ya habían empezado las obras, y todavía ni están expropiados los terrenos. Ya me parecía a mí que no había máquinas trabajando. Pensé que quizás en el subsuelo. Otra promesa que se lleva el cierzo, ante los aplausos embobados de los amigos del desarrollismo. También lo prometieron, también. Pero una vez más, mentían.

Reflexionando sobre mi mismo. (III) El periodismo (II)

Lunes, agosto 6, 2007 20:33
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Preguntas en la calle. ¿Usted que opina de la cría del cangrejo salvaje? Las respuestas son claras. Nueve personas te dicen que es una cosa “muy natural” y que se “necesita como el comer”. Una solo te dice “Mataré a todo el que críe cangreo salvaje en cautividad”. Llegas a la redacción para hacer tu noticia. Evidentemente, la gran mayoría de los ciudadanos entrevistados han aprobado la cría del cangrejo, y sólo uno lo desaprueba, eso sí, de forma brutal.

 

Ahora hay que elegir una sóla frase de uno de ellos para ilustrar tu reportaje. Sólo puedes poner una frase de una de las personas, y, con ella, hilar tu discurso en la noticia. Evidentemente, la que más fuerza tiene como frase sacada de contexto es la del amenazador “Mataré al que críe cangrejos”, pero la realidad de la calle es bastante distinta. Es cierto que las minorías tienden a ser más ruidosas. Tienen que hacerse oír. Pero estamos hoy hablando de otra cosa. Hablamos de que hay que pulsar la calle y palpar una realidad. No hablamos de si el cangrejo es bueno o malo, sino de lo que opina la gente en la calle.

 

¿Qué harías tú? Hay dos opciones…representar la normalidad o mostrar el morbo de la violencia más que minoritaria. En esa elección está la delgada, delgadísima línea entre información, espectáculo y morbo. Repasemos las televisiones, especialmente…y ¿qué descubrimos?

 

Falta de rigor. 

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