La Pantera Rossa no monta un belén, pero sí un mercadillo

Sábado, diciembre 19, 2009 11:16
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Me llega desde La Pantera Rossa, la librería asociativa y por el momento, nómada.

No montamos un belén pero sí un mercadillo

Y no uno ¡sino dos! Del 19 al 24 de diciembre estaremos en el
K-Pintas, la galería y estudio artístico de la calle Doctor Palomar
19, junto a Marian Mojica con su ropa artesana y sus cosas de casa,
Rafa Sencillo con sus telas, vestidos y perfumes de la India,
Bichorraro con sus flores de fieltro, Noemí Calvo con sus cuadros y
calcetines, Viriato con sus vinilos y libros del rescate, y algún
invitado más, música, filmaciones… ¡Buena compañía garantizada!

Y del 2 al 5 de enero volveremos a la carga, ya en solitario, en el
Treziclo (c/Liñán 8): en la sala de abajo habilitaremos un espacio con
proyecciones, ambigú, café… y libros, ¡muchos libros! Os esperamos
para que vengáis a curiosear, a charlar, hacernos compañía y animaros
a regalar libros que no se ven en los escaparates.

Los horarios de los mercadillos los tenéis en el cartel adjunto y en
nuestra web www.lapanterarossa.net

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Mis libros de Reyes

Martes, enero 6, 2009 17:41
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Este año los Presidentes de República Magos y yo mismo hemos decidido adquirir los siguientes libros (para quedarse en mi biblioteca o regalar):

  • Periodismo Práctico” de Arcadi Espada. Reflexiones no siempre compartidas, pero siempre para dar que pensar sobre la práctica del periodismo y los periodistas.
  • La caza del Carnero Salvaje” de Haruki Murakami. La primera novela de Murakami que se publicó en español y la única publicada por Anagrama. Está a punto de salir la versión de bolsillo en la colección “Compactos”
  • Fotografías veladas” de Antón Castro. El último libro de Antón. Entre la realidad y la ficción. Entre la Zaragoza que conocemos y la que soñamos. Entre el Aragón surrealista y el Aragón seco y duro de pedregal tamizado por la lluvia gallega.
  • Quieto” de Màrius Serra. Como es imposible comprar literatura en catalán en Zaragoza lo he comprado en castellano. El libro en el que Màrius nos ofrece compartir la quietud de su hijo con una grave enfermedad neurológica y, sobre todo, en el que le hace correr a través de sus páginas.
  • “Esclavos del franquismo en el Pirineo” de Fernando Mendiola y Edurne Beaumont. La historia de una carretera del Pirineo Navarro construida por los esclavos republicanos del franquismo. Lo presentamos el otro día con La Pantera Rossa. Es un magnífico libro de una historia todavía por acabar de reconstruir, especialmente en Aragón.

Las dos españas y las españitas

Domingo, enero 6, 2008 15:23
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Viene de hace unos años, pero ahora, cuando volvía del rastro de la Plaza de Toros me ha dado por pensar en los colgajos de balcón. Hace unos años se pusieron de moda los papanoeles que trepaban por una escalereta. A esa versión del señor de nariz y traje rojos le siguió casi inmediatamente, surgida de la tradición testicular, la de los tres reyes majos de peluche que también trepaban y accedían a los balcones. Algunos hasta con sus camellos. Ahora, años después, la división es patente. Hay balcones donde reina el muñeco rojo, y balcones donde papanoelean tres tipos venidos de no se sabe bien donde.

Los balcones de España son ahora o de Papá Noel o de los Reyes Magos. Son las dos Españas. Las del PP y el PSOE. Las del Barça y el Madrid. Las de la playa y la montaña. Las de la paella de pescado o de carne. Las de la COPE y la SER. Las del tren o el autobús. Se mezclan. NO he podido identificar absolutamente a Papá Noel con el PSOE, el Barça, la playa y la paella de pescado. Ni a los Reyes Magos con el Madrid, la montaña y la COPE. Pero ahí están. Seguro que estos días se han oído conversaciones en las que aludiendo a las cristianísimas y españolísimas tradiciones se abominaba del tío de la Coca-Cola. Y aludiendo a las mismas razones, los vilipendiados eran los tres pobres magos (incluído uno pintado de negro en el siglo XIV y todavía en muchas cabalgatas, a pesar de la indudable presencia de personas negras en nuestras calles).

Y mientras los balcones se dividen entre camellos y renos de nariz roja (por favor, no hagan relaciones extrañas), pensaba en todos aquellos que no somos ni de la COPE ni de la SER, ni del PSOE ni del PP, ni del Madrid ni del Barça, que nos gusta la paella lleve carne o pescado, que por viajar en buena compañía nos da igual hacerlo a la playa o a la montaña, en tren o en autobús. Somos las españitas. Los que no existimos. Los que, tampoco, nos vemos obligados a elegir entre los Reyes Magos y Papá Noel. Y no, no colgamos los dos del balcón (que también los hay, como los que ponen pegatinas del burro y del toro en el coche). Simplemente regalamos cuando queremos a las personas que queremos. En Reyes, para el día de la Cocacola o el 29 de febrero o de marzo, por poner. Somos la tercera vía. No somos ni carne ni pescado. Es más, somos carne, pescado, marisco, cereales y verduras. Porque existir, existimos, desde luego. Pero como no optamos por sus opciones prefieren ningunearnos. Yo en mi balcón tengo colgada una bandera. Porque me da la gana. Y por ella, lo más que trepan, son brujas de colores que hacen cagar los troncos. Son duendes verdes que me hacen soñar con cosas que no debo soñar.  Vienen las palomas, y los gorriones y no se asustan de tíos con barba. Porque para barbas…las mías.

Un cuento sobre el negro Baltasar

Sábado, enero 6, 2007 12:49
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Me llamó Baltasar el otro día.

-¿Qué le ponemos a la Bitzare?

-¿A Bitzare?¿En mi casa?

-Sí, sí.

-Pues no sé, quizás un poco de tiempo, el tiempo siempre es útil. Siempre se puede aprovechar, y hasta cuando lo pierdes, merece la pena. Además, si tiene tiempo, puede que decida compartir un poco de él conmigo. Y eso será bueno.

- Vale, dijo Baltasar, ¿Pero en forma de qué?

-Pues chico, no sé, quizás una agenda. En blanco, si puede ser. No más que con los números de los días. Toda por llenar, toda por hacer, toda por proyectar, pensar, imaginar, soñar y vivir.

-Pues no pides poco, dijo el rey negro, que es de pueblo, y tiene un punto más bien realista.

-Yo sólo pido lo imposible. Así me ilusiono por hacerlo posible. Y sé lo que me digo. Las manos de Bitzare y el barro son sueños posibles.

-¿Y un horno?, dijo él.

-No, no. El horno ya lo pone ella, lo que necesita es un tiempo en el que crear universos y utopías.

-Vale pues, chico, como te pones.

-Será, dije yo. Y aquí está. Todo un año de regalo. En blanco. Por crear.

 

….

Hace un año: Pero que majos que son, los reyes majos

Hace dos años: Milagro, milagro

Hace tres años: ¿Diputados de Aragón?

 

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