Manifestación racista en Zaragoza el 1 de mayo

Sábado, abril 18, 2009 10:08
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El 1 de mayo hay convocada en Zaragoza una manifestación del partido “social nacionalista” (así se definen) Alianza Nacional. El lema de la convocatoria es algo así como “En defensa del trabajador español” y el recorrido que han solicitado hacer y que parece ser que nuestro amado delegado del Gobierno ha permitido consiste en recorrer la calle Conde Aranda, conocida entre los zaragozanos como Avenida Marrakech por sus palmeras y muchos de sus habitantes, para acabar en la Plaza del Portillo celebrando un mitin.

zaragozamini

Sorprendentemente un partido así es legal en España, a pesar de la ley de partidos que sólo sirve para un partido. Sorprendentemente nuestro delegado del Gobierno vuelve a consentir un acto así. ¿O no es tan sorprendente? Pues no, no lo es. Javier Fernández, delegado del Gobierno español en Aragón se ha caracterizado los últimos años por contemporizar con los partidos fascistas, neonazis o “social nacionalistas”, permitiendo que Zaragoza se convierta en una suerte de paraíso para estos grupúsculos que pueden realizar aquí sus conciertos de exaltación de la raza, sus homenajes y sus manifestaciones.

Los colectivos vecinales, antirracistas y antifascistas se reunirán la semana que viene para intentar evitar que la manifestación racista y fascista altere el transcurrir de la ciudad, que se verá alterado si, con el consentimiento de Javier Fernández, Alianza Nacional puede recorrer uno de los barrios de Zaragoza con mayor número de inmigrantes.

La fuerza de Internet contra el racismo

Sábado, mayo 10, 2008 18:39
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Ayer un conocido blog publicaba un mail que le llegaba donde denunciaban la existencia de un cartel xenófobo en una tienda de la cadena Beep en Alcúdia (Illes Balears). Cartel que, además de tener dos faltas de ortografía horrendas, recuerda a los tiempos del “Juden, Raus” que en plan de humor nos contaba Roberto Benigni en la Vida es Bella.

Poco después, alguien enlazaba la entrada en Menéame y comenzaba a recibir votos llegando a los 550 y saltando a portada, con una importante corriente de comentarios y generando la oportuna indignación.

Menos de 24 horas después el Diario de Mallorca nos explica lo siguiente:

La Policía Local de Alcúdia ordenó ayer la retirada de un cartel situado en el exterior de una tienda de ordenadores de esta localidad en la que podía leerse, sobre un fondo con los colores de la bandera rumana, un mensaje de tintes xenófobos en el que el propietario del local avisa de que “se prohíbe la entrada sin previo aviso a perros y rumanos, de lo contrario saldrán hechando ostias (sic)”. En el mostrador de la tienda ayer podía leerse otro cartel en el que se insinúan graves insultos y frases ofensivas contra los ciudadanos rumanos.

Internet en este caso ha actuado como fuente de denuncia y ha obligado a actuar a la fuerza pública. Evidentemente, los dueños de la tienda tienen todo el derecho del mundo a quejarse y denunciar los robos de los que han sido objetos. De ahí a colocar un cartel racista y que nos retrotrae a los tiempos del apartheid va un trecho muy largo.

Alguien lo vio. Un blog lo replicó. Menéame lo amplificó. Los medios tradicionales reaccionaron cuando la Policía ya había actuado.

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Todavía no aterrizo y me siguen sorprendiendo las cosas

Jueves, enero 24, 2008 16:50
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Lo cual es una ventaja. No sólo para mi profesión, que es lo de menos, sino para todo lo demás. Cuando viajas abres los ojos, y cuando vuelves, no acabas de cerrarlos. Tienes la cabeza un poco allí, y un poco acá. En mi caso la cabeza siempre está en al menos tres sitios. Para lo bueno y para lo malo. Y si hay luna llena, no quiero ni contar. Llego recién de Lisboa. Como vivir en Cuéntame. Seguro que hace treinta años las calles de Zaragoza eran así. Hay bigotes y bigotes. Barberos, Ginginhas y ropa tendida. Abuelos al sol. Mercadillos pintorescos. Bacalao. Bacalao. Pescado. Bife á Pedra. El hablar se te hace simpático. COn los portugueses uno nunca acaba de tener las cosas claras. No sabes si están enfadados, si se ríen, si sonríen, si lloran. En el tranvía el conductor habla acaloradamente con una chica. Después se ríe bajito. Como para adentro. Nunca sabremos si fue una broma o simplemente no se acababa de tomar en serio lo que acababa de decir. Prometo mejor crónica. Todavía me queda la impresión de unas luces maravillosas y de sombras por la calle del Carme. Necesito el poso. Pero Lisboa es una ciudad de colores. Tan de colores que nunca puedes saber si alguien es inmigrante o lleva cuatro generaciones su familia andando por la Alfama.

En Zaragoza las cosas han ido más despacio. Todavía no acabamos de ver a nuestros vecinos como vecinos. Ni siquiera ellos nos acaban de ver como vecinos. Pero somos humanos. Y los humanos tenemos la misma tendencia a la diferencia que a la agrupación. Al final, acaba siempre primando una u otra. Cuanto más humanos, más grupo. Cuanto menos humanos, pero también humanos, más individuos. Por eso mientras comía hoy un bocadillo de bacon en el bar de debajo de casa veía la telenovela de Aragón Televisión. El dueño del bar es aragonés, y chino. El que tomaba el café al lado de mí es aragonés y marroquí. La que venía a por tabaco y se ha quedado viendo la serie es aragonesa y búlgara. Los cuatro, como humanos, hemos reído cuando se ha atascado la máquina de café. Los cuatro, como humanos, hemos aportado nuestras soluciones. Después el del café se ha ido. La del tabaco ha hablado con el del bar. Porque la del tabaco es la del colmado de la otra esquina, con carteles en cirílico. “Estas patatas no funcionan, le he dicho al repartidor que no traiga más”"Sí, sí, yo tampoco vendo, pero mira que tira más bonita te ha traído a ti, yo se la he pedido y no me ha traído”. “Ya se lo diré que tiene que venir mañana y que se pase”. Luego hemos hablado ya los cuatro de que en la serie de Aragón Televisión las tías se tiran del pelo. El del bar ha afirmado “Todas chicas malas”. Su mujer sonríe, parece todo lo contrario a las de la serie. La del colmado ha sido más explícita, “uy, es que esa rubia ha matado muchos en esta película”. Después, mientras salía del bar, categórica, ha dicho: “Es una puta”.

Una frase categórica, que no tiene que ver, pero que me ha recordado a un abuelo, en otro programa de Aragón Televisión. Eran de un pueblo del Pirineo. Le han regalado un fin de semana en una casa rural en Javierregay (Lo ferrero, creo, en esa lengua que no sale en Aragón Tv). El abuelo ha mirado a Pilar Bellé. “Uiiii, Pa qué tanto…”. Categórico. Porque para casa rural, la suya. A él lo que le hubiera gustado es un fin de semana en Barcelona, en Nueva York o hasta en Huesca. Pero para bajar al pueblo de al lado…Pa qué tanto. 

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Otra historia de tren. Motín contra el racismo

Miércoles, octubre 24, 2007 0:23
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Como no hay dos sin tres y el metro de Zaragoza, de haber, ya no llegará al campo de fútbol de Valdespartera sino al cuartel de la Guardia Civil de Valdespartera, me detengo en una nueva noticia sobre el tren. Esta vez se trata de un regional, Girona-Figueres. Yo lo cogí una vez para ir a Cadaqués y escribí lo que sigue:

 

Cuando el verano llega a la mitad. Cuando casi no has salido de Barcelona. Cuando la playa sólo es una cosa que está calle Marina abajo. Cuando el sol sólo te castiga mientras vas a trabajar. Cuando el mundo no se para ni siquiera en agosto. Entonces viene el mar, la mar, con sus olas, con su espuma, con su sal. Entonces viene el barco, y se va, con las olas, el mar, la mar. Entonces surge la chispa, el fuego, el cigarro, el blues, un faro, un libro, una tienda. La amistad. El mar, la mar. Cadaqués sin Dalí. Entonces Milan Kundera sigue sentando cátedra, entre las rocas, en S'Alquería, con el mar debajo, con las gaviotas encima, con los franceses detrás, con el sol delante. El mar, la mar, y las palabras. Cadaqués sin Dalí.

 

En ese mismo tren, con un gesto que el propio Kundera podría haber relatado en La inmortalidad, los pasajeros se han amotinado contra un revisor que ha pedido un sólo billete, el único, a un pediatra . Negro. Lo cuentan en público, y en los comentarios se puede ver, claramente, porque mientras unos protestaron, otros, como el agresor de ayer, o incluso como el chico que giraba la cara, nunca jamás serán humanos. ¿Miedo? Todo el del mundo. Pero cuando el agresor, borracho que dice, se iba, bien pudo levantarse a ayudar a la chica. ¿O es que tenía miedo también entonces?. 

 

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De padrones, acentos y racismo

Lunes, octubre 2, 2006 8:50
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El día anterior a volver a ser zaragozano a todos los efectos me dedicaba a hacer de guiri por la ciudad, bus turístico incluido. Aún teniendo cuidado con las ramas de los árboles que se meten a la parte de arriba del bus no pude evitar todos los peligros. Después un poco de burocracia y papeleo me hicieron nuevamente zaragocita. Por eso pude disfrutar el sábado de una cata de vinos al aire libre, para descubrir que en Ainzón hacen vinos excelentes, y disfrutar con el mejor vino del mundo. El Gran Vos. Tenía otro aire la ciudad con el padrón en la mano, digo yo. El mundo sigue siendo mundo. El país sigue sin ser un país. Y la extrema derecha que dice Zapatero se convirtió en “derecha extrema”. Que es igual, pero sin ser lo mismo. Como los que “ponen el acento en Aragón”, que, curiosamente no acentúan Aragón en su cabecera. Comprobadlo. Será por eso que el 90% de los artículos de su director versan sobre Euskadi y Cataluña y no sobre Aragón. Aragon, sin acento. Derecha extrema. Como un deporte peligroso. Casi igual de peligroso que salir indolente en la primera parte ante un equipo que corre. Menos mal que el Víctor de ahora es valiente. Igual de valiente, pero valientes gilipollas son los que siguen haciendo el grito del mono en la Romareda. Esta vez no era Eto'o, que había quien decía que sólo era a Eto'o. PUes no. Son los descerebrados de siempre los que gritan. En el fondo, nada cambia, a pesar del padrón. O precisamente por eso.

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Dengún estatuto

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Tal día como hoy moría Mauricio Aznar Müller, cantante de los Más Birras. Yo había dejado mi ciudad, mi barrio y mi hogar de tantos años atrás. Ahora ya no soy un vagabundo en el camino. Y aunque tu amor sigue sin guiarme, la verdad es que las cosas empiezan a tener sentido. Me sigue gustando Cass, la chica más guapa de la ciudad, y sigo apostando por el Rock'n'roll. Un café para empezar y un whisky para olvidarlo todo. En Torrero ya no está la cárcel, pero si el cementerio. Y la telaraña nos sigue envolviendo. El hombre del tambor y la armónica saca un nuevo disco, y en Luisiana sigue sin haber oro. Mauricio, tú sigues aquí.

 

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