Zoo de primavera

Martes, mayo 18, 2010 17:18
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Ha volato en cerclos dondiando por o mio cuerpo. Ha puyau enta la punta d’o naso y dimpues ha baxau dica os pietz. O mosquin danza fendo a suya mosica singular. Meyo m’ha dispertato. Encara sentiba o suyo ruido aman d’a mia orella cuan o mixin, Sputnik, ha prencipiau á abatanar a puerta.

Tranco a puerta de nueitz pero el, nierbudo y amoroso que ye, preba, cada nuei, de dentrar superando os problemas. Primer, abatana, dimpues salta y agafa o zarallo y con o suyo peso aconsigue ubrir a puerta. Continaba sentindo o mosquin y Sputnik tamien, asinas que amas de fer-me un mueso en o naso, ha prencipiau a encorrer o mosquin, primer con os huellos, y dimpues a saltos.

Ta rematar a scena os muixons que fan niedo en os arbols que redolan casa mia han prencipiau a cantar. Ya casi yera de maitins. Os animals s’eban conxurato ta no dixar-me dormir. A natura truca a la puerta. A primavera animal ha plegau ta casa Purnas.

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Luna de platica

Viernes, marzo 13, 2009 18:46
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Bajo la luna en el columpio

Bajo la luna en el columpio

Esta es la responsable de que no duerma. Ahí está. Está entre fantasmagórica y tenebrosa. No parece importar a los que hablan sentados en un banco que ella se eleve sobre las torres del Pilar. A saber de que hablan en esta noche de luna llena sobre el Pilar. No se si son dos amantes, dos pescadores cansados, dos ladrones planeando un golpe, dos yonkis. Cualquier tipo de personas que pueblan la ciudad pueden sentarse en ese banco bajo esa luna febril, amarillenta, como ajada.

Así que me alejo. En el fondo querría estar sentado en ese banco bajo esa luna. Ya no que puedo dormir me gustaría elegir cómo, cuando y con quien. Es la suerte de pasar por un puente cada día. Cruzas de orilla a orilla, ves el río, el mismo río, distinta agua. Ves la luna que crece y mengua. Ves a quien pesca, a quien cruza corriendo, andando, con bolsas, en bicicleta. Vives el roce de los taxis en tu pierna mientras pedaleas. Miras la vegetación, la que queda. Corres de camino a casa, vas despacio de camino al trabajo. Cruzar, cruzas. Sientes la espiral, el río y el agua que va hacia el este. Y mientras, bajo la luna llena que es vieja, dos personas se hacen confidencias en un banco. Quien pudiera estar en bajo la luna de platica, de plática.

La mutación de lo inmutable

Martes, marzo 3, 2009 23:10
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Pasamos tantas veces por el mismo sitio que nos da la impresión que nunca cambia. Giramos tantas veces la rueda que nunca parece que nos movamos. Vemos tantas veces los mismos sitios en obras o destrucción que nunca percibimos las mutaciones. A veces, sólo a veces, parece que estamos en el mismo punto y los únicos que somos los mismos somos nosotros. O ni siquiera claro. A veces, parece que llega la primavera en cuatro palos secos que plantaron hace nada.

El eterno ir y venir del mundo. El eterno, de momento, ir y venir del mundo. El ir y venir del mar. El pasar del río. La primavera.

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Creo reconocer los síntomas

Domingo, marzo 2, 2008 22:14
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No acabo de entender esta primavera extraña que me rodea. No acabo de comprender el desasosiego que me guía estos días. Echaría la culpa a Zapatero o a Rajoy, o a cualquier otro candidato a diputado que hoy, ayer y mañana bombardean la vida con promesas, insultos, sonrisas y abrazos. Si una abuela ha llamado a Juan Alberto Belloch guapo delante de mi, seguro que algo tiene que ver. Pero no mucho más. Me debato entre periodismos, personas, sentimientos y realidades. Me debato en espirales desordenadas y en vientos de levante, norte y poniente. Mistral o cierzo, tanto da.

Creo reconocer los síntomas. No son electorales, seguro. De hecho, de esta campaña sólo me están interesando las otras propuestas periodísticas. Me da igual la publicidad en los telediarios. Me dan igual las banderitas que hoy me esperaban al bajar a la calle. Me gustan los mítines equivocados que hace el Avui , por ejemplo. Me encanta ver los vídeos de los partidos ultraminoritarios. Hasta los que tienen virgencicas del Pilar . Me gustan los juegos de Màrius Serra en La Vanguardia. Incluso me gusta pegar oreja a las conversaciones políticas por la calle. Pero no son la causa de mi desasosiego.

Creo reconocer los síntomas. No es la locura. Ni la identidad social. Ni saber el nombre de las cosas . El desasosiego no viene porque Pierre Rivière, habiendo matado a su madre, a su hermano y a su hermana se entregue a la policía. Ni viene porque Burg y Purnas ya hayan leído y reflexionado sobre un caso judicial de 1835. Romances , al menos, supone un paréntesis mental.

Creo reconocer los síntomas. No estoy enamorado, si alguien lo piensa. O al menos, no en el sentido clásico de la palabra. No van por ahí las primaveras que me perturban. Ni siquiera que el Real Zaragoza esté al borde del descenso. Ni que en una semana se hayan ido al traste dos magníficas oportunidades laborales. Ni que me ofrezcan viajes alucinantes. Ni que tenga que elegir ya las vacaciones.

Creo reconocer los síntomas. Y no me estoy haciendo mayor. O al menos, no más mayor de lo que soy. No es por eso que me haya afeitado la barba. O al menos una parte. No es por eso que ordene las facturas, revise las cuentas, y me ofrezca para hacer seminarios de periodismo, de internet, o de blogs. Tampoco.

Creo reconocer los síntomas. Vienen en espiral y no. Vienen en piel, y no. En manos y no, en ojos y no. Vienen con el viento y con el desierto. Vienen con los casinos. Vienen. Y no es por nada de lo que hablo. No es por nada de lo que siento. El desasosiego está. Se tumba en mi cama conmigo. Se sienta en el sofá conmigo. Se viene en el autobús conmigo.

Creo reconocer los síntomas. Igual es por todo, y las dos frases de arriba son mentira. Puede. Sé que una palabra en el momento adecuado arreglaría el desasosiego. Lo percibo. A pesar de los síntomas. Pero no llegará. O sí. O también gira en este molinillo de vientos y líneas que convergen y divergen.

Creo reconocer los síntomas.

Al tiempo.

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La noche de las hogueras

Sábado, junio 23, 2007 22:42
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Solsticio. Fuego. Hogueras. San Chuan. Sanchuanada. Quemar. Prender. Chispas. Vamos. Lo de siempre. Lo de nunca. Mitad de nada, mitad de todo. Un día que estoy aquí, pero que debía estar allí o allí más. Un año en Granada, en CAla Cortina, en Barcelona, en mil mundos a la vez. En mil personas a la vez. Mi papel está escrito. ¿Lo quemaré? Todo está en el celebro. Lo del papel es lo de menos.

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De las tardes inconsecuentes y yo

Martes, mayo 15, 2007 20:33
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Esperas. Desesperas. Esperas. Desesperas. Parece que estás en una parada del 40, o del 22, eternamente. Los semáforos se vuelven amarillos y rojos, siempre, pero nunca verdes. Nunca ves un muñeco que corre. El paso del tiempo parece detenerse y ya son las 2, las 3, las 5, las 9. La fábrica sigue produciendo. El mundo sigue girando. Los muertos siguen haciendo eso, morirse. Para eso están. Los ojos vidriosos de tiempo continúan escudriñando las aceras vacías. Y con esta frase podría haber acabado o empezado o mediado un mal libro. Un pésimo libro. Para eso están. Las letras para juntarse. Quítate un Gómez para poner un Conde mientras los fantasmas del pasado inician sesión y los ves desconectarse en un abrir y cerrar de esos ojos. Ya no vidriosos, porque no me da la gana.

 

Esperas. Desesperas. Esperas. Desesperas. La parada del 40 se vuelve una del 23, o del 38. Tuzsa ansía acabar con tu paciencia con o sin carrito. Pero tú no quieres esperar. Aunque esperas. Existe un algo inanimoso en nuestro orgánico cuerpo. Un algo que siempre confía. Quizás no en el nuestro, que no existe, pero sí en el mio. Confío. Y descubro una vez más que no vale confiar. Pero confío. Los mentirosos te llaman mentiroso. Las fechas, el 6, el 6, se vuelven en tu contra. O a tu favor. Un día arriba y mil abajo. Detrás de una barba una boca. Detrás de esa boca, una lengua, unos dientes. Quieren morder, arrancar trozos de carne. Quieren vibrar los labios con el contacto o bien de otros labios o bien de la carne todavía con la pulsión de la muerte. O no. Porque…

 

Esperas. Desesperas. Esperas. Desesperas. Te descubres en un sueño de semáforos, de fantasmas, de presentes, de pasados, de futuros, de bebidas isotónicas. Te descubres creyendo que un día conseguirás decir eso que quieres decir hace tiempo. O no. Ya te has montado en el 25. Del Carrefour a la Cartuja, como quien dice. Cruzas la ciudad soñando dormido, viviendo despierto. Creyendo dormido, odiando despierto. Sintiendo. Es lo que nos hace humanos decían los filósofos que lo decían. Si es que alguno lo decía. Y mientras la B, la otra B, la J, la C, la otra C, la otra B, una C más, incluso en noches más despejadas una L o una A, golpean de arriba a abajo. Desde la coronilla, casi desierta a los talones resecos del sol. Y entonces, y sólo entonces, decides que para esperar ya están las monjas. Y tú te pones a buscar más letras. No, no. Tú no. Yo.

 

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Lo leí algún día

Lunes, abril 9, 2007 18:35
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Hay ventanas domésticas,

ventanas de cada día,

que certifican que hay luz.

 

….

 

Hace dos años: Palabras al azar . ¿Por qué muchas siguen a día de hoy igual que hace dos años? 

Hace tres años: Rompida de la hora

 

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Así nos ven en España cada primavera

Miércoles, abril 4, 2007 18:05
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Acabo de volver de uno de esos viajes que te reconcilian con el mundo. Quizás los niños, quizás una lengua que dicen muerta. Quizás la montaña, el paisaje, la nieve, la lluvia. Quizás un país que a pesar de que se nos cae a pedazos nos depara todavía imágenes espectaculares. Mañana, si consigo sacarlas del teléfono móvil (cosa que dudo) haré una descripción más detallada. Hoy, ni siquiera me dejo llevar por la reflexión. Sólo copio y pego de LD. Así nos ven en España. (Por si las dudas, artículo de la Fundación Nueva Cultura del Agua en Carlos)

 

Las imágenes de las últimas riadas protagonizadas por el río Ebro, que han elevado su caudal a límites próximos a las inundaciones, hace todavía más hiriente y delirante –si cabe– la salvaje decisión que tomó Zapatero de derogar de un plumazo el Plan Hidrologico Nacional, nada más llegar al gobierno.

Por satisfacer las catetas y cainitas exigencias de sus socios separatistas, Zapatero abortó un proyecto, muy similar al diseñado por Borrell en la anterior etapa socialista, que ya disponía de toda la financiación necesaria, incluidos los más de 4.000 millones de euros provenientes de Bruselas (nota de Purnas, ésto es directamente mentira), y el consenso del Consejo Nacional del Agua que agrupaba a las asociaciones de regantes, confederaciones hidrográficas y administraciones públicas.

Si el Plan Hidrológico Nacional contemplaba el transvase de un 10 por ciento del agua dulce que el Ebro, en circunstancias normales, vierte anualmente a la mar, los más de 1200 metros cúbicos por segundo que ahora está arrojando resolverían, en tres días, el problema de escasez del campo murciano de todo un año.

No es por ello exagerado denunciar, tal y como ha hecho el secretario de Economía del PP, Miguel Arias Cañete (El del paseo militar), la responsabilidad política de Zapatero, tanto de la permanente escasez de agua que padece el Levante español, como de los catastróficos riesgos que están padeciendo Aragón y Cataluña, por su absurda y disparatada derogación de ese Plan que no tenía más pretensión que la lógica y elemental de llevar agua de donde sobra a donde falta. Un disparate colosal que, por otra parte, ilustra como pocos la insolidaridad, el cainismo y la falta de cohesión que genera la nula idea que Zapatero tiene de España como nación.

 

No hacen falta palabras. Creo.

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El ciclo del agua, el ciclo de la vida

Martes, marzo 27, 2007 17:57
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Quería hablar sobre el tema colgando un vídeo que grabé anoche sobre el Puente de Santiago, pero no sé por qué extraño motivo mi ordenador no reconoce (hoy) el móvil. Así que aprovecho que Adri ha dejado un comentario en la entrada de la crecida del año pasado que dice así:

hoy Canal Nou de nuevo ha grabado el Ebro a su paso por Zaragoza aprovechando la crecida. No los ví hace 2 meses cuando bajaba medio seco. Canal Nou: no teneis vergüenza!

 

La vida son ciclos. Y ahora toca crecida. Eso lo saben bien en el Nilo, nos decían los manuales de Historia Antigua. Pero lo sabe todo el mundo, también. Todo el mundo que quieren saberlo. La nieve, el deshielo, es lo que tienene. Luego en agosto el estíaje. Claro. POrque el ciclo del agua es como la vida, completo. Digamos que nace, crece, se reproduce y en vez de morir vuelve a nacer. Así cada año. Así siempre. Inundando Helios. Este año menos que otros, pero para Canal Nou y sus responsables políticos, nada más es política. Demagogia. Así es el mundo. Así fue escrito. Habrá quien tenga y quien quiera. Habrá quien deje pasar, y quien siga queriendo. Y mientras los patos nadan. Que para eso están.

 

Y el mundo sigue girando, y la gente sigue viviendo y muriendo. Hay sol sobre las nubes y un tiempo futuro que será mejor, o no. Porque todo es cíclico. Y cuando uno sube tiene que bajar, y viceversa. Pocas cosas y sentimientos y hechos y circunstancias duran para siempre. Pero siempre vuelven. La paradoja.

 

….

 

Hace un año: Aragón es un pueblo

Hace dos años: Jotas de estilo

Hace tres años: Del amor a los niños. TV3 manipulación

 

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La primavera comienza a extenderse

Miércoles, marzo 14, 2007 23:02
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Con la llegada de la primavera de 2007 llegan las elecciones. Llegan las encuestas, los barómetros. Llegan los calores. Los primeros tirantes, las ganas de ir en bicicleta. Incluso las ganas de no ir a trabajar. Quizás por el cúmulo de cosas que llegan en primavera. Las elecciones, los tiempos electorales y los barómetros. HAce dos años en TV3 se negaron a respetar los tiempos electorales, y quisieron guiarse por la necesidad informativa. Dios Santo!!! Un medio de comunicación guiarse por la necesidad informativa. ¿Dónde se ha visto?.

 

Así que permito “primaverar”. A mi, a los otros. A los capullos, que los hay. A los en flor, también. A un mundo que asiste a la muerte con ojos complacientes. Hoy en una alcantarilla, en un mercado, en un pueblo indio, en un tren. En cualquier sitio. Y mientras…

 

Ella leía un libro a la sombra de la muralla. Protegida del ruido. Protegida del sol. Protegida de la sombra. Protegida del mundo. Sólo había letras, una mente, unos ojos, unas piernas perfectas y una melena que había que recoger cada poco. Sonaba la Creedence Clearwater, y en ese preciso instante, el mundo, sólo mi mundo, tuvo un mínimo sentido. Después me miró. Y yo sonreí. Entonces oí el chirrido del autobús. Y entré por la puerta de la televisión. El caos.

 

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Hace dos años: Ser y estar. A un año de las elecciones de 2004

Hace tres años: En las elecciones. Aquí , aquí , aquí y aquí .

 

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