Como sabéis, la Audiencia Nacional anuló el proyecto de Mularroya, pero el Ministerio va a recurrir al Tribunal Supremo. La asociación Jalón Vivo nos encontramos ahora con que para pagar los gastos de abogados necesitamos unos 12.000 euros. Para la asociación es una cifra enorme, pero con la colaboración de muchos podemos llegar a esta cantidad.
Si estás de acuerdo con que el Río Jalón tiene que seguir estando vivo, y que el embalse de Mularroya es una barbaridad, puedes aportar la cifra que consideres en este número de cuenta de nuestra asociación
Tuve la suerte el pasado sábado de recorrer en L’Aínsa la exposicion Agua, Ríos y Pueblos. La muestra es un recorrido por la sinrazón de los grandes proyectos hidraúlicos que inundan pueblos, desplazan gentes, secan lagos y producen miseria, sequía, hambre y muerte.
Agua, Ríos y Pueblos es además, un momento único en L’Aínsa. Llevar la exposición a la capital del Sobrarbe no ha sido fácil, lo se, ni siquiera preparar la exposición. Durante todo el mes se llevan a cabo decenas de actos y actividades para pensar entre todos en que otra gestión del agua es posible, otra gestión de los ríos, otra gestión de las poblaciones.
Coincidió además que el día que yo vi la exposición pudimos estremecernos con el documental Jánovas, víctimas de un pantano de papel y, sobre todo, disfrutar de la visita a la exposición acompañados de los últimos de Jánovas, los Garcés, los Buisán, que ahora esperan la reversión justa de sus tierras expropiadas y dinamitadas por un pantano que nunca se hizo. Con los acordes de la Ronda de Boltaña pudimos seguir el ritmo del agua y sus luchas por el mundo, todo un lujo que he tratado de resumir en un pequeño vídeo (mal editado, pero bueno)
Toca ya cambiar el modelo de desarrollo, toca ya cambiar el modelo hidraúlico. Durante la charla posterior a la visita había quien decía que “nunca se volvería a proyectar una cosa así”, pero mientras, vemos como las obras de Mularroya siguen, a pesar de las sentencias judiciales. Vemos como el recrecimiento se abalanza sobre los pueblos que rodean el pantano de Yesa. Todavía Biscarrués sigue queriendo llevar la muerte que amenaza al Gallego en su desembocadura aguas arriba. Es hora de decir ya vale. Vale de víctimas del desarrollo. Vale de expropiaciones, de inundaciones. Vale de pantanos. Como dice Marisancho Menjón en el vídeo, en todos estos casos hay una cosa común, se trata de criminalizar a las víctimas, a los expoliados, a los expulsados, a los inundados. Ellos son las víctimas, y, con ellos, todos los demás, hasta los que piensan que se benefician.
Los de Jánovas invitan a merendar
Por eso los hay dignos, que se rebelan contra ello, los que como María Campo en Santaliestra, los Garcés o los Buisán en Jánovas, Lola y tantos otros en Biscarrués, Artieda en Yesa, los de Mularroya…todos dicen no a un futuro de destrucción y muerte para sus pueblos.
En la dirección de la Asociación Río Aragón hay una completa lista de enlaces de todas estas luchas que están tan cerca de nosotros, allí encontrarás Jalón Vivo, Río Gállego contra Biscarrués, los del Ésera, y tantos otros. Os invito a visitarlos, a comprenderlos, a sentirlos y a defender sus luchas como propias. No más pantanos.
Hoy he abierto el grifo de la cocina para beber agua. Decían que sería mejor, más buena. La he probado con expectación. Tenía sed y el gato se restregaba contra mis piernas, pero nada ha impedido saborear el agua, si es que se puede saborear algo que no debería tener sabor. Con cada sorbo se me iba atragantando un sabor salado, salado. No parecía agua, o al menos no agua del Pirineo.
Fotografía de josugg
Esa imagen es Yesa. Es una hermosa imagen vista con ojos de artista. Esa es la imagen de Yesa idílica. Una llanura de agua rodeada de montañas en la que bañarse y disfrutar. Nuestros políticos nos quieren transmitir esa imagen sumada a la calidad del agua, a lo útil de ampliar regadíos, a lo hermoso que supone abrir un grifo en Zaragoza y beber nieve del Pirineo.
Foto de Rover0
Esta imagen también es Yesa. Lo que nos ocultan en mares de trigo regados con las aguas del pantano. Lo que nos ocultan con redes de tuberías que transportan ese agua. Es la imagen que no ven los ojos del artista ni del político sino los ojos de la persona. Especialmente de la persona sensible a los dolores del mundo. Yesa son pueblos expoliados e inundados. Lo mismo que Biscarrués, Chanobas, Mediano, Lanuza… Yesa es esa casa espaldada de donde sale lo que de verdad he bebido en mi grifo esta mañana. Zaragoza ya bebe las lágrimas de aquellos a los que dinamitaron sus casas.
A veces las esperanzas se inundan, como Ruesta, como Tiermas, como Escó. A veces, la razón choca contra la incomprensión, como en una presa anegada de ambiciones de secano que crecen y crecen, y crecen, a pesar de la rentabilidad y de la muerte que provocan. Decreciente y creciente, respectivamente. La Audiencia Nacional de España (de España) ha decidido que recrecer Yesa no tiene riesgos. Los tribunales geólogos. Han decretado que no perjudica a nadie. La Audiencia Nacional Española de Secano. Si al final recrecen la muerte sobre el pantano, la vida y la muerte serán una ruleta. Como lo fue en Vajont. Como lo será en los Monegros. Regados de desprecio y de muerte para hacer macrocasinos y parques temáticos. Regados con pantanos desechados que tendrán que volver a plantear. ¿Cómo si no?. Con la dignidad de Maria Campo pisoteada sobre su tumba, mientras el dinero llueve a espuertas sobre los de siempre, sin duda. Los que se llenan los bolsillos con la dignidad de los demás.
Gracias a la Audiencia Nacional Española, y si nadie lo remedia, que todo puede ser, Entibo seguirá siendo un monstruo entre montañas. Entibo seguirá inundando vidas. Matando paisajes. Matando dignidades. Haciendo de Aragón un país más triste. A algunos aragoneses no, desde luego. A esos les harár ricos de dinero de sangre y muerte. Y alegres. Con la alegría asesina del que no vive más que de su propia miseria. A otros aragoneses sí. Los hará más tristes. Los deshará más bien. Cuando se llenan la boca con el “bien de los aragoneses” se olvidan de que ese bien de “algunos” aragoneses se hace sobre el mal de otros que también son aragoneses.
Ayer hablando de Gran Scala, de ese complejo que parece, y sólo parece, que quieren hacer en medio del desierto de la espiral, alguien dijo: “Es que no es normal oponerse por sistema”. Y yo digo, como dije, como mantengo, como creo, como pienso: “No, no es normal, pero tampoco lo es tragar por sistema”. Aún añadí: “Estoy convencido de que si Gran Scala lo hubiera propuesto un grupo aragonés, mucha más gente estaría en contra que a favor”. No lo dudo. Como tampoco dudo de mi propia aversión a los secretos. Si negocian en secreto es porque algo amagan. Pero no lo se. Como no sabemos nada de un proyecto al que algunos han decidido poner una alfombra roja que estará teñida de la sangre de muerte del propio país. Aragón fue un país de montañas. El sueño loco de Macipe , hace años, era un Aragón inundado con una gran tubería por el centro. Tendrá que modificarlo. Aragón será un lago artificial con una isla enmedio poblada de casinos y sueños rotos.
Chuanet era un niño de 62 años. Ajado. Curtido. Toda la vida en el campo, en su corral, con su huerto. Nunca conoció a nadie de más allá de 40 kilómetros a la redonda. El vivía en Chanobas y nada más había bajado a Huesca. Chuanet era un niño sin dulces, pero con miedos. El sabía de un monstruo. Un monstruo enorme. Sin forma definida. Que crecía y menguaba. Un monstruo que siempre fue un monstruo. Pero al que algunos alimentaban. Bueno, algunos no. Los de siempre. Los que creían que el monstruo serviría a sus intereses. Pero un monstruo siempre es un monstruo. Y no son amables, ni dóciles. Ni graciosos. Los monstruos se crean, pero no se destruyen. Pero los que querían buscarle una guarida al monstruo si que destruyeron a Chuanet. Su mundo, su historia, su vida, su casa. Hogar de duendes en la montaña. Tierra que quedó hundida en la noche oscura. En el silencio asfixiante de un monstruo líquido. Entibo, se llamaba el monstruo. Pantano, lo llamaron. Embalse, quisieron dulcificarlo. Y con su monstruo trajeron también otros. Tristeza. Soledad. Abandono. Desierto. Inundación. Derribo. Expolio. Explotación. Y el monstruo Entibo vivió feliz por muchos años, y comió pueblos, paisajes y mundos. Y vidas. Ahora Chuanet no tiene recuerdos. Los ha querido olvidar. Una imagen triste, como un mundo en ruinas. Un mundo en ruinas, como en una imagen triste. Entibo llegó para quedarse, y Chuanet con toda su vida a cuestas se fue de su valle. Sólo querían agua, montañas y electricidad. Y Entibo se las quedó todas.