Los cuatro evangelistas de Obón y la muerte de mi padre

Miércoles, junio 17, 2009 18:08
Publicau en a categoría prexinando, purnas

Puede ser que no se vea demasiado en la imagen. El tiempo borra las huellas físicas, igual que deja perdurar las otras, las que la mayoría de las veces son más importantes. La foto es de un púlpito en Obón, bajo la capa de cal que lo cubrió apareció la imagen de cuatro evangelistas. Son cuatro evangelistas pintados por la mano casi adolescente de Jorge, un joven de Huesa del Común, un pueblo vecino y sobrino del cura, Miguel, Mosén Miguel.

La pintura perduró en la madera un tiempo hasta que Mosén Miguel se murió, llegó otro cura, y luego otro y decidió encalar las pinturas ya envejecidas. Hace poco volvieron a retirar la cal y vieron de nuevo, surgir las cuatro figuras en las cuatro caras del púlpito

Jorge es mi padre cuando era un crío. Miguel, mi tío abuelo, hermano de mi abuelo. Huesa del Común el pueblo del que desciende la familia de mi padre ahora distribuida entre Zaragoza, el Vallès, Bretaña, Florida o Benidorm. Algunos de los cuadros de mi padre adornan las paredes de la casa donde crecí, donde vive mi madre. Algunos de sus dibujos adornan webs sobre el diseño zaragozano(un poco cutre) de los 70.

Hoy hace diez años que con una de sus manos cogida a la mía y otra a la de mi madre mi padre se moría en la cama de un hospital. Con treinta años junto a mi madre regalados por un riñón que nunca terminó de funcionar y otros 30 vividos antes entre seminarios, bares, oficinas y mesas de dibujante.

Hoy pensaba en el transcurrir del tiempo. “Parece que fue ayer” he dicho. Y al instante me he dado cuenta de que es mentira. No fue ayer. Fue hace diez años, y en diez años he conocido a cientos de personas, he vivido en cuatro ciudades diferentes, he estudiado dos carreras, un master y me he sacado el carnet de conducir. Diez años son una eternidad, y todas esas cosas me hubiera gustado compartirlas con mi padre. No lo he hecho, no he podido hacerlo. Pero esos diez años son posibles a que él ayudó a hacer de mi lo que soy. Lo sensible, tierno, duro, idiota, listo, tonto, frío, pasional, inteligente, cobarde, valiente que soy es en parte gracias a él. Lo dije cuando hablé de su herencia, y quiero recuperarlo ahora:

reír, ironizar, soñar, jugar, ajedrez, dibujar, cantar, disfrutar, escribir, el zaragoza, zaragoza, huesa, la familia, respeto, pensar, sentir, latín, gregoriano, vida golfa, el tubo, vida tranquila, pasear, ayudar, servir, contar, mamá, papá, hablar, hablar en público, educación, hablar en privado, humor, gregoriano, dormir, unir, guiñote, anarquismo de derechas, república, firmeza, dulzura, melico, orden, trasnochar, trasnochar para acabar la tarea, dejar los cigarros consumirse en el cenicero, chistes malos, chistes no tan malos, decenas de expresiones, esta nariz, y gestos de la cara, miles de rotuladores, dibujos y más dibujos, un cartón con los nombres de los goleadores del zaragoza, serenidad, serenidad ante el final, una mano apretada en el último segundo…y muchas, muchísimas más cosas, miles de cosas, centenares de miles de cosas.

Lo dije entonces, lo repito ahora y lo transcribo desde el principio de aquel camino donde lanzamos sus cenizas antes de empezar a andar hacia Santiago de Compostela, el principio de un camino que era el mismo camino pero con piedras diferentes. El principio de un camino que venía de lejos y que seguirá lejos.

Desde Somport hacia el fin del mundo

Ese día no querías irte. Tampoco queríamos nosotros que te fueras. El camino empezaba desde ahí, y también una nueva vida. Sin dejar de ser parte de mi, eras ya historia. Ya no podría aplaudir a Garitano contigo. Ni podría robarte cigarros. Ni tan siquiera te tendría que decir que el verde era marrón y el marrón verde. Todo eso se quedaban allí, donde empieza el país. Donde la muga rompe la uniformidad de la montaña. Una montaña lejana de donde naciste, pero cuyo verde recordaba al Aguas Vivas cuando sus aguas eran vivas. Una vez más subí a Somport el otro día. Una vez más se me puso un nudo en la garganta. Una vez más, me eché un cigarro mientras pensaba. Aquel momento en que el viento te devolvía hacía nosotros fue el principio de una nueva vida. Casi sin darme cuenta empecé a andar. La compañía también es historia ahora. La diferencia es que tú si que quedas. Tú si que querías volver con el viento. Tú si que has hecho de mi parte de lo que soy .

Carta para un día de junio

Martes, junio 17, 2008 13:57
Publicau en a categoría purnas

Las fechas del calendario son caprichosas. De repente llegan como si tal cosa, sin darnos cuenta. Apenas las percibimos, apenas las sentimos llegar, aproximarse. De repente están aquí y las ves en un sueño, notas la falta, la pérdida, notas el tiempo perdido. Te despiertas sudando de fiebre, de la física y de la otra. Sientes necesidad de huir de donde de estés. Por casualidad ese “donde esté” era una cama manchada de yeso que caía del techo. Después AVE un par de llamadas y una ciudad nueva que no conocía, que no estaba inaugurada. El choque fue curioso. Debería estar tomando unas cervezas “una estona” y llego a una ciudad en la que también hay guiris, como los de las ramblas, aunque menos.

Y mientras la fiebre no sigue, pero sí la pesadez. Tengo una sensación extraña que me va a hacer ir al médico, por voluntad propia, algo raro. Estoy aquí. Soy yo, mis manos, mis ojos, mis cejas, mis orejas, mis pies, mi ombligo, mi pene. Soy yo. Y quiero ser yo. Con la pesadez. Con las faltas. Con los deseos. En esta ciudad que es y no es mi ciudad, y en otras ciudades que son y no son mis ciudades. Me noto fuera y dentro a la vez. Pero quiero ser yo. Me gustaría a veces ser más yo y menos los ojos que me miran. Me gustaría a veces ser tan yo que no necesitara ser otros yo. Me gustaría que este yo fuera todo lo que no es a veces y que dijera todo lo que no dice a veces, y que hiciera todo lo que no le dejan hacer a veces. Quizás. Pero soy yo. Mis manos, mis ojos, mis cejas, mis orejas, mis pies, mi ombligo, mi pene, también mi estómago, mi fiebre, mi cerebro y hasta mi corazón. O algo así.

En el fondo sigue el camino. Repito una a una esas palabras que escribí hace tres años, aunque ahora ya no fumo y no dejo los cigarros morirse mientras escribo. Sigo haciendo los mismos chistes malos y a veces los reconocen como tuyos. Hace tres años te dije que estaba llegando. Y sigo en ello. Pero todavía no tengo demasiado claro adonde llego.

Etiquetas:

Tags: ,

Ubuntu y el programa PADRE

Miércoles, abril 30, 2008 12:19
Publicau en a categoría purnas

Como cada año llega la hora de cumplir con el Estado. Desde hace unos meses tengo instalado exclusivamente Ubuntu en mi ordenador. Ubuntu, que hace nada, por cierto, ha publicado su versión 8.04, que además es una LTS (Long Term Support). LTS quiere decir que es una versión más estable, y que tiene tres años de soporte, al menos. Y aquí viene el problema.

El problema no es de Ubuntu, sino de la Agencia Tributaria, que se supone que tiene que dar un servicio amplio a todos los sectores de la población. El programa PADRE no funciona de ninguna de las maneras en las distribuciones de Linux. Lo he probado todo, y no hay forma. Así que desisto. Este año no pago mis impuestos.

ps. Es broma, sí que pagaré los impuestos pero tendré que usar PADRE en un ordenador con Windows, un software privativo y comercial para el que la Agencia Tributaria ha desarrollado la única versión de su software. Eso sí, en gallego, euskera, catalán y, oh maravilla, valenciano (?)

Etiquetas:

Vendados, vendidos, pero no vencidos

Viernes, octubre 26, 2007 0:40
Publicau en a categoría purnas

20071025234230-imagen014.jpg

Pocas veces se habla del acuerdo sanitario con Cataluña. Pocas de la gestión medioambiental de algunas zonas. Pocas de la colaboración en temas educativos. Miles y miles y miles de veces se habla de los bienes del Aragón Oriental. Esos bienes, que han de volver a la Diócesis aragonesa a la que pertenecen, empiezan a ser expuestos en el Museo Diocesà de Lleida. No dude nadie de mi posición al respecto. Esos bienes, esas ciento y pico figuritas y retablos tienen que volver a Aragón. (O la propia Lleida, pero eso es otro tema, paréntesis irónico cerrado). Volverán. Y se pudrirán. Tampoco lo dude nadie. Pero eso es lo de menos. Lo de más es demonizar al vecino del Este. En Salamanca quedan miles de papeles aragoneses, como gritan en el desierto desde el Mas. (qué grande el País de Cazarabet, siempre recordando, siempre pensando, siempre creando, siempre motivando). Madrid alberga una colección de obras de arte aragonesas mil veces mayor. Y nadie las reclama. Incluso Boston alberga el Vidal Mayor. Y la DGA lo dejó escapar en una subasta hace 20 años. Mejor conservado estará, seguro. Mejor que el río. Mejor que el teatro fleta, mejor que la azucarera de no se donde, o las propias montañas. En Apudepa tenéis miles de historias.

 

Pensaba en todas estas cosas cuando he visto el cartel. En un chino. Busco disfraz de mafioso, y qué mejor que un Todo a 100. Lo he visto y me he acordado de mi padre. Después de una larga conversación con mi madre. Contando mis desesperanzas, mis futuros, mis desilusiones, mis espirales. Después de eso, el chino. Y después mi padre. Mi padre era un tipo peculiar . Por muchas cosas. Los que me conocen lo habrán oído en algunas de mis bromas. Me duele aquí. “Ponte allí”. Me encuentro mal. “Pues búscate mejor”. Y la que me ha recordado el cartel. Decía siempre que veía un “Vendo Piso” o “Vendo coche”, “¿Para qué querré yo un piso/coche vendado?”. Hoy en el chino no he podido evitar acordarme de él. Los chinos habían vendido el armarito, pero lo ponían vendado. Y en estas estaba cuando me ha venido la luz. Mi padre, el visionario, sabía que los vendados, son los vendidos. Y los que se vendan los ojos, son los que venden el país, sus gentes, sus tierras, sus montañas. Vendados y vendidos es lo mismo en Aragón. No vencidos, eso nunca. Pero las vendas, y las ventas, se hacen a la luz del día. ¿Quién puede ver con los ojos vendados?

 

…..

 

Corrección. Me dicen en los comentarios (gracias) que el Vidal Mayor no está en Boston sino en Los Ángeles. Osea, tú a Boston y yo a California. Podéis comprarlo (en facsímil), aquí

 

Etiquetas:

En el punto de partida de tantas cosas

Lunes, julio 2, 2007 20:59
Publicau en a categoría prexinando, purnas

Ese día no querías irte. Tampoco queríamos nosotros que te fueras. El camino empezaba desde ahí, y también una nueva vida. Sin dejar de ser parte de mi, eras ya historia. Ya no podría aplaudir a Garitano contigo. Ni podría robarte cigarros. Ni tan siquiera te tendría que decir que el verde era marrón y el marrón verde. Todo eso se quedaban allí, donde empieza el país. Donde la muga rompe la uniformidad de la montaña. Una montaña lejana de donde naciste, pero cuyo verde recordaba al Aguas Vivas cuando sus aguas eran vivas. Una vez más subí a Somport el otro día. Una vez más se me puso un nudo en la garganta. Una vez más, me eché un cigarro mientras pensaba. Aquel momento en que el viento te devolvía hacía nosotros fue el principio de una nueva vida. Casi sin darme cuenta empecé a andar. La compañía también es historia ahora. La diferencia es que tú si que quedas. Tú si que querías volver con el viento. Tú si que has hecho de mi parte de lo que soy .

La luz que pasa por debajo del arco

Sábado, marzo 24, 2007 15:02
Publicau en a categoría purnas

Tiempo de despropósitos, de declaraciones grandilocuentes que hablan de cosas que no se conocen. Tiempo de banderas viejas. Tiempo de visitar fábricas. Y tiempo también de pasear. De rendirse al paisaje, de dejar caer los ojos a los pies de una carrasca después de seguir el vuelo de un milano. O quizás no. De seguir el verde del campo, donde todavía queda. De buscar formas de mujer en montañas lejanas. De sentir el rumor del agua sobre la voz cascada de un abuelo. Tiempo de huir para volver. Tiempo de marcharse para quedar. Tiempo de buscar las fuerzas, los sentidos, el sentido. El sentir.

 

Dice Josep María Espinás:

Este monumento me parece una lección sobre la evolución del pueblo, de estos pueblos. Hace cien años los jóvenes pidieron un frontón. Esos jóvenes se hicieron viejos, murieron. En 1980 pintaron el frontón porque todavía había quien quería jugar a pelota. ¿Cuántos jóvenes frontonistas hay hoy en Peraltilla?. Simplificándolo…¿Cuántos jóvenes? Ahora, donde estaba la pista de frontón hay unos árboles que tratan de hacer sombra y unos bancos largos. Ahora se han de atender las peticiones de los viejos. No se trata de jugar a pelota para “desarrollar las fuerzas”, sino de poder sentarse y hablar de otros tiempos, mientras la luz de la puesta de sol pasa por el ojo del arco.

De A peu per l'Aragón. Somontano

 

Yo paseo buscando esos otros tiempos en mi interior. Paseo buscando cumpleaños maravillosos de vida y luz y aprendizaje y viajes y novedades y recordando otros de compañía y cercanía. Los cumpleaños a pares. Busco dentro recuerdos y esperanzas. Las dos cosas que componen mi canto, mi vida, mi luz, mis letras, y las letras de quien me acompaña. Hoy y siempre . Siempre quedan locuras . Felicidades mamá, aquí donde estás. Y felicidades papá, allí donde estés.

Etiquetas: