El Pilar fascista

Lunes, agosto 17, 2009 13:43
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Placa fascista en la Basílica del Pilar

Placa fascista en la Basílica del Pilar

Esta placa de mármol se encuentra en la Basílica del Pilar de Zaragoza. La ley de memoria histórica parece no afectarle, y como está en un lateral del coro, en la parte opuesta del camarín de la Virgen, no debe tener demasiadas visitas.

La placa colocada en 1940 simboliza la gratitud a la Virgen del Pilar de “todos españoles fieles de Cristo” por la liberación de la patria durante la Guerra Civil. Una placa que abunda y muestra la adhesión de la Iglesia Católica al levantamiento fascista, a la represión franquista y a la dictadura. Por eso Franco entraba bajo palio al Pilar, como la hostia o el Papa.

Hoy han pasado unos cuantos años desde entonces, y, la Iglesia ha ido evolucionando, aunque la Conferencia Episcopal española se encargue de demostrar lo contrario cada vez que emite un comunicado. Por ese cambio, y porque en esa guerra había quien moría rezando en ambos bandos, la Iglesia debería retirar esa placa. Si no les basta el hecho de que había de los suyos en ambos bandos, la ley civil les obliga, como en todas partes, a respetar la memoria de los vencidos retirando esa placa.

Esquelas “no políticas” en el Heraldo de Aragón

Miércoles, marzo 4, 2009 17:17
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Esquela Fascista en el Heraldo

Esquela Fascista en el Heraldo

Durante la guerra de las esquelas que precedió a la aprobación de la ley de memoria histórica el Heraldo de Aragón se negó a publicar ninguna esquela política (salvo las habituales de Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera, que, como todo el mundo sabe, no eran políticos, sino salvadores de las esencias). Mientras el Mundo y el País se llenaban de esquelas de republicanos y franquistas caídos por Dios y por España o por la libertad y la democracia hace 70 años, Heraldo denegó toda publicación de ese tipo.

Sin embargo, al parecer, la División Azul tiene una especia de bula heraldiana al respecto. Hace unos días, como cada año recordaban la batalla de Krasny Bor. Hoy se publica esta esquela, de claro carácter político, de un divisionario caído en combate en la invasión nazi de Rusia. Cruz de hierro nazi incluída y “entrega en pos de un ideal” como dice la esquela, que no dejan lugar a dudas de la adscripción ideológica del fallecido hace 67 años y de quien ha puesto la esquela, que, esta vez sí, ha pasado el filtro “antipolítica” de las esquelas del Heraldo.

El callejero franquista de Zaragoza

Miércoles, febrero 18, 2009 16:15
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Juan Alberto Belloch sigue empeñado en dedicar una calle a San Josemariá (todo  junto) Escrivá de Balaguer. Su estela santera cruzará ahora de la plaza de la Ciudadanía hasta Anselmo Clavé. Dudosa decisión la de dedicarle una calle a ese señor, soporte del fascismo, e impulsor de una secta cuyos valores son el dinero, la mortificación corporal, la procreación sin límite y el irrelevante papel de la mujer. En todo caso, es cierto que la nueva ubicación favorece el olvido, porque esa calle de nueva creación no tiene viviendas, a menos que le quiten el nombre a los viales que circulan paralelos a ella y que San Juanalberto (todo junto) decida colocar también una estatua, que visto lo visto, todo puede ser.

Al margen, pero al hilo de toda esta polémica de la calle Escrivá Heraldo ha publicado una interesante herramienta en su web. A través de la API de Google Maps han construido un callejero biográfico de la nueva Zaragoza postfranquista. Lástima, de todas formas, que no se pueda compartir, porque han puesto una clave privada sólo válida para su sitio web. El caso es que ese callejero localiza las calles que cambiarán de nombre y además, nos informa de la biografía de los personajes que darán nombre a los viales. Entre ellos, por ejemplo, Joaquín Ascaso, Gastón de Bearn, José María Lacarra, Mohamed Alí Amar “Nayim” o el Padre Arrupe. Calles que, por cierto, ejemplifican o muestran mi trayectoria vital.

Lo que es cierto que no sale, de todas formas, en ese callejero es el porqué de considerar franquistas algunas calles. Es decir, falta la explicación del nombre antiguo. Estas son las 46 calles franquistas que quitan de Zaragoza y su por qué (con ayuda de Casablanca Existe).

Antonio Adrados: Coronel sublevado participante en las batallas de Huesca, Teruel y el Ebro
Sierra de Alcubierre: Alude a la conquista franquista de la sierra tras la batalla de Huesca
Alférez Provisional:
Voluntarios del ejército franquista
Amanecer: A pesar de la imagen poética alude a un verso del Cara al Sol y a un periódico del régimen
Coronel Nicolas Arce y Alonso
Crucero Baleares:
Crucero sublevado con los fascistas y hundido frente a Cartagena
Nuestra Sra. Cabeza (Santuario): Relativo a un asedio similar al Alcázar en Jaén
General Fernando Capaz Montes:
General sublevado fusilado en Madrid en 1936
Capitan Pablo Casado y Puclol:
Ayudó a la sublevación en Zaragoza
Teniente Julián Catalán Azcucia:
Ayudó a la sublevación en Zaragoza
Cinco de Noviembre: Fecha de un bombardeo republicano sobre Zaragoza
Jesús Comín: Carlista, trajo al tercio navarro a Zaragoza. En un curioso paralelismo con nuestro actual alcalde, el 25-VII-1936, escoltado por un grupo de requetés aragoneses y navarros, repuso la imagen de la Virgen del Pilar en el salón de sesiones del Ayuntamiento de Zaragoza.
Batalla del Ebro
: La última gran batalla de la Guerra Civil española
Capitán Joaquín Esponera y Valero de Bernabé (PDF):
Capitán franquista (y noble) caído en combate
Girón, José.Antonio (Grupos): Ministro falangista de Trabajo
Godoy Beltrán, Eliseo (Capitán)
José Antonio:
Así sin apellidos, es el fundador de la Falange.
Liria, Augusto:
Lon Laga, Manuel (General):
Comandante de caballería del bando sublevado.
Marcellán Mayayo, Ramón (Padre): Capellán castrense que luchó en la División Azul. Obtuvo la Cruz de Hierro nazi.
Mártires de Simancas:
Víctimas en el asedio al cuartel de Simancas, en Gijón. Durante todo el verano del 36, los sublevados se acantonaron hasta que se rindieron el 30 de agosto.
Monasterio Iriarte, José (General): Capitán General de Aragón de 1939 a 1945. Miles de personas fueron fusiladas bajo su mando.
Moscardó Ituarte, José (General): General fascista, defensor del Alcázar de Toledo
Muro Sevilla, Jesús:
Falangista, presunto responsable de la represión en Aragón
Oroquieta Arbiol, Gerardo (Capitán): Combatiente de la División Azul pronazi. Tiene una curiosa historia porque fue dado por muerto, y hasta se publicaron esquelas en su nombre. Tras once años de cautiverio fue uno de los últimos repatriados liberados por los soviéticos.
Portolés, Capitán: Combatiente franquista que preparó la sublevación en Zaragoza
Progreso Español:
Formula retórica típica del gobierno franquista que exalta la supuesta situación de progreso que se estaba produciendo en España en los años posteriores a la guerra
Pueyo, Tte. Coronel: Militar franquista
Radio Juventud:
Radio oficial del Frente de Juventudes falangista
Reig, Coronel:
Militar franquista
Rodríguez de Córboba, Luis: Militar franquista
San Simón, Posición:
Enclave en la sierra de Alcubierre en honor a un cabo de la legión.
Santa Pau, Comandante: Se enfrentó con los republicanos en la batalla de Belchite. Murió allí.
Soteras, Felisa: Organizó la Sección Femenina de Falange en Zaragoza
Sueiro, General:
Capitán General de Zaragoza durante el franquismo.
Diez de Agosto: Día del alzamiento del General Sanjurjo en 1932
Urrutia, General (Grupo): General franquista. Partició en la toma de Madrid, y participó en batallas en el Pirineo.
Varela, General: General franquista. Ocupó Teruel tras la batalla por la ciudad. Relacionado con la represión en Andalucía.
Victoria, La (calle): Alude a la victoria fascista el 1 de abril en 1939
Yagüe, General: El carnicero de Badajoz. Pronunció esta frase en una entrevista:”Claro que los fusilamos. ¿Qué esperaba? ¿Suponía que iba a llevar 4.000 rojos conmigo mientras mi columna avanzaba contrarreloj? ¿Suponía que iba a dejarles sueltos a mi espalda y dejar que volvieran a edificar una Badajoz roja?”
Aznar, Severino (Grupo): Se ofreció voluntario a Mola. Responsable de la creación del sindicato vertical
Gomá y Tomas, Isidoro (Cardenal):
Fue Obispo de Tarazona y Cardenal Primado de España. Responsable del apoyo explícito de la Iglesia católica al fascismo
Polanco, Padre:
Obispo de Teruel durante la batalla por la ciudad. En marzo de 1937 publicó una pastoral en que declaraba legítimo el alzamiento militar, anticipándose así a la declaración colectiva del episcopado español, por cuya firma sería más tarde acusado. Beatificado por el Vaticano.

La memoria histórica, el recuerdo y el auto de Garzón

Domingo, octubre 19, 2008 19:33
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El auto del juez Garzón sobre los crímenes del franquismo ha hecho salir letras, palabras y frases de debajo de las tumbas. El auto del juez Garzón sobre los crímenes del franquismo ha hecho que se remuevan, en parte, los cimientos de la “democracia”. Fraga, prócer de la transición se revuelve incómodo. La ley de punto final llamada de amnistía general se queda en agua de borrajas. La misma agua de borrajas del Juez Garzón en forma de auto. De los 35 encausados o posibles encausados no hay ni uno vivo. Todos muertos (y bien muertos). Así que el caso, que sólo incluye la guerra y la primera postguerra, pero no las torturas posteriores, hasta el 75, ni las represalias en forma de palizas, paseos, humillaciones y agravios, se sobreseerá por falta de criminales.

En Público le dan pistas a Garzón. Las víctimas, se sienten en parte timadas, como con la Ley de Memoria Histórica, y en parte oídas. El auto, como la Ley, huelen a una capa más de cal sobre la memoria y la mierda. Sobre la muerte y la dictadura, que para algunos fue de paz y prosperidad. Sólo hay que ver como saltan la Aguirre, Fraga, Mayor Oreja, la Falange…

Para la gran mayoría de la sociedad de España, la guerra, la postguerra y el franquismo son memoria quebrada. Por un lado o por otro, y, en ocasiones, por los dos. El votante medio del PP no se corresponde con el franquista, ni con el nieto de asesinado por las milicias. El votante medio del PSOE no se corresponde con el antifranquista, ni con el nieto de asesinado por los falangistas. Así es España hoy. Y por eso, los gestos excesivos de la Aguirre, o de los medios de la derecha, no son más que publicidad. La misma con la que aireaban que se rompía España con el plan Ibarretxe, con el Estatut de Catalunya, con la Ley de Memoria Histórica o con la derogación del PHN. Es una vieja táctica, protesta de forma exagerada y matizarás los efectos de lo que no puedes evitar. No es exclusivo del facherío, desde luego.

Lo que sí ha conseguido el auto del juez Garzón es hacer de la Ley de Memoria Histórica un mal menor para parte de la derecha española. Carlos Herrera que demonizaba la ley hace un año decía el jueves por la mañana en la radio que el “loable empeño de las familias por encontrar a sus muertos” ya tenía una ley de memoria histórica para tal fin. Hasta “Libertad Digital” aseguraba que la ley de memoria histórica servía para eso (y no para romper España y volver a sacar los tanques a la calle). Algo es algo. Una ley que se quedaba corta para las asociaciones y que ahora, como la propia Constitución a la que se aferran, la ultramontana derecha española ve como un “mal menor”.

El viernes por la noche veía la versión teatral de la Lluvia Amarilla. En un momento dado, Andrés de Casa Sosas, el último habitante de Ainielle habla de su hijo Camilo, que partió al frente durante la Guerra y del que nunca han vuelto a saber. Andrés de Casa Sosas, en la pluma de Julio Llamazares, da, con su sabiduría montañesa en el clavo de toda esta historia de cunetas, fosas y zanjas.

Es muy difícil borrar de la memoria las huellas del pasado cuando la duda alimenta el deseo y acumula esperanzas sobre la negación. La muerte tiene, al menos, imágenes tangibles: la tumba, las palabras, las flores que renuevan el rostro del recuerdo y, sobre todo, esa conciencia clara de la irreversibilidad que se asienta en el tiempo y convierte la ausencia en una costumbre añadida. La desaparición, en cambio, no tiene límites ni aun para sí misma; no es un estado, sino su negación.

Andrés sabe, como las familias de los desaparecidos saben, y como los verdugos y sus instigadores saben y por eso se revuelven. Matar en una guerra es fácil, asesinar durante y después si eres el vencedor también, pero permitir el recuerdo alienta la esperanza. Encalar y enterrar en zanjas olvidadas humilla y derrota. Y así los querían.