O buedo d’a silla d’o costau

Viernes, septiembre 17, 2010 18:06
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Pasa la vida

Pasa la vida

Cuan corremos masiau xublidamos que o verdadero sentiu d’a vida ye nomas ixe, vivir. As chentz que mos afogan no son as millors companyeras, y o verdadero secreto d’a vida ye, de vegadas, posar-se en a carrera, leyer letra zaga letra un diario u bell libro y dixar os nuestros huellos libres ta mirar a vida de cara.

Nomas pasa que, de vegadas, notamos mas o buedo dixau en a silla d’o costau.

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Os costaus d’a reyalidat

Jueves, enero 28, 2010 21:04
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Y si a finestra mos endreza enta un barzal? Y si mirar con os güellos d’esdebenidero plens mos remata lebando ta un caramuello de fustas cruzatas? Y si cosas que pensamos y sentimos no se pueden dizir ta no ferir-mos a nusatros mesmos u a presonas que mos aimamos?

Y si cruzar a finestra enta un atro mundo no ye millor que remanir a iste costau d’a reyalidat?

La calabaza de fin de año

Miércoles, enero 2, 2008 14:16
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Calabaza en la ventana

Calabaza en la ventana

Regalo de principio de año. En una ventana. Grande, hermosa, naranja. Tú quieres ser la hiedra que sube desde el suelo. Buscas alcanzar esa ventana. La buscas. Sin motivo, pero con todos los motivos. Naces de las raíces de un suelo profundo y viejo. Ves la luz. Arriba, a la derecha. Muy arriba. Por la ventana del mundo ves una ciudad que podría ser cualquier otra. Pero has subido. Un abrazo tierno, plagado de interrogantes de un año que empieza. Plagado de deshechos del 2007. Plagado de esperanzas. La hiedra sigue subiendo. Pero de repente se hiela en calabaza. Ocupa toda la ventana y teme caer al suelo. Tiene los pies firmes, como siempre. Para eso están. Y por eso no cae. Se queda en el alféizar. Porque hay cosas y cosas. Se ha convertido en calabaza. Lejos del cuento de Cenicienta aquí lo que ocurre no es ni hermoso ni feo. Es. Lejos de la ficción. Al menos la calabaza es muy naranja. Tan naranja que vaticina veranos y primaveras. Tan cerca del suelo como del cielo. Tan helada de hiedra. De hiedra a calabaza sólo hay un paso. Sólo hay que descolgarse un poco. Por eso no se plantea cambiar. Aunque cambie. Por eso todo sigue igual que siempre. Entre la hiedra, la ventana y la calabaza sólo hay un milímetro de diferencia. El que hace erizar el pelo. O no.

La pequeña Laura contra el espacio

Miércoles, diciembre 12, 2007 19:57
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Laura

Laura

Laura intenta empujar la silla. La distancia parece inmensa. La silla parece inmensa. El mundo parece inmenso. Cuando eres pequeño, cuando eres niño, sólo el espacio se interpone entre tú y el mundo. El tiempo no existe. Sólo el espacio. Luego creces, y es el tiempo el que limita tu vida. Además del espacio. Quieres estar en dos sitios a la vez. En el funeral de tu padre y en el bautizo de tu sobrina. En Barcelona y en Zaragoza. En Zanzíbar y en Buenos Aires. Pero al menos a uno de los sitios siempre puedes llegar. Cuando creces, lo que decrece es el tiempo. Ya te ves fuerte. Ya ves la silla al tamaño normal. Ya crees en tus posibilidades, pero esta semana no, la siguiente tampoco. Mañana tampoco. Nunca siempre. A veces un rayo de luz en forma de minutos se abre paso entre el nubarrón de vida moderna y pequeñez. Son rayos de esperanza. Vuelves a hacerte niño. Vuelves a creer que todo es posible. Que el tiempo es posible. Que queda una vida por delante. Tu vista se pierde en el horizonte y redescubres la inmensidad de tu pequeño cuerpo. Redescubres que el espacio no lo llena todo, pero que aún así nunca serás capaz de abarcarlo. Vuelves a empujar la silla. Después, llega la hora de comer, o de dormir, o de follar, o de trabajar. Y dejas a la silla perdida en su propia inmensidad. Y tú te vuelves a tu mundo pequeño de espacios pequeños de pequeños huecos y de más pequeños minutos.

El mar, la mar, siempre la mar

Jueves, octubre 25, 2007 11:10
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El mar en Santander

El mar en Santander

Cuando no se distingue el cielo, el mar y la tierra la percepción afronta un camino arduo hacia las neuronas. Los márgenes grises de nuestros ojos quieren, pero no pueden, salir de sus propios límites. Todo se difumina. Como el cielo, el mar y la tierra. TOdo se toca, se crea y se destruye a la vez. Las neuronas, lejos de acobardarse ante esta ausencia de inputs vagabundean por lo que fuimos somos y seremos. Envías un SMS. O dos. Envías la foto, y con ella, los deseos, los sueños, las esperanzas y las desesperanzas. Después, mientras las neuronas siguen su camino errante por los límites grises de la realidad, ves tus pies sobre el muelle. Ayer en Santander, antesdeayer en Cartagena, mañana en La Coruña, pasado en Barcelona. Y entonces, cuando tus zapatillas rojas, azules, o verdes, dejan de ser grises, tus neuronas se reordenan. Asumen sus sueños. Crean nuevos círculos y perciben, ya sí, el límite difuso, lejano, y tembloroso entre lo que fuimos, somos y seremos. ¿Queremos ser?

El bikini de la Princesa Letizia y el bañador rojo de la reina más claros

Miércoles, agosto 8, 2007 18:56
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Navegando, navegando, he encontrado esta foto mucho mejor de la fotografía que publica hoy el “Hola”. Remito al post anterior , por cierto, para no repetirme demasiado.

 

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Sin palabras. Foto Pulitzer 2007

Jueves, abril 19, 2007 21:40
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Berlín, la ciudad que nunca duerme ( y II)

Sábado, marzo 10, 2007 13:37
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Viajando en el transporte público berlinés (todos con su cerveza y revisores disfrazados) puedes viajar desde el altar de Pérgamo hasta la Puerta de Brandenburgo. No puedes entrar a la Biblioteca sede de los ángeles del CIelo de Berlín. Pero puedes pasear rodeado de fantasmas.

 


 

Berlín deja la sensación de un inmenso vacío también. Existen huecos en la ciudad. De gentes y también de lugares. Entre espacio y espacio se amontonan regulares, lineales, zonas y zonas residenciales, sin comercios, sin bares. Herencia del este que fue y que algunos añoran (Östalgie, le llaman). Puedes andar horas simplemente viendo portales de casas. Pero sin dejar de ver el pirulí de la televisión. CUentan que los dirigentes de la Alemania del Este asistieron horrorizados al estreno de la torre más alta de Berlín cuando vieron que la sombra que proyectaba sobre la Alexander Platz era una cruz. En la atea RDA. Hoy conviven iglesias de todos los pelajes, sinagogas y mezquitas. Algunos de estos templos fuertemente vigilados. Por lo que pueda pasar.

 

 

Ciudad de cultura. De culturas. Turca, judía, alemana, mestiza. Se lee, se ven exposiciones, se oye música. EN Berlín no hay horas para la cultura. A todas horas puedes acudir a algún evento. Y si no, mientras los demás se columpian al lado del mercadillo siempre puedes leer.

 

 

Y si no siempre queda el placer de una buena conversación, de una cerveza, de una foto, de una mano. Y una estación. Siempre la última estación. En viaje a alguna parte. “First we take Manhatan, after we take Berlin”. Y después…otro lugar. EN ruta siempre. O no. Sedentario con el mapa en la mano. EL viento que empuja, y el mundo que llama. Aunque sea a pequeños bocados. Desde Bogotá a Madrid, desde Managua a Berlín. Desde Tallin a Santiago de Chile. Desde Dakar a Reikiavik, de Canberra a Moscú. Y si no, al tiempo. Que también hay país. Y debajo un vídeo-presentación de fotografías y música (Y qué música…Ojo. Radical Face. Al loro)

 

 

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Hace un año: Sólo hacía maletas

Hace dos años: Aún se sigue esperando

Hace tres años: Trasvase de peperos a Murcia

 

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Berlín, la ciudad que nunca duerme (I)

Viernes, marzo 9, 2007 11:49
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Recién llegado del centro espiritual de Europa. Todavía incrédulo ante la que quieren montar algunos . Con la esperanza de que el Sinn Feinn obtenga unos buenos resultados en la Irlanda ocupada y consigan un gobierno que aliente una paz de 35.000 muertos. (Actualizaciones en Sinn Feinn News). Con la cabeza puesta todavía en una semana de relax, de no entender las conversaciones que surgían a nuestro lado, y de pensar que todo lo que una vez estuvo roto, puede volver a construirse.

 

Así es Berlín. Con una profunda cicatriz, casi insalvable, por donde pasó el muro. Dividió a alemanes, de alemanes. Y dividió dos modelos económicos y políticos. La grieta todavía existe, quizás menos marcada. Ya no es visible, pero si percibible. Hoy Berlín se mueve en todas las direcciones. Pero todavía hay quien “va a Berlín” desde el propio Berlín, o va al “Oeste” desde el “Este”. Berlín es una ciudad masacrada. Fue el centro de un regimen criminal que sufrió las consecuencias de ello. Vaciada de unos pobladores dinámicos y emprendedores, los judíos, y después bombardeada y destruida. Partida. Ocupada. Saqueada. Violada. Y hoy, nuevamente en pie. A la izquierda, lo que queda de la Iglesia del Memorial del Kaiser Guillermo, símbolo del Berlín derruido, y a la derecha, el Reichstag, donde una vez ondeó una bandera soviética, quizás portada por el primer tanque ruso que llegó a Berlín en mayo del 45 y que hoy está en la avenida 17 de junio.

 

Porque en Berlín son capaces de borrar los escudos de los edificios (izda) pero no tienen miedo a mostrar lo que fueron, para que no se repita. Existe una sutil diferencia que en Aragón y en España no son algunos capaces de ver. Mostrar no es legitimar sino enseñar. En cambio exhibir es legitimar y enaltecer. En el centro y a la derecha, una de las imágenes de lo que llaman “Topografía del terror”. Una exposición en el lugar que fue sede central de la Gestapo. Curiosamente, en todo Berlín casi no hay imágenes de Hitler, ni en las exposiciones, ni en el Museo Judío (dcha).
 
 
Pero Berlín es también, además de historia, modernidad. Postdammer Platz es un ejemplo de reconstrucción urbana (izda). Como también el eficaz sistema de transporte urbano. En Berlín una gran parte de la población va “culturalmente” en bicicleta. Pero existe una red de tranvías (ojo, tranvías), metro, cercanías, y media distancia y autobuses. En todos se permite la subida de la bici, y por tanto, todo el mundo puede desplazarse con ella a cualquier punto. Es una ciudad con tres veces más habitantes que Zaragoza y sin embargo, no vimos ni un sólo atasco en 7 días. Propongo comprar unos billetes de avión a los próceres del ayuntamiento de mañoland para que visiten Berlín. Quizás así sepan como se hace una ciudad enorme, pero sostenible, vivible, y sin atascos. Aunque igual ya fueron, porque vimos estos sospechosos carteles. (dcha)
 
El caso es que es una ciudad fascinante. Pero seguiremos mañana. Y así no hablo de la manifestación. Para qué, si ya sabemos lo que va a haber. Es decir, más de 1.000 millones de personas por un lado y banderas franquistas por el otro. Más fotos aquí …y un vídeo del Memorial del Holocausto de noche….aquí debajo.
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Sobre la cincomarzada que ya pasó otros años: En 2005 una quedada bloguera, en 2006 un post sobre un post de Antón Castro y una carta que escribí y que ayer me volvieron a enseñar. Estaba ilusionado. ¿Y ahora?. En 2004, Zincomarzada color arcoiris

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