Aragón no es España (II)

Miércoles, septiembre 16, 2009 13:28
Publicau en a categoría purnas

La idea que apuntaba ayer no sería verdad sin la colaboración necesaria de los políticos aragoneses. O, dicho de otro modo, no se acabará la situación de ninguneo histórico sin que los políticos aragoneses decidan coger (y nunca mejor dicho) el toro por los cuernos. Si hay un incendio provocado por el ejército y envían al segundo de a bordo (o el tercero) y los políticos aragoneses se hacen la foto igual o si el presidente del gobierno español no decide hablar de Opel en Rusia y los políticos aragoneses no se lo afean, si eso sigue así, nunca conseguirá Aragón un papel preponderante en España. No es lo deseable, o no es lo que yo deseo, pero sí que es lo que los políticos (y la mayoría de aragoneses) quieren.

No sólo eso, sino que ante los continuos puyazos en forma de ninguneo o minusvaloración, en vez de rebelarse, los políticos aragoneses asienten y consienten. Hay dos formas de reaccionar, reclamar la atención mediante la súplica o hacerlo mediante la rebelión. Desde 1982 los aragoneses lo hemos hecho hacia Madrid suplicando, salvo en ocasiones puntuales, como aquello del trasvase del Ebro, al menos el que iba a Valencia y Murcia.

Una vez más, claro, José Ángel Biel ha preferido hacerse una foto y quedar como un político “razonable”, vendiendo a Aragón una vez más, aceptando unas condiciones que visto el precio del suelo, no suponen ni el 50% de la deuda que España debe a Aragón por las transferencias. Ahora que harán, ¿vender el suelo y los edificios de la Expo para conseguir liquidez y pagar lo que tienen que pagar?. ¿Pagar con esos suelos lo que España, sorprendentemente, reclama a Aragón?. ¿Intercambiarlos por los edificios militares que Defensa se niega sistemáticamente a ceder y/o devolver?.

Parece con estas situaciones que realmente España no quiere que Aragón sea España, pero que, sin embargo, tenemos que arrastrarnos por el fango aceptando ninguneos y desprecios para que nos dejen ser. Curiosa situación, cuando menos. Y desde luego, flaco favor de nuestro gobierno, de nuestros políticos, de nuestros representantes, que con lo que juegan es con el bienestar de los aragoneses. Y no, no se trata de política identitaria, sino de política económica, desde luego, de política social, de la realidad de que con cada traición que nos hacen, nos traicionan, uno a uno, a todos nosotros.