A politica, Aragon, Zaragoza y Dios

Jueves, abril 7, 2011 17:36
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Parixe que a vida politica aragonesa estara marcada por dios (o dios cristiano ye esclatero) y os suyos siguidors. Si ahiere parabamos cuenta que una fiesta catolica feba que o gobierno d’Aragon fe-se de menos o diya nacional d’Aragon, huei ha estau l’alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch qui ha decidiu que, como en tiempos pasaus, siga dios qui decida qui y como ha de gobernar-nos.

En una trobada con chovens empresaires o divino Belloch ha dito que aspera que “dios viede un tripartito de cuchas”. (Tenez o testo en iste PDF penchau d’o blog de CHA en Zaragoza). Dentre atras cosas ya dixa esclatero Belloch que ell no ye de cuchas, y no ye a primer vegada, pero tamien, que confita prou mas en as secretas desinnacions d’o sinyor que no pas en os electores (aka ciudadans). Y tampoco no ye a primer vegada.

Por si no lo remeraz, podez veyer a Belloch aqui bien alcompanyau u remerar o Santo Evanchelio seguntes Belloch, que antimas veyio que yera bueno. Sicut erat in principio

Probablemente Dios no existe

Sábado, enero 10, 2009 11:59
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Probablemente, Dios no existe

Nos cuentan hoy que el autobús del ateísmo llegará a Zaragoza. Se trata de una campaña privada pagada con fondos privados en las que un grupo de gente plantea la posibilidad de que Dios no exista. Sin embargo, los medios se empeñan en afirmar que es una “polémica campaña”, y grupos cristianos han puesto el grito, nunca mejor dicho, en el cielo.

Hace bien poco la Iglesia Católica protagonizó una multitudinaria misa en lugar público (publicidad), nos corta las calles cada semana santa con sus procesiones (publicidad), la televisión pública nos emite misas (publicidad) y reciben dinero público con y sin cruz. Es decir, que diariamente hacen publicidad de lo contrario, de que Dios existe. Es más, no contentos con la influencia de la Iglesia católica y los fondos públicos que van para ella, los diferentes Gobiernos han planteado ampliar los acuerdos con otras mitologías, en vez de hacer lo que debe hacer, que es garantizar la aconfesionalidad del Estado. Claro, que todavía juran los cargos bajo el cristo crucificado, como para aconfesionalizar nada.

El caso es que pagar una campaña de publicidad con fondos privados es “polémico”, y sin embargo es tradicional y nada polémico que la religión llene espacios públicos casi a diario. Ni el Islam, ni el judaísmo, ni el cristianismo, ni el animismo…ningún sistema de creencias religiosas y mitólogicas tienen derecho a imponer formas de conducta, invadir espacios públicos, ni especialmente estatales, o a tener un trato de favor especial en tanto en cuanto hay ciudadanos que no son partícipes de esas creencias religiosas. Sin embargo, los que dan por hecho que Dios existe consideran irrespetuoso plantear siquiera la posibilidad de que no. Afortunadamente aquí, al contrario que en países islámicos no se nos lapida ya, aunque no quedan tan lejos los tiempos de la misa obligatoria, y un poco más lejanos los de la hoguera purificadora.

El que quiera a Dios en su vida, que lo pague de su propio bolsillo. Como el que no lo quiera, claro. Por cierto, que, si no queda claro, a mi no me molesta que la gente crea en Dios, vaya a Misa o haga procesiones. Tampoco me molesta que la gente vaya al fútbol, pero sí que recalifiquen terrenos saltándose la legalidad para pagar deudas, o que organicen saraos multitudinarios con dinero de todos, servicios de todos y al margen de la voluntariedad de la famosa crucecica de la Iglesia, que si sobrepasa el límite pactado la Iglesia no devuelve, pero que si no llega, el Estado completa. (Por no hablar de la doble financiación que supone que muchas organizaciones eclesiales reciban también ayudas como ONG’s, pero eso es para otro post).

La identidad, el deporte y Dios. Por ese orden, o por otro.

Miércoles, septiembre 12, 2007 18:27
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Que el fútbol tiene mucho que ver con la creación de identidades no es una cosa que diga yo, desde luego. Ni es una cosa que no pueda verse en cada campo de fútbol, en cada partido de una selección, o en un partido de segunda regional. De ahí el follón que se monta cada vez que los equipos “autonómicos” pretenden jugar contra otros equipos. Ahora está el lío en Cataluña, que si juegan con la selección de Estados Unidos, que si lo hacen en fechas FIFA, que si el presidente del Barça ha dicho no se qué. Por supuesto, el follón es ficticio, tan ficticio como el que se montó aquí cuando la selección nacional intentó (y consiguió, a pesar del frío), jugar contra Chile.

 

Ayer viendo el partido de la selección española de baloncesto, esos mozos gallardos con barbas, pensaba en todo esto mientras por megafonía sonaba la canción de Manolo Escobar “Que viva España”, y desde la grada, animados por el triunfo frente a Israel, único equipo no europeo del eurobasket, el público agitaba las banderas, cantaba la canción y se llenaba de orgullo patrio. De allí. Imagino el horror que causaría en la prensa de Madrid, o en el Heraldo de España, edición Zaragoza, tal ardor nacionalista en un partido que no fuera de la selección española. No hace falta imaginar mucho, claro, porque ya pasa. Hasta denuncias pusieron en el Cataluña-Euskadi. Sin embargo, toda alabanza es poca para el divertido juego nacional de la españa imperial y olé. Sobre todo si gana, claro.

 

A la izquierda el nacionalismo bueno y simpático, y gracioso. A la derecha, el malo, maloso.

 

Decíamos pues que el fútbol, y el deporte en general, crean identidad. Baste ver como jalea la gente a esos pijos que juegan al tenis, o conducen coches que valen el salario de toda una vida, o al atleta fibroso que menea el culo en los 20 kilómetros marcha. No es el deporte lo que menea a verlos. Es el patriotismo. Nos gusta la fórmula 1 (porque gana un español). Vemos la vela (porque se celebra en ese segundo Madrid que es Valencia y porque hay un barco español que tiene que luchar contra los elementos y se llama Desafío Español). Pero eso no es nacionalismo. Por dios, como va a serlo. Eso es patriotismo. Del sano, del bueno. De la alegre muchachada. Lo demás…”radicales” que increpan, insultan y encima no cuelgan las banderas de españa en los balcones. Y a juicio. Salvo que la ley se incumpla porque no está la bandera aragonesa , claro, que entonces no importa.

 

Y después llega el Real Madrid, de las glorias deportivas, y se coloca la bandera de España en las camisetas . Con buen criterio sólo para la Copa de Europa. Se coloca la bandera de España pero no por nacionalismo, no. Por patriotismo, insisto, del constitucional, y del bueno. Lean sino los argumentos del presidente Calderón: “El Madrid es el equipo de la mayoría de los españoles y es un gesto hacia ellos que seguro que gustará a nuestra afición“. Y lo que nos faltaba por ver, hoy dice Schuster que reza por sus jugadores y por el equipo. Acabáramos ya. Ellos son de los buenos. Como Bush, como Aznar, como Ahmadineyad, como Saddam, como Bin Laden. Tan buenos, que son patriotas. Mejores, porque son españoles, y los demás no. Y tan buenos como los otros cinco porque, por supuesto, Dios siempre está de parte de los buenos. De los de centro.

 

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