A crema d’a Constitución y o poder d’os simbolos

Martes, abril 12, 2016 17:47
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Por si no tos ha plegau por garra puesto hue una periodista que fa colaboracions en a televisión publica de Catalunya, TV3, ha cremau unas pachinas d’a Constitución Espanyola en directo. Ha feito ista crema controlada de papers en refús de a decisión d’o Tribunal Constitucional espanyol de suspender a lei catalana que feba que garra familia veye-se como as companyias enercheticas lis tallaban o suministro si no podeban pagar as condutas. Iste ye o video.

L’acto en si mesmo, como ye de dar, ha devantau as queixas de bells sectors d’a sociedat. Ya sabetz, que si os nazis tamién cremaban libros, que a propia constitucion guarancia que pueda fer istas barrabasadas, que si o respeto por a constitución que mos hemos dau totz…Y ye aquí an que quiero dentrar-ie.

Somos en un puesto d’o mundo an que os simbolos han puyau por dencima d’o que ripresentan. Quan o Constitucional dicta que ye bien normal que a chent pueda quedar-se sin luz, augua u gas quan se quedan en situación precaria, encara que a propia constitución guarancia os dreitos d’a chent, dentre atros, a tener una vivienda digna, as voces que se sienten indignadas no son prou alteras, que digamos. No se cretica o TC por actuar asinas. Pero sin dembargo, cremar a constitución ye un problema grieu de convivencia. Que la Constitución siga un arma politica pero no un manual d’emplego dentre a ciudadanía sobre dreitos y debers, quan ixo de “totz somos iguals” en a constitución ye nomás que una frase de marketing, no bi ha tantas voces indignadas como quan bell ser humano en particular decide creticar/estricallar/cremar o texto. Ye más important o simbolo, que no pas o rispeto estricto a lo texto. Un texto que avala, vaga-le, a libertat d’exprision, y quemisió, lo mesmo creticar a crema por fer servir un dreito ye una incoderencia de raso.

Pasa lo mesmo quan se crema una bandera d’Espanya, por meter un caso. A indignación ye maxima en bells sectors d’a sociedat, pero casualment, son sectors d’a sociedat an que o porcentache de chent que en cuentas de pagar os impuestos en Espanya se cagan en o país que dicen esfender ta fer-lo fuera. Asinas que, una vegada más o simbolo, a bandera, ye por dencima d’o que representa, o país, l’estau, os ciudadans.

U ixos catolicos, tipo familia Pujol, que de seguras que creticarian a crema d’una Biblia an que amanixe, bien platero, ixo de No furtarás.

Somos en un mundo de simbolos. Somos en un mundo d’imachen. Somos en un mundo, en un estau, en un país, an que, a la fin, mos importa más a representación d’a realidat que la realidat mesma. A representación d’a lei, que a lei mesma. Y asinas quatre mesos dimpués, o simbolo politico d’a negociacion ha estau muito más important que a propia negociación y camina Espanya enta atras nuevas eleccions. Constitucionals, ixo sí, y ignifugas, si ye posible.

Rajoy, la Constitución y la libertad individual

Sábado, diciembre 6, 2008 12:50
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Ayer me tocó escuchar a Mariano Rajoy en un acto con Nuevas Generaciones del Partido Popular. Habló Rajoy de la Constitución Española que hoy parece que cumple 30 años. Mientras lo escuchaba, me iban llamando la atención cosas de las que decía, o incluso de las que no decía. Por ejemplo, no nombró a la última víctima de ETA, el empresario vasco Ignacio Uría. Hablo, sí, de las víctimas, pero no personalizó, contrastando con los homenajes individuales a víctimas del terrorismo. No es por pensar mal, pero resulta llamativo.

El caso es que Mariano Rajoy desgranó las a su juicio ideas básicas de la Constitución, que, curiosamente, responden punto por punto a sus “ideales” como partido, y dejando, por tanto fuera del constitucionalismo, todas las demás ideas que pululan por las cabezas de España. Cito textualmente del discurso de Rajoy transcrito en la web de Nuevas Generaciones.

“Me refiero siempre a la libertad individual. Nadie, salvo las ideologías con resabios totalitarios, atribuye la libertad a instancias superiores al individuo”

“España es algo más que un enclave geográfico. Es una historia compartida, una sangre que se ha mezclado mil veces, una comunidad de sentimientos, un proyecto solidario para el futuro, el marco que garantiza nuestra libertad, la unidad que nos da fuerza ante el mundo… todo eso, y más, es España”.

Así de simple. Son dos frases del mismo discurso, lo juro. Es decir, por un lado, alaba la libertad individual como valor supremo y, por otro, asegura que España es una unidad de destino en lo universal, o derivadas. Ahí es nada. Bajo los atronadores aplausos de las Nuevas Generaciones Rajoy dijo estas dos frases en menos de cinco minutos sin inmutarse.

De estas dos ideas básicas hace engarzar Rajoy una tercera, la igualdad. Igualdad que, colgando de estas dos ideas sólo supone para Rajoy que un ciudadano de la Coruña y uno de Sevilla tienen los mismos derechos. Siempre, por supuesto que haya nacido en España, viva en España y trabaje en España. Ni siquiera los ciudadanos españoles que trabajen en Europa o América son iguales cuando colgamos la igualdad de las dos frases de arriba.

Pero volvamos a la idea de nación que tiene este señor (y su partido):

Lo importante no es nuestro pasado. Lo que importa es la voluntad libre y democrática. Lo importante es que los españoles decidimos libremente que somos una nación, es decir, que somos soberanos y que lo somos todos juntos, que conformamos una soberanía indivisible. Somos una nación porque queremos serlo. Y vamos a seguir siéndolo porque no queremos dejar de serlo

Es decir que como “lo importante no es nuestro pasado” lo importante es que “decidimos” (pasado) ser una nación. Al margen del empleo de esa primera persona del plural que deja fuera a un buen porcentaje de ciudadanos que viven en España, es curioso que se abomine del pasado a la vez que se recurre a él para justificar algo. Bueno, no es curioso, es una trampa dialéctica un tanto burda.

Dice más, Mariano:

Ese es el pedestal de nuestra nación: la voluntad de los españoles

Algunos, defensores de las mismas ideas que estamos defendiendo nosotros, han desenterrado su nostalgia del Estado Federal y, peor aún, han resuelto competir en nacionalismo con los propios nacionalistas.

Es decir que algunos españoles no se suben a ese pedestal. ¿Entonces, señor Rajoy? Si el ser de España depende del deseo de los “españoles”, y algunos “españoles” no quieren ser España…¿No son españoles?¿No pueden decidir?¿Su llibertad individual vale menos que la suya? No se yo si con estos argumentos convencerá a alguien. Su público está entregado, pero desde luego, nadie de su público creo que se crea sus soflamas, que, por cierto, son blanditas, blanditas para el ala más hacia la diestra de su partido.

Y hablando, de todo un poco, como quien no quiere la cosa. Dice Rajoy de la libertad individual (recordemos, libertad individual de los ciudadanos españoles, que no de los demás):

La persona es el único sujeto de derechos, incluido el derecho a equivocarse, el derecho a engordar, a hablar en castellano, a escoger la educación de sus hijos, y a rotular su tienda en la lengua que le parezca sea español, catalán u otros.

Si estamos de acuerdo en esto, digamos pues, que se retire de la Constitución el “deber de conocer” el español, por ejemplo. O la “indisoluble unidad” de España, o el “derecho y deber de defender España”. Es más, si estamos de acuerdo en esto, ¿por qué su partido se opone en Aragón al reconocimiento de otras lenguas aragonesas como el aragonés y el catalán? Se supone que debo ser libre de poder educar a mis hijos en la lengua que decida, que debo poder comunicarme con la administración en la lengua que decida, que debo poder vivir en la lengua que decida…pero según usted, la única lengua que debe regirse por esos principios es el español. Curiosa forma.

Insisto, todo esto está publicado como declaraciones textuales de Mariano Rajoy, yo las oí, pero se pueden leer, desde luego. Una colección de tópicos deshilachados articulados de forma que parece que se defiende una cosa cuando, lo que en realidad hacen es lo de siempre, proteger y defender la “unidad indisoluble” sacrosanta y sagrada de España y al español, que no a los españoles. Amén.

El delegado del Gobierno y la memoria histórica

Viernes, diciembre 5, 2008 19:59
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Aprovechando el día de la Inmaculada Constitución el Delegado del Gobierno español en Aragón, Javier Fernández, ha hecho unas declaraciones a favor de la Ley de Memoria Histórica. Dice Fernández que:

Soy partidario del recuerdo y de que se conozca el pasado. Todos tienen derecho a saber el paradero de los restos mortales de sus seres queridos desaparecidos en la Guerra Civil o durante la post guerra.

El delegado recordó que la Ley de la memoria histórica, que entró en vigor el 26 de diciembre del pasado año, “reconoce y amplía derechos, y establece medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la dictadura”.

Resulta cuando menos curioso el alegato de este funcionario público cuando él mismo olvida la historia cuando permite actos fascistas en la ciudad o sus alrededores, y niega derechos, precisamente, a los herederos de la tradición de libertad y democracia que yacen enterrados en fosas comunes y cunetas asesinados por los partidarios de las cadenas.

Es él el que equipara a los fascistas y a los demócratas. Es él el que desprestigia la memoria histórica. Pero hoy, celebrando la Constitución Española queda bien hablar de memoria y de libertad. Cuando decidió el otro día igualar a los asesinos y a sus víctimas, al parecer, ni la libertad, ni la memoria, ni por supuesto la democracia.

28 años sin libertad

Miércoles, diciembre 6, 2006 14:39
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Se empeñan estos días en aleccionarnos desde el PSOE y por tanto desde el gobierno español. Hacen manifiestos (el enlace es de Libertad Digital, pero es el único sitio donde he encontrado el texto en html y no en PDF). Hablan de laicismo y de libertad de conciencia. Hablan de la Constitución española del 78. Pero parten de una premisa falsa. Argumentan, y dicen, y no son los únicos, y hablan del texto que hoy rige a todos los que habitamos este cacho de la Península Ibérica bajo dominio del estado español. Y dicen que esa Constitución parte de la de 1931. Y es falso. Radicalmente falso. Es falso porque en 1936 hubo un golpe de estado que derivó en guerra civil. Una guerra en la que murieron cientos de miles de personas. Y después hubo 40 años de dictadura a sangre y fuego. Y la constitución del 78 sería heredera de la del 31 si hubiera partido de aquella, en efecto. Pero no lo hizo.

 

Partió del “atado y bien atado”. Partió con un jefe de estado impuesto por el dictador. Partió con unos padres de la patria que crearon la constitución aludiendo a uniones indivisibles, a igualdades que no se cumplen y a diferencias que sí. La hicieron partiendo del hecho de que había que dejar asentado que los que ganaron aquella guerra siguieran siendo los que rigieran el destino de los españoles. Y a fe que lo consiguieron. Todavía en los colegios la religión está impuesta. El Ayuntamiento de Zaragoza es presidido por un crucifijo. El ejército sigue siendo el garante de la unidad nacional. Se impide la federación de comunidades autónomas. La pena de muerte todavía existe en casos excepcionales de guerra. Se ilegalizan partidos políticos por cosas que a otros se les permiten. El Senado sigue sin ser una cámara representativa ni territorial. Partimos del régimen dictatorial y férreo anterior y avanzamos más bien poco desde la muerte del asesino caudillo por la gracia de Dios. Una gracia que no veas.

 

Es cierto que la Constitución del 78 supone una serie de avances. Una democracia tutelada gobierna el estado, las diferentes naciones y regiones de España siguen su camino hacia el autogobierno, aunque siga siendo delito no poner una bandera española o burlarse de la monarquía. Todavía una cuerda invisible nos ata a la doctrina del franquismo. Una cuerda que si bien se ha ensanchado nunca se ha roto. Y no se ha roto porque los responsables de torturas, asesinatos, ejecuciones. Los responsables del miedo y el terror nunca fueron juzgados ni sacados a la luz pública. Porque los que se enriquecieron durante la dictadura a costa de la rapiña, el trabajo y el sudor de otros, siguen rigiendo los destinos económicos españoles. Siguen estando aquí. Nunca se fueron. Siguen ganando la guerra 70 años después. Con miles de cadáveres en las cunetas. Sobre ellos.

 

Un libro: 25 años sin constitución . de Joaquín Navarro Esteban 

Y una frase del año pasado que sigue sirviendo un año más:

Artículo 14.

Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia.

Excepto que seas de la familia Borbón, de la jerarquía católica, policía, vasco, navarro, del Madrid, del Barça…

 

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