El día que un carpintero labró su nombre en oro. Décimo aniversario de la victoria de Escartín en Piau Engaly

lunes, julio 20, 2009 21:02
Publicado en la categoría purnas

Yo andaba por el Camino de Santiago cerca de la selva de Irati. Un día antes se había perdido un chaval por la zona y un montón de gente rastreaba los montes para encontrarlo. Pero la etapa reina de aquel Tour de 1999 todo el mundo la veía en el bar. Después de años de retorcerse encima de la bicicleta, de sufrir los sinsabores de ser un gregario que iba mejor que su jefe Rominger, casi siempre, en el Tour y la Vuelta, Fernando Escartín por fin nos ponía a todos un grito en la garganta. Sus brazos al aire en aquella etapa de Piau Engaly, a escasos kilómetros en línea recta de su casa, de su pueblo, de su valle, en sus montañas, Escartín atacaba en el tercer puerto de una etapa de seis y dejaba atrás a los más fuertes. A Amstrong, a Zulle, más lejos Olano que se hundía en la clasificación cada vez que había una subida.

Fernando Escartín contradecía en aquella etapa su carrera. Un ataque de lejos, cuando decían que nunca atacaba. Retorciéndose encima del cuadro dejaba lejos a los que subían elegantemente. De eterno segundo, ascendía a lo más alto de la gloria ciclista ganando a lo grande, como sólo los campeones saben, la etapa más dura de aquella edición.

Lejos quedaban sus años esperando a que Rominger le diera permiso para dejarle atrás. Quedaba atrás el último año de Clas-Mapei, cuando Juan Fernández, otrora su mentor, intentó hundirle la carrera mandándolo a la Vuelta a China. Callaba las bocas de quienes diseñaban las Vueltas a España para que las ganara el ciclista que se parecía a Induráin en lo físico. Remataba el etapón del año anterior siguiendo a Pantani. Dejaba en el olvido el año que Kelme se retiró por las presiones de los demás equipos españoles. Escartín, aquel 20 de julio de 1999 entraba en la puerta grande de la historia de la mayor vuelta ciclista del mundo.

La carretera llevaba su nombre marcado en cada curva. Las banderas aragonesas jalonaron su subida en los tres puertos que emprendió casi en solitario, ayudado por un jovencísimo Javier Otxoa que al año siguiente también coronó otra hazaña en los Pirineos. Aquel año, aquel día, en aquella carretera del Pirineo del otro lado, Fernando Escartín nos llenó de orgullo a todos los que durante años le veíamos sufrir en la bici animándolo en cada cuesta, apretando los dientes con él en las contrarrelojes, apoyándolo cuando dejó Clas para liderar al Kelme de aquellos años, combativo y batallador.

Hoy su victoria tiene un halo de leyenda, sobre todo con este Tour de este año, casi descafeinado, con escasos ataques, recorrido afeitado y una prensa deportiva que sólo es forofa y no deportiva. Hoy, los puertos de aquella etapa siguen labrados en oro como labrada está la madera de la casa de Biescas de Escartín. Aquel día, el carpintero que tallaba la madera talló su nombre a esfuerzo y pundonor en la mejor carrera del mundo. Aquel día, mientras yo andaba por los montes de Navarra, todo Aragón iba empujando la bicicleta 111 de Fernando Escartín. El mejor ciclista aragonés de todos los tiempos. El titán de Biescas. Y contenido, como buen montañés, Escartín se abrochó la cremallera mientras miles de gargantas cantaban su nombre, miró atrás, levantó los brazos y ganó contra todo y contra todos. Esa fue la cima de su carrera que se prolongó hasta el podium de París. Ese fue el momento en el que Fernando Escartín nos devolvió a todos años de cariño, de apoyo y de pasión con su esfuerzo, su tesón y su rabia.

Resumen de la etapa en Eurosport, vía aragonéame.

Especial del aniversario de Piau Engaly en Heraldo de Aragón
El aragonés que conquistó Francia
en diario Equipo

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4 Respuestas to “El día que un carpintero labró su nombre en oro. Décimo aniversario de la victoria de Escartín en Piau Engaly”

  1. Bitacoras.com says:

    julio 20th, 2009 at 22:06

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Yo andaba por el Camino de Santiago cerca de la selva de Irati. Un día antes se había perdido un chaval por la zona y un montón de gente rastreaba los montes para encontrarlo. Pero la etapa reina de aquel Tour de 1999 todo e…

  2. 39escalones says:

    julio 21st, 2009 at 7:51

    Es un texto estupendo, aunque un pelín exagerado. No es cuestión de quitarle mérito a Fernando, que bien se ganó el reconocimiento con su esfuerzo, pero sin dejar de reconocer lo que es una etapa del Tour, de montaña además, y con ese recorrido además, es sólo eso, una etapa del Tour. Me alegré muchísimo de su victoria (además acababa de conocerlo en persona unos meses antes), cómo no, y es un ejemplo de deportista, pero estos recordatorios a diez años vista, en la línea de la habitual épica vacía del sensacionalismo deportivo que padecemos, de una hazaña que cada año repiten una docena o más de ciclistas en la misma carrera… A no ser que el mérito consista en que lo hizo un aragonés, en cuyo caso, todavía se entiende menos: todo ese bombo que ha dado Heraldo a este aniversario no deja de ser un poco provinciano.

  3. Chorche says:

    julio 21st, 2009 at 7:55

    Cada cual tiene sus héroes y sus héroes deportivos, y Escartín es uno de los mios. Por el deporte que es, por su manera de correr y, por supuesto, porque es aragonés. Y, de hecho, precisamente por ser aragonés nunca tuvo el apoyo, el aprecio, el refirme mediático, de otros deportistas de su mismo deporte y con sus mismas o peores cualidades. El deporte es espectáculo y épica, es parte del trato. ¿Que prefieres otras cosas? Bueno, claro. ¿Y quién no?

  4. Alejandro says:

    julio 21st, 2009 at 10:20

    La hazaña de Escartín fue porque además fue una victoria a la antigua usanza, atacando desde lejos, no en el último puerto. Recuerdo que Fernando decía que entre puertos no debía haber mucho llano, para poder atacar desde lejos, que le gustaba esa etapa, y vaya si lo demostró. En el ciclismo te pueden recordar más por una etapa así, ganar de esa manera, que por otras victorias. Estoy de acuerdo en que estaba bastante ninguneado en los medios, entre Olano (que ganó más por tesón y algún recorrido favorable que por piernas) y Jimenez (qepd), un chuparruedas con la excusa de tener un lider y al que el Tour le vino siempre grande.

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