Historias de Nueva York: Entre Chelsea y Harlem

martes, mayo 26, 2009 16:06
Publicado en la categoría purnas

Los recorridos que hago por Nueva York son bastante aleatorios, la verdad. La opción que elegí el primer día de comprar una Metrocard con viajes ilimitados durante siete días por 25 dólares es una maravilla para eso. Te permite cambiar de paisaje y de barrio en poco tiempo y poder elegir donde quieres ir a cada momento. Coger el metro o el autobús también tiene su qué en Nueva York. Hay gente que se te pone a hablar como si te conociera para comentarte que llueve o señalarte incluso pasajes del libro que está leyendo, aunque en general la gente suele ir bastante a lo suyo. Pero esa costumbre social de poder hablar con el de al lado, tiene sus ventajas. El otro día conocí a Eleftheria, una estudiante de periodismo de Queens, que leía un libro de Woodward sobre Irak y Bush y a la que abordé por ello. La conversación que acabó en un Starbucks fue enriquecedora por la visión que una estudiante de periodismo estadounidense puede aportar sobre cosas que en Europa damos por hechas. Aquí cuestiones como la seguridad o la libertad (en el sentido americano del término) no se ponen en tela de juicio, y siempre son preferidas a la multilateralidad o las relaciones internacionales.

Pero a lo que iba es que los recorridos aleatorios permiten ir de una punta de Manhattan a otra en menos que canta un gallo, por emplear la expresión castiza. Y así un paseo que empieza en Chelsea puede acabar perfectamente en Harlem.

Chelsea está de moda. Muchos artistas y galerías se han trasladado hacia allí desde el SoHo y ahora se están abriendo tiendas y restaurantes asociados a ese movimiento. Además, las naves industriales cercanas al puerto del Hudson, están empezando a ser ocupadas por discotecas y más galerías. Son las dos zonas de Chelsea, la residencial, de casitas cuidadas (y caras) y la industrial (de ocio y arte). Pegada a esa primera zona, en Greenwich Village se encuentra Stonewall, centro de la “revolución” gay del 69, con su Gay St. incluida.

Las casitas de Greenwich Village y Chelsea

Las casitas de Greenwich Village y Chelsea

Restaurante español dando la nota

Restaurante español dando la nota

Hacia el oeste de esta zona, y una vez pasados los recintos que antes eran naves industriales se llega al Hudson Park. Una línea costera de parque que sigue el río Hudson y que es aprovechada por cientos de personas para hacer footing o ir en bici. Comparado con Battery Park o Central Park, o Madison Sq. o cualquier otro parque de la ciudad, el Hudson Park es, digamos que, pobrete. Primero porque las vistas no son nada del otro mundo, y luego, porque da la sensación de ser una pista de atletismo antes que un parque. También, eso sí, se pueden percibir los efectos de la comida rápida en el metabolismo mientras caminando por la ribera del Hudson me acerco a otro lugar mítico.

El río Hudson

El río Hudson

Big Size

Big Size

Bicis y Empire State. That's New York, man

Bicis y Empire State. That's New York, man

Como digo, subiendo por Hudson Park hasta el Intrepid (el museo que la Armada tiene colocado en un barco y en el que no entré) y girando después a hacia el este, se llega a Hell’s Kitchen.

Hell's Kitchen

Hell's Kitchen

Este ahora parque infantil (y sólo infantil) y vallado es el centro de una zona que ha sido el escenario de películas como West Side Story, Sleepers o Gangs of New York. El nombre, como explica la placa, tiene varios orígenes pero uno de ellos es una conversación entre dos policías, donde uno dice, “este sitio es el infierno” y el otro contesta “el infierno es un lugar templado al lado de esto, esto es la cocina del infierno”.

Inmigrantes irlandeses, latinos, italianos, centroeuropeos, la mayoría de ellos fuertemente empobrecidos y agrupados en bandas, se empujaban unos a otros en esta zona que últimamente es más tranquila, y en la que hasta han intentado cambiar el nombre popular por el de Clinton para que no esté asociado a los conflictos étnicos y criminales. Desde allí a Columbus Plaza hay un paseo corto, para desde allí recorrer todo el lado este de Central Park con el autobús M10 y llegar a Harlem.

Harriet Tubman, abolicionista

Harriet Tubman, abolicionista

Harriet Tubman marca el inicio del barrio (o uno de los inicios) y no es casualidad. Las calles de Harlem que marca esta luchadora abolicionista son Malcom X Boulevard o Marthing Luther King Av.  La estatua representa a Harriet con unas raíces que la ligan a la tierra. Y en Harlem, todo el mundo sabe a donde pertenece. No es ya el Harlem de los 60 y 70, me lo explicaba un vendedor de un puesto que se llamaba Julius y que no quiso salir en una foto.

Harlem 1

Harlem 1

Mercadillo en Harlem

Mercadillo en Harlem

Foto a vuelapie del mercadillo en Harlem

Foto a vuelapie del mercadillo en Harlem

Julius me explicaba que el barrio ha cambiado. Sigue habiendo un fuerte sentido de pertenencia pero ya no es el barrio conflictivo de las películas. Nueva York ha hecho un esfuerzo para “limpiar” la imagen del barrio, y subvencionaban a pioneros para que arreglaran casas y cambiaran el perfil del habitante. Julius me decía que se puede pasear por todo Harlem y que si me sentía raro era porque era blanco. Y es cierto, allí hay muy pocos blancos todavía y Harlem sigue siendo un barrio negro. Por eso Julius vendía camisetas de Obama, todo un símbolo que además, se ha convertido en un negocio. El turismo deja su dinero aquí comprando objetos de Obama y viendo misas gospel. Sugerencia, hay touroperadores que ofrecen las misas, te llevan en un autobús y te vuelven y te cobran una pasta. Es mejor, pero más difícil, ir por tu cuenta, entrar a un iglesia y dejar donativo. Hay algunas iglesias, eso sí, que no admiten gente de fuera, pero siempre puedes preguntar.

Obama, éxito de ventas

Obama, éxito de ventas

Hasta Starbucks hay en Harlem

Hasta Starbucks hay en Harlem

Paseando por Harlem percibes algo muy especial. Son siglos de esclavitud y segregación que siguen costando superar. Hasta en Julius, amable y simpático, se percibía un cierto resquemor contra el blanco, en ese caso, contra mí, quizás, si me hubiera comprado una camiseta de Obama o pantalones de esos anchos que había en todas las tiendas su amable sonrisa hubiera sido más amable todavía.

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2 Respuestas to “Historias de Nueva York: Entre Chelsea y Harlem”

  1. Bitacoras.com says:

    mayo 26th, 2009 at 16:06

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Los recorridos que hago por Nueva York son bastante aleatorios, la verdad. La opción que elegí el primer día de comprar una Metrocard con viajes ilimitados durante siete días por 25 dólares es una maravilla para eso. Te pe…

  2. bb says:

    mayo 26th, 2009 at 16:45

    great!

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