Historias de Nueva York: Un día en el Central Park (y alrededores, y más lejos)

sábado, mayo 23, 2009 16:06
Publicado en la categoría purnas

El Central Park entre asfalto

El Central Park entre asfalto

Manhattan tiene en su corazón su pulmón. A pesar de las metáforas, las ciudades no son seres humanos y, por tanto, no responden a la fisiología humana básica. Por eso el pulmón puede estar en el centro y no en los lados, y por eso puede haber uno más grande y un montón pequeñitos distribuidos por toda la ciudad. Se puede decir, por eso, además, que Central Park, en realidad, no es un pulmón, sino un trozo de campo en medio de la ciudad.

El parque, además, sirve de desahogo, sirve para pasear, para correr, para jugar. Bueno, ¿he dicho para correr?. Aquí corre cualquiera. El footing es una actividad digamos que necesaria. Si te has comido cuatro donuts y dos huevos con bacon de alguna forma los tienes que bajar.  Central Park deja imágenes para todos los gustos.

Los caballos son para el verano

Los caballos son para el verano

El beisbol en la pradera

El beisbol en la pradera

En fila de a uno, ar

En fila de a uno, ar

Y también queda tiempo para los dos actividades más usuales de un parque, por ejemplo, en Zaragoza. Las fotos de boda, fundamentales, y sobre todo, la siesta, en la que tuve un visitante cotilla que me observaba.

Los parques son para los novios

Los parques son para los novios

Para esto sirve un parque

Para esto sirve un parque

Visitante curioso

Visitante curioso

La ardilla, después de mirarme y huir por mis ronquidos (aunque no ronco, a veces me dicen que sí), se perdió por entre los árboles para volver a huir después. Ocultos, de camuflaje, unos marines nos enseñaban sus armas y nos invitaban a soportarlos. Es decir, a apoyarlos, que esto de los falsos amigos y el spanglish tiene sus problemas.

Con esto matan

Con esto matan

Haz turismo, pedazo de nabo

Haz turismo, pedazo de nabo

Charrando con uno de ellos, me explicaba que había estado en Irak en 2005, y que está esperando para volverse a ir. Me lo explicaba orgulloso, porque aquí están orgullosos de ellos, y, por tanto, ellos se sienten orgullosos de lo que hacen, o viceversa. Me contaba que lo hacía por defender a su país y a la libertad. Como si fuera un anuncio, que, en el fondo, lo era. Mientras una banda de rock homenajeaba a los chavales: “You rocks, men!”, que viene a ser como “moláis, cos”. Y me imaginaba una escena semejante con un grupo de rock, la cabra y la legión española. Aterrador.

Haz turismo, invadiendo un país

Haz turismo, invadiendo un país

Dejando atrás a los marines me fui a sosegar en el Museo Metropolitano de Nueva York. Es un lugar curiosísimo, mezcla del museo antropológico de Cuernavilla del Sordete, la Casa de porcelanas de Madame Florencia, el Museo del Prado y el MoMa. Tan pronto encuentras la exposición de Bacon que no pudiste ver en Madrid, como apareces en un patio con estatuas de porcelana que dan grimilla sólo de verlas. Eso sí, es gratis, o al menos, es gratis si no te piden el ticket. La entrada es de donativo voluntario, pero te obligan a cogerla y te miran mal si no dejas nada. Te puedes hacer el longuis y si no te ve ningún guardia sin la chapeta identificativa, paseas por allí como Pedro por tu casa.

Museo Metropolitano de Nueva York

Museo Metropolitano de Nueva York

El amante de Bacon

El amante de Bacon

El patio del Metropolitan

El patio del Metropolitan

Claro que lo más brutal fue ver que los bienes culturales aragoneses no se encuentra sólo en Lérida. ¿Ah, no? Os preguntaréis. No, no, diría yo. Sorprendentemente, hay patrimonio aragonés fuera de Lérida y del propio Aragón. ¿Desidia, dejadez, irresponsabilidad, cosas que pasan mientras no sea en Cataluña?. A saber. Capiteles probablemente de San Juan de la Peña (aunque no lo dice), cálices, relicarios y misales de Santa Cruz de la Serós, por ejemplo. Los Bienes de Manhattan.

Los Bienes de Manhattan

Los Bienes de Manhattan

Repuesto de la emoción, comer en las escaleras, mientras un grupo canta a capella (bueno, y un contrabajo), es algo agradable, salvo que venga un nutrido grupo de adolescentes yankis con su profesor a interrumpir. Sí, son como en las peliculas. El marginado, los populares, el gordo, la fea, el gracioso, el macarra. Están todos. Incluso creí intuir en uno al tío que dentro de unos meses saldrá en las noticias por haber vaciado tres cargadores contra sus compañeros.

Dubi du dua

Dubi du dua

El Guggenheim estaba cerrado, y además, había una exposición de Frank Lloyd Wright, así que mejor que estuviera cerrado, lástima de Kandinsky. Pero para que veáis que escribir esto desde aquí sirve para algo más que para desahogarme de mi soledad viajera, haciendo caso a Sergio, me recorrí toda la 5th Avenue para abajo (de la calle 102 a la 14) en un autobús (unos tres cuartos de hora) y me fui a Strand.

La librería Strand

La librería Strand

Seguro que habéis oído hablar del Síndrome de Stendhal, pero no tanto del Síndrome de Romance, una de sus variedades. Consiste en una alteración del pulso y los sentidos ante la aparición de una cantidad suficiente de libros. Strand afirma poseer unas estanterías de más de 18 millas de libros, es decir, unos 28 kilómetros.

Envidia

Envidia

Un mar de libros

Un mar de libros

Y como strand quiere decir entre otras cosas playa, supongo que me puedo poner poético y hablar de un mar de libros en el que perderse buceando. Y no una, ni dos veces. Hay libros para marearse en serio y una tercera planta, como un sancta sanctorum y horarios propios diferentes del resto de la tienda en la que se encuentran los libros raros y más antiguos. Todo un lujo después de un día de parque, Bacon y autobús por la Quinta Avenida entre Tiffany’s, Prada y el Rockefeller Center. (Pero eso es otra historia, y tendrá que ser contada a su debido tiempo)

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5 Respuestas to “Historias de Nueva York: Un día en el Central Park (y alrededores, y más lejos)”

  1. Bitacoras.com says:

    mayo 23rd, 2009 at 16:06

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: El Central Park entre asfalto Manhattan tiene en su corazón su pulmón. A pesar de las metáforas, las ciudades no son seres humanos y, por tanto, no responden a la fisiología humana básica. Por eso el pulmón puede estar en…

  2. Martí says:

    mayo 23rd, 2009 at 19:55

    Escolta: si em permets una recomanació, no deixis d’anar a Brooklyn, especialment a Williamsburg (aka Billyburg), a la zona de Metropolitan Ave, entre Graham Ave i Bedford Ave. Val la pena i descobriràs l’altra cara de NYC: on ha anat a parar tot el que als vuitanta hi havia al Lower East Side.

    Salut!

  3. 39escalones says:

    mayo 25th, 2009 at 13:46

    Jo, lo malo de Central Park es que te encuentras con cada uno espatarrado en la hierba…

  4. El “Felip de Fraga”, i més, a Nova York « dietarihumbert says:

    junio 7th, 2009 at 2:18

    […] efusivament perquè s’hi troben autèntiques perles. Llegiu, si no, el que escriu en aquest apunt. Hi diu, entre d’altres coses, parlant de la seva visita al Metropolitan […]

  5. El “Felip de Fraga”, i més, a Nova York « La Franja says:

    junio 8th, 2009 at 0:23

    […] efusivament perquè s’hi troben autèntiques perles. Llegiu, si no, el que escriu en aquest apunt. Hi diu, entre d’altres coses, parlant de la seva visita al Metropolitan […]

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