Asfaltos. Un viejo sueño

sábado, abril 25, 2009 20:23
Publicado en la categoría purnas

Casi lo conseguimos, pero el asfalto nos envolvió. Durante unas semanas intentamos crear un relato colectivo desde Barcelona. Hoy me acordaba de las horas que dedicamos, entre mojito y mojito, a idear un sistema de creación de personajes. Personas reales, simuladas o inventadas que se entrecruzaban en la ciudad que entonces nos veía proyectar y en la que hoy, a veces, sigo proyectando mis sueños. Hoy me apetece traer ese viejo proyecto a la luz de nuevo. Abandonado ya, desde hace cuatro largos años. Marga, Raschid, Concha, Paula, Carla y Miguel. Los personajes que creamos uno a uno para que se mezclaran entre ellos.

Así fue el encuentro entre el final de un encuentro entre Marga y Raschid.

“La madre que me parió que borrachera llevo”, pensaba Raschid. “La madre que me parió que pesada la tía esta”, pensaba Raschid. “La madre que me parió donde estará Laura, joder”, pensaba Raschid. Y en estas llega un brazo que le agarra, le saca del bar y lo lleva a la calle. “Oye chaval ¿tú puedes conseguirme unos porros?”. Así que eso es todo. Después de destrozarle la espalda a Raschid, Marga sólo quiere porros.

“Será por porros”, pensaba Raschid.”Tú vienes, mujer”, le dijo a Marga. Y con Laura, su amor imposible en la mente, se fue con Marga por entre las callejuelas del gótico. “Entra, mujer, espera”, dijo Raschid. Y dejando a una mujer sóla y un poco aturdida en el portal, subió las escaleras de su casa. En el dialecto árabe que empleaba con sus compañeros, mezclando palabras de su aldea, mezclando un “vale?” por allá, y un “saps?” por acullá, Raschid entre risas, explicaba a Muhammad y a Alí que tenía una pesada abajo pidiendo costo. Así que entre explicación y arcada de vino y cerveza, Raschid mezcló el hachís con avecrem y bajó a buscar a Marga, dormida, ahora sí, en las escaleras.

“Joder, ésta se ha desmayado”. Todo fue uno entonces. La mano de Raschid en el bolso de Marga. Los ojos de Marga que se abrían sobresaltados. Los brazos de Marga que empujaban a Raschid. “Tranquila, tranquila, yo sólo quiero dinero por porros. No problemas con nadie”. Algo en los ojos de Raschid atravesó el cerebro obnubilado de Marga. El olor a alcohol de los dos les impedía ver el límite entre uno y otro. Les impedía percibir las diferencias. Les impedía verse como dos seres distintos. Por eso, y por el brillo en los ojos de Raschid, Marga cedió a la tranquilidad. Por eso, y sólo por eso, 20 euros cambiaron de mano. Por eso y sólo por eso, Marga y Raschid acabaron por darse la mano. Como si nada.

Y sólo por eso, exclusivamente por eso, la Luna iluminó, una vez más, a dos personas que se despedían en un portal. Y un segundo después, mientras Marga se desplomaba en el callejón de Sant Francesc, Raschid salía por la otra esquina hacia el último bar, o hacía la última mujer.

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Una respuesta to “Asfaltos. Un viejo sueño”

  1. Bitacoras.com says:

    abril 25th, 2009 at 20:23

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Casi lo conseguimos, pero el asfalto nos envolvió. Durante unas semanas intentamos crear un relato colectivo desde Barcelona. Hoy me acordaba de las horas que dedicamos, entre mojito y mojito, a idear un sistema de creación d…

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