El futuro que nos dejan

jueves, febrero 26, 2009 22:02
Publicado en la categoría purnas

El futuro que nos dejan se mueve entre montañas con torres de alta tensión y valles llenos de agua con pueblos hundidos. Se mueve entre casinos, puticlubs y canales venecianos en el desierto. Se mueve entre macropistas de esquí a las que se llegará en autopistas que destrozarán cañones y paisajes. El futuro se mueve entre un país que reclama unos bienes mientras olvida otros, mientras vende patrimonio a estados extranjeros. El futuro se mueve en un país monolingüe en el que muchas de sus mejores cabezas hacen carrera en otros países. El futuro se mueve en un AVE que llega al casino pero no a Teruel. El futuro que nos quieren dejar es el que no queremos que nos dejen. Y no nos lo deben dejar. Somos suficientes los que no vemos ese futuro. Somos muchos los que decimos ¡no!. Somos los dignos. Somos los que intuimos otro futuro. Los que sabemos que aunque no salga en la televisión que pagamos hay gente que dice ¡No!.

Decimos no a eso. Y a un futuro digno, trilingüe, sostenible, creativo, horizontal, participativo, multicultural, donde las capacidades de todos sean aprovechadas, donde el talento se valore y no se exilie. Un futuro de un Aragón futuro y presente. El futuro que soñamos todavía es posible, aunque no nos dejen. Somos, aunque no nos miren.

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2 Respuestas to “El futuro que nos dejan”

  1. Bitacoras.com says:

    febrero 26th, 2009 at 22:02

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: El futuro que nos dejan se mueve entre montañas con torres de alta tensión y valles llenos de agua con pueblos hundidos. Se mueve entre casinos, puticlubs y canales venecianos en el desierto. Se mueve entre macropistas de esq…

  2. Lizer says:

    febrero 27th, 2009 at 16:40

    Y aunque no les guste, seguiremos siendo y seguiremos estando. Aunque nos oculten. Aunque nos insulten con palabrería tan rancia como barata. Porque no nos vendemos, porque no comulgamos con las ruedas del molino de la publicidad institucional… A su futuro también digo: no!

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