Quizás debo una explicación

martes, diciembre 2, 2008 18:54
Publicado en la categoría purnas

O quizás no. La verdad es que el silencio autoimpuesto durante un mes ha supuesto una tranquilidad extra a la ajetreada vida que me concedo a mi mismo. Durante un mes las purnas no han saltado del fuego al aire. Yo decidí que así fuera, y así ha sido. Decidí hacer dos cosas durante ese tiempo con el blog y sólo he hecho una. Eso es parte de mi. Al menos he hecho una. Quizás, con el tiempo, y con perspectiva esa segunda cosa que ya anuncié se pueda llevar a cabo. Ahora no.

Durante este mes la sensación de no tener que escribir en purnas no ha sido única ni constante. Ha habido días salvajes, vitales, chispeantes, que merecían no una, ni dos, sino mil entradas en el blog. Ha habido otros densos, mortecinos, enlentecedores…que también. También ha habido días salvajes, vitales, chispeantes, que no buscaban su rinconcito de unos y ceros. Y viceversa. Esa es la realidad.

Abajo a la derechita están mis últimos enlaces destacados en del.icio.us. Hace poco me pasaron un artículo de Andrew Sullivan que se llama ¿Por qué Blogueo? y que traduce el blog colectivo Penúltimos Días. El artículo merece una lectura reposada, pausada. Merece reflexión. Entre otras cosa habla de la extremada transparencia de ideas que demuestra un blog. En un mismo blog su escritor puede sostener una cosa y la contraria con solo que pase el tiempo. Por ejemplo. El propio artículo es la reflexión pausada de lo vomitado en el blog durante un tiempo. De ahí venía la segunda parte del mes que falló. Reflexión, selección, edición. Purnas sigue siendo un ser vivo. Purnas sigue latiendo con la realidad. Purnas sigue reaccionando a ella. Y eso es lo que sostiene esta casita nueva.

Hoy me escribían para escribir una historia. Por eso blogueo. Para sacar lo que hay en mi cabeza, en mis manos, en mis ruedas invisibles de cierzo y fuego. A veces hasta lo que hay en mi corazón. Pero también escribo para contar historias de una forma diferente a como lo hago habitualmente. Y cuando digo habitualmente digo profesionalmente. El blog permite decir cosas que no puedo decir en otro sitio. El blog permite contar historias fuera de los circuitos de los medios tradicionales. El blog, este blog, permite enlazar historias con otras historias y otras vidas y otras ciudades y otros esquemas. Por eso blogueo.

Por eso este mes ha sido de relax, pero también de tensión. Quema en la yema de los dedos el no poder contar algo que quieres contar. Esto es periodismo, señores, y a la vez no lo es. No es porque yo sea bloguero, sino porque soy periodista (y sin embargo, persona). Con todo ello, con la subjetividad que me concede mi formación, mi información, mi visión y mi piel, purnas vuelve para seguir lanzando chispitas que prendan llamas, entre otras cosas. Para seguir arrostrando los vientos del mundo, también, y para recoger en una tea nueva los fuegos que de lejos y de cerca consiguen que creamos que algo puede cambiar, a mejor, o, como mínimo, que no cambie a peor.

Recuerda que puedes participar en la lotería de las 4 y 20. Imagina y gana.

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