Reflexiones al hilo de la bandera, la concentración y los medios

miércoles, octubre 8, 2008 19:08
Publicado en la categoría purnas

El pasado domingo se celebraba en Zaragoza el acto solemne de izado de la bandera española regalada por el Ejército español a la ciudad. Acto polémico, entre otras cosas, por su ubicación, en el culo de la estatua al Justicia de Aragón, Juan de Lanuza ajusticiado por el ejército del rey Felipe II de Castilla (y I de Aragón). Y que ha provocado críticas de partidos como CHA y Tierra Aragonesa, así como la convocatoria de una concentración promovida por el Bloque Independentista de Cuchas. Al acto asistieron unas 400 personas, de las cuales alrededor de 30 portaba banderas aragonesas y que gritaron y cantaron durante el acto, durante la interpretación del himno de España y durante los discursos, en el que destacó la lectura del decreto del Ayuntamiento de Zaragoza. El decreto argumentaba el lugar de izado de la bandera, y, a pesar de ser municipal, hablaba de la unidad de la patria, de la voluntad de adhesión del concejo (no al Movimiento, pero sí a España) y de otras consideraciones más propias de los años 40.

El acto se celebró a las 10 de la mañana por razones que no se escapan a nadie, y las voces de protesta han llegado más lejos de lo que nunca ha llegado una acción de este tipo. Desde análisis de los think tank de la caverna ultraderechista hablando de la batasunización de la izquierda (olvidando que el acto de la bandera lo promueve el PSOE), hasta la inclusión de una concentración de menos de 50 personas como noticia destacada en un informativo español. En los medios aragoneses la oscilación ha sido clamorosa. Mientras el domingo el titular era la concentración antibandera, el lunes, previa se supone, llamada al orden, la bandera en sí, y el acto de homenaje ocupaba todo el espacio dejando una breve línea para comentar el acto en contra. Como siempre, por cierto, la sensibilidad del alcalde Belloch con quienes no piensan como él es digna de elogio. “Indios” o “folclore” son los adjetivos elegidos por el alcalde de todos los zaragozanos. Sin más comentarios.

El caso es que la historia de la bandera ha generado un debate interesante en el que se han implicado sectores de la población no necesariamente nacionalistas, ni mucho menos, independentistas, pero que consideran un ultraje la colocación de esa bandera en ese sitio concreto. Aunque para el alcalde sea folclore. De hecho, el intento de ocultación de los medios aragoneses, el desprecio de Belloch y la reacción airada de algunos asistentes al acto con democráticos gritos de “qué les chafen la cabeza” supone, que, por una vez, ha llegado el mensaje donde debía de llegar. Claro que las estrategias de semiocultación de esa voz crítica continúan.

El Periódico de Aragón realizó ayer una encuesta para preguntar la opinión de sus lectores. El resultado es contundente. Más de un 60% aseguran que no les parece bien que esté la macrobandera española en la Plaza Aragón. Curiosamente, hoy, en su edición de papel, publica el resultado de la encuesta, junto con una pequeña encuesta de calle. A pesar del masivo rechazo en la encuesta virtual de los cuatro testimonios elegidos (dos jubilados, un albañil y un vigilante de seguridad) tres aseguran que les parece bien y otro que le da igual. Sorprende el perfil de los elegidos, y, sobre todo, sorprende que no hayan encontrado a nadie en contra de su actual ubicación.

Por cierto, y por puntualizar algunas de las informaciones sobre el acto.

  1. La Policía Nacional apareció tras acabar el acto, y no durante.
  2. La actitud de algunos exaltados aplaudiendo a la policía robando banderas sorprende en un estado democrático. Quizás prefieran otro tipo de estado.
  3. A pesar de algunas líneas en los medios, ni siquiera cuando una persona se introdujo entre el grupo que protestaba gritando “España, España” hubo ni un mal gesto, ni un mal empujón.
  4. La visibilización de una sensibilidad es, lejos de ser folclore en sentido despectivo, la muestra de una sociedad plural.
  5. Si al grito de “Aragón, Aragón”, se responde con “España, España”, algo va mal en esa visión de España, precisamente, lo que hace sentir incómodos en ese concepto a personas de Aragón, Cataluya, Galicia, Euskadi, Andalucía o hasta Castilla.
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