La ambigüedad de la Iglesia y los medios de comunicación

lunes, septiembre 22, 2008 18:07
Publicado en la categoría purnas

Una de los grandes retos de la Iglesia católica durante toda su historia ha sido conservar la doctrina sobre la interpretación de las Escrituras en su seno. Por eso concilios, declaraciones de herejía, excomuniones y quemas públicas. Por eso el Papa Benedicto XVII (XVI fuera de Aragón) fue prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que se dedica precisamente a eso, a marcar la única doctrina válida de la Iglesia y la única lectura posible de las Escrituras. Porque las Escrituras, vulgo la Biblia, son tan ambiguas y enigmáticas como todos los textos mitológicos desde que el mundo es mundo, y de una coma aquí o un punto y aparte allá, podemos considerar que apedrear es un deporte o que menstruar una maldición, o todo lo contrario.

La Iglesia siempre ha cuidado esa línea doctrinal y también la ambigüedad. Y ese ha sido parte de su éxito durante tanto tiempo. Afirmar lo justo y lo contrario a la vez, dar con la mano derecha y quitar con la izquierda, amparar a los pobres y diezmarles (de diezmo), abominar del poder terrenal y acapararlo. Todo son ejemplos de que la única lectura es la lectura ambigua que permite hacer lo uno y lo otro amparado por la Escritura. Como, por ejemplo, declararse los únicos competentes para juzgar la propiedad de unas obras de arte (113, dicen), y, sin embargo, no cumplir sus propias sentencias y acuerdos. No sorprende, por tanto, que el nuevo obispo de Lleida, Joan Piris, hiciera y no hiciera a la vez alusión a las obras de arte de la Franja depositadas en Lleida en su acto de toma de posesión como nuevo pastor del rebaño leridano.

Es decir, el obispo no dijo nada tan claro como “no devolveré jamás esas obras de arte”, ni como “hay que devolver las obras de arte”, o incluso, “aunque nunca han sido suyas se las vamos a dar porque lo dice la Iglesia”. No. El Obispo miro condescendiente a los políticos presentes y les dijo: “Vuestras intenciones están muy lejos de las mías”. Que lo mismo podría referirse a que él es hincha del Valencia y Carod-Rovira del Barça o a que él en cuanto acabara la misa se iba a ir a la cama y los políticos de guateque. Pero, quod erat demostrandum, la interpretación es la clave del poder, y, por eso, los medios aragoneses y catalanes han leído lo que les ha dado la gana de esas misteriosas palabras.

Empezando por Aragón Televisión (que dice por mandato gubernamental que los bienes son del Aragón Oriental, que vete tú a saber qué es eso), y siguiendo por Heraldo y Periódico de Aragón, los medios aragoneses aseguran que el obispo ni mentó los bienes de la Franja, ni el conflicto, litigio ni sentencia.

Sin embargo, los medios catalanes, aseguran que esa frase quiere decir que el nuevo obispo quiere devolver (o dar) los bienes a Barbastro-Monzón. Eso explican en Avui y La Vanguardia.

Después, la convergencias económicas y editoriales dejan dos intercambios. Así el Periódico de Catalunya se apunta a la versión aragonesa, y Aragón Digital, por medio de la Agència Catalana de Noticies a la versión catalana.

El caso es que la medida homilía de Piris, hablando de inmigrantes cuando todos los medios que estaban allí querían saber que va a pasar con los bienes de las parroquias de la Franja expuestos y depositados en Lleida, ha conseguido exactamente lo que quería. Que unos y otros hayan decidido leer lo que les ha dado la gana, pero con un aporte importante. Los medios (aragoneses y catalanes) han leído exactamente lo contrario de lo que les hubiera gustado oír. Los catalanes, que no quieren que esas obras de arte estén en Barbastro han leído la intención de Piris de mandarlas por Seur. Los aragoneses, que quieren que esas 113 piezas “expoliadas” vuelvan, contrariamente a lo que quieren con las “expoliadas” en Madrid o Boston, han leído que Piris no se moja, y que todo sigue igual. Vamos, que lo que interesa no es la resolución del conflicto sino el conflicto en sí. ¿O no es lo que parece?

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