De un tiempo, de un país, de un no futuro

domingo, agosto 24, 2008 13:22
Publicado en la categoría purnas

No es un hecho casual que cuando suena el Canto a la Libertad la gente ya no se enlace las manos en el aire. Apenas unos puños levantados en las primeras filas y cantar, sólo cantar. Los aragoneses hemos “dejado en los secanos nuestra lucha total”, como dicen el “Somos” de Labordeta, y por eso, entre otras cosas, los cantautores aragoneses nos miran con ironía desde el escenario y nosotros los miramos con modorra. Con la modorra que da la desidia. Con la modorra que da el saber que todo es pose. La suya, la nuestra, la de los demás. Las viejas canciones de La Bullonera, de Carbonell o de Labordeta suenan a actualidad, suenan a especulación, suenan a dejadez, suenan a imposición, suenan a sumisión, suenan a un país que nos han quitado de las manos, suenan a falta de inversión, suenan a desestructuración. Las palabras suenan igual que hace treinta años, pero las canciones no.

Las canciones suenan a desesperanza, a rendición, reflejan un pueblo que no se siente pueblo. Un país que no se siente país. Un Aragón que ya no será Aragón. Ese punto de tristeza que asoma al oír “Me gustaría darte el mar“, el “Aragón” de Labordeta, o “Ver para creer” de la Bullonera tiene que ver con la falta de rasmia, de orgullo, de querer ser, de querer hacer, de querer hacernos y creernos. Una rasmia que nos hemos dejado por los caminos. Una rasmia que aparece ya sólo como folklore, ya sólo para defender el Ebro hace unos años y hacer casinos con él. Ya sólo para patrocinar campos de golf en los secanos. Una rasmia muerta, desaparecida, como desaparecidas las manos entrelazadas. Como desaparecido el país perdido, perdidísimo.

Siento que se me erizan los pelos. Ahora cuando escribo esto y ayer cuando oía aquello, porque casi con lágrimas en los ojos oía la “Albada” que “lucha para que regresen los que dejaron su tierra“. Siempre ha faltado una frase después de esa, la que dice que una vez que vuelven los que dejaron su tierra, lo que hacemos los aragoneses es hacerles la vida imposible para que se tengan que volver a marchar.

ps. Afortunadamente siempre nos quedarán Más Birras, Gabriel Sopeña y la memoria, la música, la gorra y el tupé de Mauricio Aznar. Va por ti, maestro. Ya sabes que nos sigue gustando Cass.

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