Somos erial

lunes, junio 30, 2008 19:45
Publicado en la categoría purnas

Cuando la tierra está seca una gota de agua enciende una sinfonía de murmullos, de cuchicheos, de esperanzas. Es la tierra, agrietada, marrón y semimuerta que se recoloca para recibir maná. Cada átomo de esa tierra de rocas y sequedad se ordena, se apretuja, se entresaca para llegar al alimento.

Así es muchas veces también nuestra alma. O lo que sea. Tampoco tengo muy claro que es lo que se convirtió en tierra seca y muerta. Pero algo. Ávida de gestos, signos y detonantes, cuando una señal cae desde algún lugar, todo es murmullos imágenes y palabras. El propio cuerpo se reordena, se tonifica. Las manos se adelantan. Los labios se humedecen. La piel se eriza.

Reordenado en torno a un signo, todo parece llenarse de contenido, de significado, de etiquetas. El signo cae. El cuerpo se eriza. La piel se humedece. Los sueños aparecen y desaparecen. Somos erial. Erial hambriento de agua y vida. Erial azotado por un cierzo que seca hasta los andares. Erial que es erial, osea, lo que es, osea lo que cree que es, osea lo que siempre fue. Y erial que es erial porque espera el signo. Porque le azota el viento. Porque se reordena siempre.
La metáfora vale. Vale como casi siempre. Vale para todo. Todo es erial. Todo espera. Todo se estremece. Todo tiembla. Todo luce. Todo crece. Todo vive. Siempre que se espere el signo adecuado, cayendo de algún sitio a cámara lenta, como quien no quiere llegar. Como una semilla. La correcta.

Etiquetas: purnasreflexiónerialagua

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