La relatividad contemplativa y las diferencias

jueves, junio 5, 2008 19:14
Publicado en la categoría purnas

Hago un tubo que lleva agua de un lugar a otro para dar de beber a una ciudad. Agua limpia, pura natural y fantástica. ¿La diferencia? De Yesa a Zaragoza o de Tarragona a Barcelona, es lo que marca la postura de un gobierno, de un medio, de varios medios.

Hago una declaración de principios para que todo el mundo pueda hablar en la lengua que quiera. Para que los niños puedan estudiar en la lengua que quieran (sus padres). Para que a nadie se le margine por su lengua. ¿La diferencia? Exigir la libertad para una lengua no es lo mismo que exigirlo para todas, aunque lo vistan de valor universal.

Hago una ley para quitar símbolos fascistas de la calle. Símbolos que ensalzan a asesinos, a personas sin escrúpulos, a dictadores en potencia o en hecho. ¿La diferencia? Llamarte “Pana” o “Paco” hace que la Audiencia Nacional obligue a cumplir la ley o no.

Hago otra ley para que todos los ayuntamientos ondeen sus banderas al viento. Las que la ley marca. Las que la ley impone. ¿La diferencia? Que falte la de Aragón o la de España es lo que marca que algunos se lleven las manos a la cabeza, hagan campañas en sus medios y llamen antidemócratas a los que no cumplen la ley.

Digo. Hago. Relativizo. Actúo. La relatividad puesta en práctica de esta democracia y de sus actores.

Etiquetas: relativismodemocraciapolíticaculturaecología

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