Ahora Thierry no era el número 1. Con la presunción de inocencia a cuestas

jueves, mayo 29, 2008 22:27
Publicado en la categoría purnas

A vueltas con la presunción de inocencia y la fiabilidad de las fuentes policiales en “operación de propaganda”. Estos días hemos sabido que la policía francesa (cuya credibilidad, por supuesto, hay que seguir poniendo en cuarentena), dice no tener pruebas de que Thierry sea el número uno de ETA. Es complicado seguir el rastro de la noticia, que aunque se supo el 26 de mayo, no ha sido publicitado por los medios grandes. En los papeles sale en recuadrito, abajo, a la derecha, como debe ser, como las rectificaciones.

Además son curiosos algunos titulares correctos. Es decir: “Francia asegura que….” y no “Thierry no es el número 1 de ETA”. Es decir, poniendo el anuncio en boca de su anunciante y no asumiéndolo. Resumiendo, cuando el ministerio del Interior anuncia que ha detenido a Thierry: “Cae la cúpula de ETA”. Cuando Francia lo desmiente: “Francia desmiente que Thierry sea el número 1”.

El caso es que en las últimas declaraciones sobre el caso del ministro de Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, ya se veía una cierta reculada. De aquel optimista “hemos capturado al número 1 de ETA”, Rubalcaba dio paso ayer mismo al “Thierry era uno de los dirigentes con más ascendiente, quizás por su veteranía y con seguridad por su radicalidad”. Osea, no el número uno, sino uno de los importantes. Lo cual no quita mérito a la detención, ojo. Ni siquiera pongo en duda que Thierry sea militante de la banda terrorista, pero desde luego, el seguidismo de los medios imposibilita conocer la realidad de la detención, el por qué, cómo y para qué del numerito de Burdeos.

Pero ni miento ni me arrepiento, ayer y hoy todos los medios españoles han publicado en grandes titulares que las FARC querían atentar en Madrid. Parte de la estrategia de comunicación del gobierno colombiano pasa por administrar con cuentagotas la información que supuestamente hay en el ordenador del número 2 de las FARC, Raúl Reyes. Ordenador capturado tras su muerte, y que ha dado grandes titulares…y pocas certezas. No es la primera vez que digo, además, y siguiendo a Arcadi Espada, que publicitar las intenciones de los terroristas no deja de ser un involuntario acto de terrorismo.

El terrorismo en muchas ocasiones no busca ocasionar muertos, sino terror. Si los medios amplifican lo que “podrían llegar a hacer” los terroristas, estamos haciendo terrorismo. Además, conviene saber que muchas veces esos “posibles” actos terroristas son utilizados por los gobiernos para aplicar leyes de dudosa constitucionalidad (como Estados Unidos y su lucha contra el terrorismo, los GAL o los paras en Colombia). Los medios debemos de tener un difícil equilibrio entre el derecho a la información y la utilización de la publicidad, en temas tan sensibles, además, como el miedo al terrorismo.

Porque hablando de publicidad, terrorismo y estado…¿cómo está Ingrid Betancourt?. ¿Por qué esta mujer que llenó miles de páginas de diarios y de minutos de informativo ya no sale en ningún sitio? ¿Está viva, muerta?¿Sigue gravemente enferma?¿A quién no interesa ya que salga?. Misterios y miserias por resolver.

Etiquetas: etafarcmediosperiodismopolíticaterrorismo

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