“Ni un duro” son 176.000 euros

lunes, mayo 19, 2008 22:37
Publicado en la categoría purnas

“Las cuentas de Biel, las cuentas de Biel, marcha, marcha, es genial, las cuentas de Biel, las cuentas de Biel”. Parafraseo una película de humor como “Wayne’s World”, porque entre la debacle del Zaragoza y las humoradas de este gobierno que hemos elegido entre todos, lo que pasa en este país es cada vez cosa de más y más risión.

Ahora dice el vicepresidente eterno, casi tanto como la Pilarica, la jota y el Ebro, que el Gobierno aragonés pagó 176.000 euros para la presentación de Gran Scala en el edificio del Gobierno que “representa” a todos los aragoneses. Teniendo en cuenta que José Ángel Biel, el vice, dijo que al Gobierno de Aragón no le costaría “ni un duro” Gran Scala habrá que cambiar los programas formativos de las escuelas de este país que se nos desgarra a cachos por las incongruencias de un gobierno contra natura y naturalizado y el cachirulismo activo de todos nosotros que los oímos, los seguimos y los continuamos votando.

Los problemas de matemáticas de la nueva escuela aragonesa podrían ser así, más o menos.

El vicepresidente Biel asegura que el Gobierno de Aragón no pagará “Ni un duro” para Gran Scala. Teniendo en cuenta que el propio José Ángel Biel dice que el gobierno de Aragón (osea, tus impuestos y los míos) han pagado 176.000 euros para la presentación, responde a las siguientes preguntas:

  1. ¿Cuánto son dos duros y medio?
  2. Idiosincrasia del duro
  3. Es el duro una unidad o una dualidad
  4. El duro, génesis y par-itorio
  5. ¿Es el PSOE-Aragón un duro o una peseta? (Aplíquese el teorema de Marraco o de Marco, según convenga)
  6. ¿Puede haber duros vacíos?
  7. ¿A cuanto cotiza una cara dura?
  8. El duro, influencia del hecho diferencial catalán en nuestro solar
  9. España y Aragón, ¿duros a cuatro pesetas?¿duros a 176.000 euros?
  10. El euro en Aragón, devaluación de una moneda.

Con exámenes como éste probablemente no llegaremos a nada en la vida, vamos, camino de ello estamos, pero seguiremos felices y contentos escuchando a Biel, escuchando el silencio zen del presidente que dice “agua sí, o agua no” en función de la lluvia y de Elena Espinosa, y escuchando, como quien oye llover (y mucho y bien) la grieta profunda entre la realidad, los medios de comunicación y los ciudadanos que ha establecido este gobierno al que, sin duda, sucederá otro peor.

Aliaga insiste, por cierto, en que las leyes están para cambiarlas cuando vengan los croupiers. Pues claro, hombre, faltaría más. Así damos trabajo a la industria del papel y a los leguleyos varios. Hágamos leyes a dos duros (o a cero), que ya las cambiaremos después, que leches. Esto es Jauja, aunque antes fue Aragón.

Etiquetas: aragóngranscalabielpargobiernopsoeiglesias

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