Mi batalla contra Vodafone (capítulo 2)

lunes, mayo 12, 2008 22:07
Publicado en la categoría purnas

Continúa mi batalla contra Vodafone. El viernes acudí a la Oficina Municipal de Consumo de Zaragoza, en la calle San Jorge 1. Por un pequeño error de cálculo resulta que estaba cerrada. Abren de lunes a jueves de 10’30 a 13’30. Un funcionario me dijo que, además, todos los días están sobre saturados. “No damos abasto”. Las quejas se les acumulan, afortunadamente me derivó a la Asociación de Consumidores Torreramona, que tiene un convenio con el Gobierno de Aragón para las quejas relativas a las telecomunicaciones y realizan las asesorías gratuitamente.

La persona que me atendió me indicó los pasos a dar, pero también me dio algunos consejos.

  1. Apeló al consumidor “informado”, indicando que con mi nivel de estudios, mi juventud (qué majo) y mi acceso a Internet, debería comprobar antes cualquier oferta que me hagan de cualquier compañía. Considero que tiene razón, pero también es verdad que los comerciales de telefonía son bastante agresivos y prefieren mentir a perder una venta, por lo que a veces no es tan difícil dejarse engañar.
  2. Me indicó que era mejor que pagara la factura y luego reclamara, porque el proceso es largo y podría verme implicado en una larga guerra contra las listas de morosos.
  3. En caso de no pagar la factura, y denunciar la “mentira” del comercial de Vodafone, era mi palabra contra la de ellos. Que para ambos era difícil demostrarlo, pero que en este caso prima el derecho del consumidor sobre la empresa. (Dios le oiga)

Me negué a seguir el consejo número 2 y preferí apelar, según me indicó, a la Junta Arbitral de Consumo del Gobierno de Aragón, indicando en un boletín el motivo de mi queja y las peticiones que hago. Por supuesto, sin pagar una factura demasiado abultada.En la petición indiqué lo siguiente:

  1. Que había sido engañado porque Vodafone me prometió una tarifa plana y en realidad me proveyó de una tarifa con consumo limitado, cosa que el comercial que me vendió la oferta en ningún caso me indicó.
  2. Que, por tanto, me habían facturado de más. Exactamente 10 veces más que la tarifa que yo había contratado.
  3. Que no dispongo de contrato firmado por ese servicio, y que, por tanto, no dispongo de las condiciones que se me ofrecieron y que yo acepté y que, para nada, son las que luego el servicio ofrecía.
  4. Que exijo que se me refacturen las dos facturas en las que me considero estafado, y que estaré dispuesto a pagar la tarifa que me ofrecieron (más el consumo normal), pero no la tarificación abusiva del acceso a internet desde el móvil.
  5. Además, puesto que no he pagado las facturas, y, por tanto, me han cortado el servicio y sólo puedo recibir llamadas, he solicitado la cancelación de contrato, a pesar de que tengo un contrato de permanencia hasta noviembre.

Una vez registrada la reclamación en el Gobierno de Aragón dependo de una junta arbitral donde se personará un representante de Vodafone (o no), yo mismo y un representante de la Asociación Torreramona, según me indicaron. Todo esto fue el viernes por la mañana.

Esta mañana mismo he recibido una llamada de Vodafone. Raquel, del departamento de cobros, me ha preguntado exactamente esto: “Buenos días, quería saber si realmente ha puesto usted una denuncia en la OCU como amenazó”. Yo le he contado los pasos que he seguido, que no implican a la OCU (que es una asociación privada), sino a la Junta Arbitral de Consumo del Gobierno de Aragón. Raquel, muy amable, me ha dicho que Vodafone se pondría en contacto conmigo.

Es lo que llevo esperando casi tres meses. De momento la cosa sigue así. A ver donde me lleva esta batalla por 100 euros (euro arriba euro abajo) con una multinacional. Seguiremos informando, hasta la derrota (o victoria) final.

Etiquetas: vodafoneconsumoquejasarbitrajereclamaciónfactura

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