Nosotros

viernes, mayo 2, 2008 15:14
Publicado en la categoría purnas

El otro día hablaba de ellos, y hoy quiero hablar de nosotros. Ese nosotros que se odia y se quiere a partes iguales. Ese nosotros que es un yo repetido. El nosotros que nos hace orgullosos y tercos y a la vez pacatos y débiles. El nosotros es un ir y venir a la Pasarela de los Voluntarios. El nosotros es reclamar a Barcelona pero no a Madrid. El nosotros es aquel que nos hace votar a partidos que después nos venden, sí o sí.

El nosotros no quiere salir en la tele. Ni gratis. El nosotros, además, se queja de que no sale en la tele. Grabé el lunes un reportaje sobre tiendas y bares de cara al verano. Muchos no quisieron salir. Ni ganas de publicitarse. Así es el nosotros. Cachirulo en el corazón y cachirulo bien preto en la cabeza. Que sería un baturrico sin la cabecica atada.

El nosotros se enfrenta al viento y le escupe. Aunque luego le de en la cara. El nosotros coloca al lado de la bandera de Aragón otras banderas, sí o sí. Por convencimiento, o más bien, por no enfrentar su destino. El nosotros es tan descreído que no cree ni en nosotros. El nosotros asume como propias las contradicciones de todos los demás. El nosotros no razona. El nosotros, cuando razona, acaba por adoptar verdades como puños. El nosotros, después, esconde los puños. El nosotros se indigna por el precio del AVE, pero lo sigue cogiendo. Y votando a los que lo hicieron pasar por simas o le subieron el precio. El nosotros no se acaba de creer el nosotros.

El nosotros. Ese nosotros que odio y amo, a partes iguales. El nosotros que me atrae y me rechaza con la misma fuerza. El nosotros que me empuja hacia el este y el nosotros que me dice que hay que sacar la cara por gente que no quiere que se la saquen. El nosotros que es tan nacionalista que lo es de naciones que no son de nosotros. El nosotros. El viento. Las chispas ahogadas. Los pueblos inundados. La montaña. El pilar, que es una columna. El cachirulo. La jota. La gaita. Una gaita. El nosotros que al que de nosotros viaja para ganarse el pan y alejarse del nosotros, le acaba diciendo que es ellos. El catalán, el francés, el madrileño. Pero nunca el español. Esos son los motes de los pueblos de nosotros. Aunque sean tan de la raíz como la borraja, el ternasco, San Juan de la Peña, el fogaril, la cadiera o las Cuencas mineras.

Nosotros. Atados como nuestras cabezas en esperanzas rojinegras, rojigualdas y cuatribarradas. Esperanzas que, nosotros mismos, nos dejamos arrebatar por el viento para que, una vez tras otra, el nosotros siga esperando. ¿Esperando qué?. Pues el nosotros, hombre, el nosotros.

Etiquetas: aragónnosotrosidentidad

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