Aunque podría no tenerla

sábado, abril 12, 2008 20:33
Publicado en la categoría purnas

Que los sábados todos los tendedores del patio interior estén llenos de ropa limpia tiene una causa. Y un efecto. La causa es que muchos vecinos trabajamos entre semana y el sábado toca colada. El efecto, que mañana todos tendremos la ropa seca, limpia y dispuesta para el trabajo. Pero podría no ser así.

Que de todas las horas del sábado hayamos coincidido a las 11.30 diez vecinos tendiendo a la vez en cuatro o cinco idiomas diferentes, tiene múltiples causas, desde luego. Pero podría no haber sido así.

La causa lleva al hecho y al efecto. Pero podría no hacerlo. El hecho, incluso, podría no llevar al efecto deseado. Todos queremos llegar a una meta (o no), pero podemos llegar o no. Y eso tendrá una causa, pero sólo es explicable a posteriori.

Ni las causas ni los efectos determinan nuestra vida. Toda cadena de acontecimientos tiene una explicación. Pero toda ella es producto del azar. Aplicar todos los pasos posibles, adecuados y correctos para hacer algo, puede no hacer que que ese algo suceda. Eso sí, si tienes claro el objetivo, siempre intentarás esquivar los azares para que al final, puedas decir que todo tiene una causa. Aunque podría no tenerla.

Etiquetas: causaconsecuenciaefectoazar

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