La jubilación en un cartel

lunes, abril 7, 2008 11:13
Publicado en la categoría purnas

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Es así de tierno, como las cosas que venden, como los turrones que siempre están en el escaparate, en cualquier época del año. Son tienda de barrio, de una calle que casi no es barrio. Esquina Tenor Fleta Camino Las Torres. Autoservicio Mendoza. Un bazar de alimentos que ha tenido sacos de legumbres en la puerta, que ha vendido bacalao, que olía a almacén de comidas. Ahora cierran. Se jubilan. Los hijos les ayudaban en la tienda, pero supongo que estudiando (ingeniería el mayor, creo recordar) habrán llegado a otra profesión diferente.

Nos hemos hecho mayores y nos tenemos que marchar. El determinismo fatalista del paso del tiempo. No es que queramos irnos, es que el tiempo nos ha hecho mayores. Tan mayores que tenemos que irnos. Toda una declaración de intenciones tras una vida de servicio al público. Ahora allí pondrán un locutorio, otra tienda de bolsos, hace unos años igual hubieran puesto una inmobiliaria. Seguro que ya no puedo refugiar cuando me intentaron robar, como hace 20 años tuve que hacer perseguido por una horda vociferante. Me comí un plátano mientras esperaba que se fueran los de fuera.

Yo era un niño asustado. Y me quedé dentro de la tienda. Ahora mis protectores de entonces se han hecho mayores y se tienen que marchar. Yo me marché porque sin hacerme mayor perdí entonces el miedo. Creo que no he vuelto a entrar nunca más. Ya no lo haré.

Chino chano el tiempo pasa y nos obliga a asumir, que no a tomar, decisiones. Pasa el tiempo, la vida, las horas, los años. Quedan los restos, las sonrisas, las ilusiones, quedan algunos sentimientos, quedan los recuerdos, quedan las historias. Marcado a fuego cada año en las arrugas del cerebro. En las palmas de la mano. Como un infinito de Gioconda Belli, digamos. Nos hemos hecho mayores, pero contra nuestra voluntad.

Etiquetas: zaragozatiendatiempo

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