La resaca electoral. Preguntas y resquemores

lunes, marzo 10, 2008 21:06
Publicado en la categoría purnas

Como siempre que los medios inciden directamente en una noticia toca ahora hacerse los sorprendidos. Los analistas coinciden en señalar este nuevo Congreso de los Diputados como el parlamento del bipartidismo. Y tienen razón. PSOE y PP han optado por la estrategia de aglutinar en torno a ellos a las dos Españas, supuestas o reales. Los medios de comunicación han entrado al trapo, y ahí está el resultado. Ha habido cadenas de televisión donde Gaspar Llamazares no ha salido más que al acabar las elecciones, por ejemplo.

España, en caso de existir, es algo más que PSOE y PP, si bien es cierto que la estrategia de ambos ha conseguido que lo parezca. Les diferencian básicamente las políticas sociales, que no es poco, pero no tanto las económicas. Por eso sorprende esa inquina de algunos hooligans populares llamando rojos a los del PSOE, o a los del PSOE llamando fachas a los más liberales (de los de verdad) del PP. A pesar de eso, el efecto rebaño, de agruparse contra el “enemigo común” se ha producido. Hay mucho voto del PSOE que es un antivoto del PP, y viceversa.

En el medio quedan todos los que no son ni de Papá Noel ni de los Reyes Magos. Las españitas. Los absorbidos por el “tsunami bipartidista” (Llamazares dixit). Hoy es fácil encontrar opiniones y escuchar lamentos “es una pena que Chunta no esté”, “es una pena que ERC baje”…Por supuesto en los contextos adecuados, que los hay que se alegran y mucho. Pero la realidad es la que es. El PSOE ha ganado las elecciones españolas y está en disposición de formar gobierno y nombrar un candidato a presidente del gobierno español. Ahora sí. Y previsiblemente, ese presidente será José Luis Rodríguez Zapatero. ¿Con los votos de quién?. Esa es una de las dudas, claro. Puede optar por la izquierda microcóspica o por la derecha nacionalista de PNV y CiU. En ambos casos, lo hará imponiendo la fuerza de sus escaños.

¿Y la oposición?. Pues con el respaldo de la subida de votos seguirá alimentando teorías conspiratorias, violando a los muertos y abriendo heridas. La oposición que se merece España. La España cainita que busca el resquicio por donde sacar la mala baba. Contra otros españoles, si puede ser.

De la noche electoral y sin orden ni concierto apunto diez líneas de reflexión. Diez dudas. Diez inquietudes. Diez convicciones.

  1. Aragón no tiene ya representación en el Congreso español. No tiene paliativos. Es así. Nadie sacará la voz por este país gracias a la disciplina de voto española de los 13 diputados elegidos por los aragoneses. Si es lo que queremos, ahí está. Cuando acabe la Expo y se acaben esas inversiones, con nuestro pan nos lo comamos. Esa falta es responsabilidad de los partidos aragoneses, CHA y PAR, de los electores aragoneses, y de los medios de comunicación aragoneses, que miran a Madrid cuando llegan estas elecciones y luego no dejan de quejarse de las autovías que no llegan, la deuda que no se paga, o los ninguneos. Sarna con gusto, no pica.
  2. Después de cuatro años agitando a las víctimas de ETA (algunas de las cuales han estado muy a gusto en esa agitación, y otras, no tanto), ayer el candidato al Congreso por Madrid del PP, Mariano Rajoy, no aludió en su discurso ni siquiera al cadáver aún caliente del último asesinado por ETA. No tocaba, debía ser.
  3. Internet se graduó con la nota máxima como el medio más rápido para seguir el desarrollo de las elecciones. Resultados, análisis, debates…todo a través de Twitter , de Soitu , de la página del Ministerio español de Interior …Más rápido, más agil y mejor que cualquier otro medio.
  4. La abstención, el voto en blanco y el voto nulo son opciones tan legítimas como el voto al PP, al PSOE, a IU o al Partido de la Ley Natural. Optar por unas o por otras no deslegitima, ni imposibilita el quejarse, protestar, o aplaudir a los gobernantes elegidos.
  5. El sistema electoral es injusto con los partidos minoritarios, en especial, con los que se presentan en todas las circunscripciones, caso de UPyD, IU o Falange Española. Es falso que los nacionalistas estén sobrerepresentados como se empeñan en asegurar algunos. Un voto de ERC en Barcelona vale exactamente lo mismo que uno del PSC-PSOE o del PP en Barcelona. Lo que están es infrarepresentados estos otros. La solución podría pasar, ahora que el censo ha subido, por aumentar el número de escaños y repartir esos pongamos 50 más, en una circunscripción única con todos los restos de todos los partidos de todas las circunscripciones.
  6. La influencia de los medios de comunicación, de los bloques electorales y de la publicidad camuflada como información se extiende. Actúa sobre el sistema electoral y sobre los resortes de los ciudadanos. Acuden a votar con esas imágenes y actúan en consecuencia. Es absurdo que después los analistas intenten hacerse los sorprendidos sobre lo que pasa y por qué pasa. Los medios han hecho campaña y ahí están los resultados, en especial en este país nuestro.
  7. En los días electorales es absolutamente prescindible la información sobre a qué hora vota tal o cual candidato. Es publicidad electoral encubierta, una vez más. Cuando vote Marcelino Iglesias, Biel, Bizén Fuster o Mariano Rajoy es perfectamente prescindible para el ciudadano.
  8. Hay que desterrar las expresiones muletilla tipo “La fiesta de la democracia” o “la normalidad democrática”. Estamos en una democracia (parcial, pero democracia). La normalidad será democrática o no será. La expresión la fiesta de la democracia es una gilipollez, aunque viene bien cuando te quedas en blanco. Yo mismo lo he hecho, pero insisto, es una idiotez. La democracia, como la libertad, o se vive día a día, o deja de tener sentido. No hay fiesta por eso. Debería ser eso que llaman normalidad.
  9. Es algo que se ha oído durante la campaña y se ha demostrado como real. La realidad de las tecnologías actuales impide de verdad una jornada de reflexión. Que se alargue la campaña hasta el día anterior (porque en el fondo es igual) y que se dejen de chorradas. Es absurdo que en unas ciudades se hayan prohibido las manifestaciones del 8 de marzo y en otras, no.
  10. Los próximos cuatro años prometen ser interesantes en lo político, desde luego. Habrá cambios. Habrá refundaciones. Hay quien ha entendido el mensaje y se ha ido derrotado, pero con dignidad y quienes siguen culpando a los medios de que la gente no les vote, y ahí siguen, y seguirán. Habrá que ver la oposición que acabará haciendo el PP, habrá que ver con quien pacta el PSOE. Habrá que ver las migajas que nos quedarán a los aragoneses. Habrá que ver que pasa con ETA, con el referendum de Ibarretxe, con la economía, con el paro, con la vivienda. Habrá que ver donde quedan las promesas de políticas sociales. Habrá que ver que pasa con la Iglesia, con ese pacto de privilegio con el Estado español. Habrá que ver que pasa con la Educación (y no solo con la ciudadanía, también con Bolonia y la Universidad). Con la sequía. Con los pantanos. Con el agua. Con los precios. Cuatro años apasionantes, que nos afectarán a todos, y que serán el principio de nada y el final de nada. O no.

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