Creo reconocer los síntomas

domingo, marzo 2, 2008 22:14
Publicado en la categoría purnas

No acabo de entender esta primavera extraña que me rodea. No acabo de comprender el desasosiego que me guía estos días. Echaría la culpa a Zapatero o a Rajoy, o a cualquier otro candidato a diputado que hoy, ayer y mañana bombardean la vida con promesas, insultos, sonrisas y abrazos. Si una abuela ha llamado a Juan Alberto Belloch guapo delante de mi, seguro que algo tiene que ver. Pero no mucho más. Me debato entre periodismos, personas, sentimientos y realidades. Me debato en espirales desordenadas y en vientos de levante, norte y poniente. Mistral o cierzo, tanto da.

Creo reconocer los síntomas. No son electorales, seguro. De hecho, de esta campaña sólo me están interesando las otras propuestas periodísticas. Me da igual la publicidad en los telediarios. Me dan igual las banderitas que hoy me esperaban al bajar a la calle. Me gustan los mítines equivocados que hace el Avui , por ejemplo. Me encanta ver los vídeos de los partidos ultraminoritarios. Hasta los que tienen virgencicas del Pilar . Me gustan los juegos de Màrius Serra en La Vanguardia. Incluso me gusta pegar oreja a las conversaciones políticas por la calle. Pero no son la causa de mi desasosiego.

Creo reconocer los síntomas. No es la locura. Ni la identidad social. Ni saber el nombre de las cosas . El desasosiego no viene porque Pierre Rivière, habiendo matado a su madre, a su hermano y a su hermana se entregue a la policía. Ni viene porque Burg y Purnas ya hayan leído y reflexionado sobre un caso judicial de 1835. Romances , al menos, supone un paréntesis mental.

Creo reconocer los síntomas. No estoy enamorado, si alguien lo piensa. O al menos, no en el sentido clásico de la palabra. No van por ahí las primaveras que me perturban. Ni siquiera que el Real Zaragoza esté al borde del descenso. Ni que en una semana se hayan ido al traste dos magníficas oportunidades laborales. Ni que me ofrezcan viajes alucinantes. Ni que tenga que elegir ya las vacaciones.

Creo reconocer los síntomas. Y no me estoy haciendo mayor. O al menos, no más mayor de lo que soy. No es por eso que me haya afeitado la barba. O al menos una parte. No es por eso que ordene las facturas, revise las cuentas, y me ofrezca para hacer seminarios de periodismo, de internet, o de blogs. Tampoco.

Creo reconocer los síntomas. Vienen en espiral y no. Vienen en piel, y no. En manos y no, en ojos y no. Vienen con el viento y con el desierto. Vienen con los casinos. Vienen. Y no es por nada de lo que hablo. No es por nada de lo que siento. El desasosiego está. Se tumba en mi cama conmigo. Se sienta en el sofá conmigo. Se viene en el autobús conmigo.

Creo reconocer los síntomas. Igual es por todo, y las dos frases de arriba son mentira. Puede. Sé que una palabra en el momento adecuado arreglaría el desasosiego. Lo percibo. A pesar de los síntomas. Pero no llegará. O sí. O también gira en este molinillo de vientos y líneas que convergen y divergen.

Creo reconocer los síntomas.

Al tiempo.

Etiquetas: purnaseleccionespolíticaprimavera

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