El periodismo 2.0 y la credibilidad

miércoles, febrero 13, 2008 21:59
Publicado en la categoría periodismo, purnas

Como no es la primera vez que hablo de la necesidad de un medio digital aragonés 2.0 , ahorro el discurso. Lo dejo por enlazado . Sigue habiendo la necesidad, y sigue existiendo ese vacío entre los medios y el ciudadano que llenan a duras penas los medios tradicionales aragoneses. Claro que están (estamos) más preocupados por tender puentes hacia arriba que no hacia abajo. Entendiendo arriba y abajo como el eje de una estructura social piramidal (simbólica) entre quienes arriba toman las decisiones y abajo las sufren o disfrutan.

Teóricamente en democracia esta estructura piramidal no tiene el sentido que tenía hace doscientos años. O en el estado español hace 40. Tiene otra diferente. Ahora los de arriba no son exactamente quienes aparecen en los medios o salen en las monedas. Ahora, la gran mayoría de las veces, quienes manejan los hilos políticos, económicos y sociales son los que mueven el dinero y los intereses. Con ello, hacen, en el mejor de los casos, aparecer a los que sí salen en los medios como marionetas. Léase aquí políticos, ciudadanos comprometidos, periodistas, obispos, actores…

Un ejemplo bien claro, una metáfora perfecta de como funciona nuestra sociedad es el Real Zaragoza, S.A.D. Todo el mundo sabe quien es el dueño. Agapito Iglesias. Quien maneja, decide, destituye, ordena, manda y dispone. Agapito Iglesias. Y quien cobra por adoptar la función representativa. Eduardo Bandrés. El presidente. Con un gran valor añadido. Como político, aporta una relación fluida con las instituciones. Como economista, y ex consejero de Hacienda, una relación más fluida todavía con los poderes financieros. Metáfora, que además se completa, porque las decisiones de Agapito, la cara de Bandrés y el esfuerzo o no de sus decisiones (sus jugadores) hacen soñar o tener pesadillas a miles de aficionados que además, consumen. Entradas, abonos, merchandising, pay per view y otras zarandajas.

Volviendo de la metáfora futbolera, el periodismo 2.0 crea un nuevo modelo de información transversal que supera los intereses de un solo grupo y potencia los intereses de todos los grupos. Así nadie acaba de tener la sartén por el mango. Es ingenuo pensar que al “ciudadano” no le mueven unos intereses concretos. No hay más que ver los comentarios de cualquier periódico para ver que un comentarista siempre aportará el mismo tipo de comentario, movido por intereses de barrio, casa, ciudad, partido, equipo o lo que sea. Pero al dejar abierto ese canal, democratizamos los intereses, y, por tanto, no es un sólo grupo el único que maneja los hilos.

Ese es uno de los pilares de ese periodismo 2.0. El otro, sin duda, es la credibilidad. El otro día lo dejé caer en el debate de Generación Red al que me invitaron, y ayer que me vi, quiero retomarlo aquí. Cuando me pasen el vídeo, lo pondré. Mi valor como periodista no viene de un título universitario. No soy creíble por ser periodista. Soy creíble (o no) por ser Jorge Romance, que pienso así y asá, y que escribo así y asá. Tengo, es evidente, unas capacidades añadidas por los estudios, pero lo fundamental para contar historias, y que los demás se las crean pasa por mi valor de credibilidad.

En el periodismo multilateral sucede exactamente lo mismo. El ciudadano, el creador de contenidos, no es más verdadero o más falso en tanto en cuanto es o no ciudadano, ama de casa, barrendero o albañil. Lo es porque de la experiencia todos sabemos que su opinión, su visión, su explicación, es coherente, verdadera y adecuada. En este nuevo paradigma los medios dejan de tener el control de la “verdad” siempre que los creadores de contenidos sepan ser fieles a la verdad. Los códigos deontológicos que nos pasamos por el forro tantas veces los periodistas, tienen tal aporte de credibilidad cuando se siguen, que cualquiera que los siga llegará a ser creíble, y, por tanto, un creador de contenidos fiable.

Es cierto que el periodismo 2.0 se ha basado (yo mismo) tantas veces en la forma. En el diseño. En la usabilidad. En la accesibilidad. En la interactividad. En la claridad.En la creatividad. En la posibilidad de comentar, modificar, crear, divulgar, ver, tocar, leer, oír y sentir. Es cierto. Y es eso. Pero si nos dejamos el contenido, la credibilidad por el camino, el periodismo 2.0 no es otra cosa que coloricos, humo y viento. Como tantas cosas.

Etiquetas: periodismomedios2.0onlinemediatecnología

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