Yo no opino, hija mía

lunes, febrero 11, 2008 13:22
Publicado en la categoría purnas

Leo Público en el autobús. Es un sitio adecuado para leerlo sino es en Internet. Viajo del trabajo a casa de mi madre. La lasaña salió histórica, todo hay que decirlo. Sube un padre, sin barba, con gafas y dos niños. No recuerdo los nombres de los niños, aunque los dijo muchas veces. “Estaos quietos”. “Ahora bajamos”. “Esperad un poco”. De repente niño y niña ven asombrados como un policía municipal (de esos nuevos) para a un señor en el Paseo de la Independencia. La niña dice:

– ¿Has visto? Lo ha parado por la calle. Lleva barba.

– Lo irá a detener, seguro, aunque no por llevar barba – dice el niño.

– No creo. La policía -dice segura la niña- está para ayudarnos. ¿Verdad que sí, papá, que la policía está para ayudarnos?

El padre calla. Se hace el sueco. El longuis. Mira a mi periódico. A un señor mayor que pasaba por allí. Al conductor. La niña insiste.

– Papá ¿Verdad que la policía está para ayudarnos?

– Yo, de eso, no opino hija. Yo no opino, hija mía. 

Etiquetas: zaragozapolicíaniñosdiálogocalle

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