De la vegetación autóctona y la percepción

martes, diciembre 18, 2007 11:46
Publicado en la categoría purnas

Nos despertamos de nuevo helados, ateridos de frío. Con la esperanza de la nieve derritiéndose entre 70 toneladas de sal y unas cuchillas montadas en camiones de FCC. No acaba de calentarnos el cuerpo el desgarro de la violencia en el mundo. Ni el romance de Sarkozy con Carla Bruni (supuesto). Tampoco alegra saber que los pantanos del Pirineo tienen su peor diciembre en años. Ni se les cae la cara de vergüenza a los que dan esos datos que en ocasiones son los mismos que alientan complejos como Gran Scala. Algo va rematadamente mal en ese contexto. Desde luego. En plena sequía, con los datos hídricos por los suelos, después de años de quejas contra el desarrollismo valenciano…Gran Scala suena a inocentada. O eso decía ayer Miguel Delibes de Castro en Público . Y qué carajo, tiene razón.

“Por fin, para hacer cualquier pequeña obra en cualquier lugar hacen falta meses de trámites, evaluaciones de impacto ambiental, autorizaciones… ¿Podrán empezar aquí en menos de un año? ¿No tendrá nada que decir la Unión Europea, por ejemplo, siendo gran parte de Monegros una zona de interés comunitario por sus valores naturales? ¿No habría que juzgar por separado cada proyecto y cada infraestructura? De veras, no me lo acabo de creer. Parece el fruto de una alucinación colectiva. Si la noticia hubiera saltado un par de semanas más tarde hubiera apostado mil contra uno a que se trataba de una inocentada.

La falta de promoción de que “hace gala” el Gobierno que fue de Aragón obliga a que cada día se “filtre” una noticieta en los medios que fueron aragoneses. Ayer, lo comenté de pasada, decían que plantarían plantas autóctonas en el complejo y que no sería todo tan verde chupiguay como en los publireportajes que emitió Aragón Televisión en sus informativos. Qué menos. Así podrán ir las gitanas del Pilar a coger su romerico para repartirlo a las puertas de los casinos. Más empleo. Lo de plantar plantas plantables autóctonas es un discurso viejo. Es viejo desde que a alguien se le ocurrió tocar lo que fuera para reconducir las sendas de los ríos, las aguas de los caminos y las plantas ya plantadas. La Confederación Hidrográfica del Ebro es lo que hace. Arrasar las riberas y luego plantar vegetación autóctona. En la foto se puede ver. Una excavadora coloca cuidadosamente la vegetación autóctona del puente de L’Almozara. Sobra decir que la vegetación autóctona está convenientemente convertida en grava y que al final, a pesar de ser vegetación, y autóctona, a simple vista parece puritito cemento.

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