Las 4 y 18, Moncada, Camí de Sirga, Mequinenza, la Universidad y Teruel

jueves, noviembre 15, 2007 11:17
Publicado en la categoría purnas

Me he vuelto a despertar a las 4 y 18 esta vez. Sigo desconcertado. Hoy no debería haber pasado, pero ha vuelto a pasar. Después me he despertado más tarde, a las 7 y media. Y a las 8. Al final he salido de la cama (un colchón sobre el suelo de un salón con tres portátiles varios libros un montón de cd películas mantas restos de la tertulia de anoche). Me he puesto a escribir. Y como no sólo de las 4 y 20 vive el hombre me he acordado de la mañana de ayer.

El tren S-2 que llega a Sabadell, con una buena cantidad de Romances entre sus pobladores, me llevaba hasta Sant Cugat del Vallés. En los dominios de Televisión española y otros entes parecidos. Como es habitual cada mañana, supongo, el tren iba cargado de estudiantes con carpetas de la Autónoma. Entre ellos, un chico alto, con gorra, tres pendientes y un foulard leía “Camí de Sirga ” de Jesús Moncada . Me he puesto a pensar en todos los aragoneses que no han leído ese libro, a pesar de que está traducido al castellano y al aragonés.  Es un problema endémico aragonés eso de renunciar a parte de nuestro patrimonio cultural. Camí de Sirga debería ser lectura obligatoria en los colegios aragoneses, como joya de la literatura universal, como patrimonio aragonés y por el hecho de contar la microhistoria de tantos pueblos aragoneses sepultados bajo las aguas de los pantanos, manu militare.

Estuve hace poco en Mequinenza. El pueblo, y que me perdonen sus habitantes, es horrible. Porque no es el pueblo. Mequinenza está muerta y enterrada bajo masas de agua y de mejillón cebra. Afortunadamente el castillo estaba tan alto que la negra sombra de la muerte no llegó hasta allí. A los que se quedaron el omnimodo estado franquista les construyó nuevas casas. Barracones que se alinean contra la orilla del embalse. Todos iguales. Sólo sobresalen las nuevas edificaciones. El Hogar del Jubilado, el Pavelló d’Esports, el Ajuntament. Unas letras plateadas enormes los señalan contra la plana estructura de un pueblo obligado a firmar su propia defunción y renacer en forma de cuartel.

Mequinenza está en el borde de todo. En el borde del pantano, de la frontera, del agua, del río, del secano, de la montaña. Mequinenza es parte de ese Aragón irreal que se escapa, este al menos, aguas abajo del Ebro. Hace poco publicó José R. Marcuello el libro “Siempre Mequinenza“. Otra historia de un pueblo difunto y resucitado, con menos poesía que el de Moncada, pero con más realidad. Diferente, pero sumable, como quien dice. Las microhistorias de un Aragón que a buena parte de Aragón se la traen al pairo. En parte por eso la Universidad de Zaragoza se ha quedado con los grados de Comunicación en vez de potenciar a la “camino de la nada” ciudad de Teruel. En parte, por eso, cuando he hablado de Jesús Moncada alguna vez en la televisión algunos de quienes deberían conocerlo se quedaban con cara de haba. En parte, por eso también, siempre es más importante un atasco en el Paseo Independencia que el continuo acarreo de pacas de paja para dar de comer a las vacas.

Perdemos porque queremos. No es que Zaragoza esté contra Aragón, es que Zaragoza (es decir, medio Aragón) no tiene ni puta idea de que hay otro medio Aragón. Salvo los fines de semana. Vuelvo a la Universidad…Tanto reclamar a Madrid que Teruel Existe, y cuando hay que echar el resto desde Zaragoza se decide que no pueden ir carreras universitarias a Teruel. Será para vender el Campus, digo yo, y llevarlo a lo que quede después de la “Gran Fiesta del Agua en la TIerra”, antes llamada la “Expo del desarrollo sostenible”. Ese es el camino del país. Mientras un tío con gorra lee Camí de Sirga de Barcelona a Bellaterra, la gran mayoría de los aragoneses todavía se plantean la duda de si se habla catalán en Aragón. Por supuesto, lo de saber quien fue Jesús Moncada, lo dejamos para una vida posterior.

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