De la contradicción como una de las (más) bellas artes

martes, noviembre 6, 2007 10:01
Publicado en la categoría purnas

Resulta que hoy es martes. Resulta que hoy hay ofertón sin gastos de envío en Libros de Purnas . Resulta que después de una noche entera casi sin dormir con el cerebro bulliendo y rebulliendo me fijo, una vez más, en la contradicción. Resulta que yo tengo mis propias contradicciones por supuesto. Resulta que yo digo lo que no hago y hago lo que no digo. Resulta que a veces digo una cosa y la contraria a la vez. Resulta que soy yo.

Pero hoy no quiero hablar de mis contradicciones. Pérdida de tiempo. Ya las conozco. Ya las conocen. Ya me conozco. Ya me conocen. Hoy quiero hablar de otras contradicciones. En especial de dos, porque me apetece. Porque son las que ví ayer. Y porque, quieras que no, me gusta regocijarme con ellas. Por un lado tenemos a José María Aznar. Ex-Presidente español. Ex-Falangista. Ex-demócrata. Ayer tuvo a bien hacer una gracia sobre el marxismo del PSOE (de Groucho, según él). Y releyendo sus acertadas absurdas opiniones, llegué a este extracto de su último libro, “Cartas a un joven español”. Parafrasear a Rilke ya dice mucho sobre el ego subido de este personaje nefasto. Leyendo algunas de las frases del libro uno ya no sabe si reír o llorar. Llorar no por él, desde luego, que con los contratos millonarios de su yerno Agag, y lo que rascara tras su paso por la Moncloa, conferencias hilarantes en Georgetown incluidas, no hace falta que lloremos por él. Llorar por los que le jalean, le siguen y todavía esperan que vuelva montado en su Babieca particular, a falta de la resurreción de Paquito.

José María Aznar López, ex-anticonstitucionalista, se permite el lujo de poner en negro sobre blanco estas dos frases:

 España es un deber (…) el ser español lo impregna y lo incorpora todo, sin remedio. Así de poderosa es nuestra nación

“El nacionalismo simplifica y reduce la acción a una dimensión única, la defensa de la nación (…) El nacionalismo ha sido uno de los peores enemigos del pluralismo (…) es alérgico, cuando no contrario, al pluralismo (…) una trampa en la que no hay que caer”

 Me lo explique. Hay que ser un cínico, un estúpido, o las dos cosas, para publicar esas dos frases en un mismo libro que define todo un corpus ideológico (por llamarlo de una manera más o menos suave). Por supuesto, el libro tiene muchas más perlas del rencor acumulado de esa (ultra)derecha española que José María Aznar encarna a la perfección. Pero dejémoslo ahí, al hombre, rumiando su ira por las esquinas. Lamentando haber pretendido engañar a todos los españoles y consiguiendo tan sólo engañar a la mitad de ellos. Vamos a la Expo .

Una de los patrocinios polémicos de la “Mayor Fiesta del Agua sobre la tierra” fue la concesión del título de “Agua oficial” del evento a Vichy Catalán. Como pasó con la Coca-Cola las dudas sobre la sostenibilidad de las prácticas y la limpieza de las gestiones empresariales no hacen temblar las decisiones. Esta semana Vichy Catalán, poseedora de un balneario en Caldes de Malavella, decidió cortar un manantial de agua termal de la localidad con un único fin, que no llegara el agua al otro balneario de Caldes. Una práctica muy sostenible, muy leal, muy empresarialmente honorable que les honra. Sí, sí, es ironía, por supuesto. Como ironía es que el “Agua oficial” del evento sobre la sostenibilidad de los recursos hidrícos ejercite esta sana competencia empresarial. Un poco más irónico, si cabe, que el hecho de que la Expo 2008 se publicite sobre los pantanos, como en Lanuza, o que las obras complementarias destrocen el río Ebro, sus márgenes y su cauce. Todo ironía.

Etiquetas: aznarpolíticaexpoaguavichyzaragoza

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