Vendados, vendidos, pero no vencidos

viernes, octubre 26, 2007 0:40
Publicado en la categoría purnas

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Pocas veces se habla del acuerdo sanitario con Cataluña. Pocas de la gestión medioambiental de algunas zonas. Pocas de la colaboración en temas educativos. Miles y miles y miles de veces se habla de los bienes del Aragón Oriental. Esos bienes, que han de volver a la Diócesis aragonesa a la que pertenecen, empiezan a ser expuestos en el Museo Diocesà de Lleida. No dude nadie de mi posición al respecto. Esos bienes, esas ciento y pico figuritas y retablos tienen que volver a Aragón. (O la propia Lleida, pero eso es otro tema, paréntesis irónico cerrado). Volverán. Y se pudrirán. Tampoco lo dude nadie. Pero eso es lo de menos. Lo de más es demonizar al vecino del Este. En Salamanca quedan miles de papeles aragoneses, como gritan en el desierto desde el Mas. (qué grande el País de Cazarabet, siempre recordando, siempre pensando, siempre creando, siempre motivando). Madrid alberga una colección de obras de arte aragonesas mil veces mayor. Y nadie las reclama. Incluso Boston alberga el Vidal Mayor. Y la DGA lo dejó escapar en una subasta hace 20 años. Mejor conservado estará, seguro. Mejor que el río. Mejor que el teatro fleta, mejor que la azucarera de no se donde, o las propias montañas. En Apudepa tenéis miles de historias.

 

Pensaba en todas estas cosas cuando he visto el cartel. En un chino. Busco disfraz de mafioso, y qué mejor que un Todo a 100. Lo he visto y me he acordado de mi padre. Después de una larga conversación con mi madre. Contando mis desesperanzas, mis futuros, mis desilusiones, mis espirales. Después de eso, el chino. Y después mi padre. Mi padre era un tipo peculiar . Por muchas cosas. Los que me conocen lo habrán oído en algunas de mis bromas. Me duele aquí. “Ponte allí”. Me encuentro mal. “Pues búscate mejor”. Y la que me ha recordado el cartel. Decía siempre que veía un “Vendo Piso” o “Vendo coche”, “¿Para qué querré yo un piso/coche vendado?”. Hoy en el chino no he podido evitar acordarme de él. Los chinos habían vendido el armarito, pero lo ponían vendado. Y en estas estaba cuando me ha venido la luz. Mi padre, el visionario, sabía que los vendados, son los vendidos. Y los que se vendan los ojos, son los que venden el país, sus gentes, sus tierras, sus montañas. Vendados y vendidos es lo mismo en Aragón. No vencidos, eso nunca. Pero las vendas, y las ventas, se hacen a la luz del día. ¿Quién puede ver con los ojos vendados?

 

…..

 

Corrección. Me dicen en los comentarios (gracias) que el Vidal Mayor no está en Boston sino en Los Ángeles. Osea, tú a Boston y yo a California. Podéis comprarlo (en facsímil), aquí

 

Etiquetas: aragónpadrereflexiónvendidoerrata

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