El mar, la mar, siempre la mar

jueves, octubre 25, 2007 11:10
Publicado en la categoría prexinando, purnas

El mar en Santander

El mar en Santander

Cuando no se distingue el cielo, el mar y la tierra la percepción afronta un camino arduo hacia las neuronas. Los márgenes grises de nuestros ojos quieren, pero no pueden, salir de sus propios límites. Todo se difumina. Como el cielo, el mar y la tierra. TOdo se toca, se crea y se destruye a la vez. Las neuronas, lejos de acobardarse ante esta ausencia de inputs vagabundean por lo que fuimos somos y seremos. Envías un SMS. O dos. Envías la foto, y con ella, los deseos, los sueños, las esperanzas y las desesperanzas. Después, mientras las neuronas siguen su camino errante por los límites grises de la realidad, ves tus pies sobre el muelle. Ayer en Santander, antesdeayer en Cartagena, mañana en La Coruña, pasado en Barcelona. Y entonces, cuando tus zapatillas rojas, azules, o verdes, dejan de ser grises, tus neuronas se reordenan. Asumen sus sueños. Crean nuevos círculos y perciben, ya sí, el límite difuso, lejano, y tembloroso entre lo que fuimos, somos y seremos. ¿Queremos ser?

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