Otra historia de tren. Motín contra el racismo

miércoles, octubre 24, 2007 0:23
Publicado en la categoría purnas

Como no hay dos sin tres y el metro de Zaragoza, de haber, ya no llegará al campo de fútbol de Valdespartera sino al cuartel de la Guardia Civil de Valdespartera, me detengo en una nueva noticia sobre el tren. Esta vez se trata de un regional, Girona-Figueres. Yo lo cogí una vez para ir a Cadaqués y escribí lo que sigue:

 

Cuando el verano llega a la mitad. Cuando casi no has salido de Barcelona. Cuando la playa sólo es una cosa que está calle Marina abajo. Cuando el sol sólo te castiga mientras vas a trabajar. Cuando el mundo no se para ni siquiera en agosto. Entonces viene el mar, la mar, con sus olas, con su espuma, con su sal. Entonces viene el barco, y se va, con las olas, el mar, la mar. Entonces surge la chispa, el fuego, el cigarro, el blues, un faro, un libro, una tienda. La amistad. El mar, la mar. Cadaqués sin Dalí. Entonces Milan Kundera sigue sentando cátedra, entre las rocas, en S'Alquería, con el mar debajo, con las gaviotas encima, con los franceses detrás, con el sol delante. El mar, la mar, y las palabras. Cadaqués sin Dalí.

 

En ese mismo tren, con un gesto que el propio Kundera podría haber relatado en La inmortalidad, los pasajeros se han amotinado contra un revisor que ha pedido un sólo billete, el único, a un pediatra . Negro. Lo cuentan en público, y en los comentarios se puede ver, claramente, porque mientras unos protestaron, otros, como el agresor de ayer, o incluso como el chico que giraba la cara, nunca jamás serán humanos. ¿Miedo? Todo el del mundo. Pero cuando el agresor, borracho que dice, se iba, bien pudo levantarse a ayudar a la chica. ¿O es que tenía miedo también entonces?. 

 

Etiquetas: racismomotíntrengironafiguerescadaqués

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