Soy espiral, y mis raíces crecen, y el desierto vive a mi alrededor

viernes, septiembre 28, 2007 20:29
Publicado en la categoría purnas

 

Somos espiral. Somos planta. Somos red. Somos raíz aquí y allá. Somos lo que somos. Caminamos en círculos porque es el camino natural. Porque si la historia es pendular, el ser humano es circular. Y en los círculos nada tiene principio ni fin, hasta que se desvanecen. Y en los círculos, las tangentes de los otros círculos son puntos sin dimensión, y por tanto, puntos infinitos a la vez. Somos tangenciales con los otros círculos. Para siempre.

Por eso los desiertos, infinitos puntos sin dimensión que se juntan y arremolinan con el viento, nos atraen tanto. La magia de lo desconocido que es lo más conocido. Por eso cruzar desiertos a mí, a este círculo, a esta espiral que soy yo, me parece uno de los ejercicios más arriesgados del mundo. Porque me atrae, porque me desconcierta, porque me descoloca. Pasarán los años y seguirá pasándome. Antes lo hacía de allá aquí. Ahora lo hago de aquí a allá. Sigo queriendo tener las raíces en los dos sitios. Mis raíces se buscan, en círculos, hacia el mar y la montaña. Entre el Mediterráneo y el Ebro. Por debajo del desierto, infinita espiral de arena y soledad. Por encima la mente, que encuentra otras mentes. Que encuentra otros cuerpos, otras caricias, otras manos. Que encuentra otras lenguas que, será por resonancias pasadas, también son la mía. Ojos, sonrisas, cachirulos en castell y bombos en cabalgatas.

Y como soy espiral no podía dejar de pasar por los mismos sitios por los que ya he pasado. En un nuevo punto. Una nueva tangente, pero en el mismo sitio. Mismas sensaciones. Mismo infinito espíritu de aprender. Misma curiosidad. Mismo temblor. Misma mirada. En diferente punto. Tan diferente que no es ni parecido. Aún siendo lo mismo. Y en estas llegó el comandante y mandó parar. Mi comandante. La espiral gris que tengo entre los ojos y la nuca y que mandó parar. De una forma tan expeditiva que esta vez dije que no. Así que aquí sigo. Volviendo a volver. Vuelvo a volver. Volvería a volver. Ahora aquí sigue habiendo desierto en los ojos. Ahora aquí sigue habiendo mar y montaña. Ahora sigo durmiendo la siesta girando sin parar. Mientras mi cabeza vuela mi cuerpo aterriza. Cuando mi cabeza aterriza es mi cuerpo el que vuela. Y todo tiene sentido sin tenerlo. Porque soy espiral. Porque soy círculo. Porque quiero otros círculos. Porque en el fondo, lo que quiero, es lo que siempre quise. Desde pequeño. Y que tuve durante un tiempo, cuatro años, concretamente. Las raíces todavía me lo impiden.  Pero mis raíces están creciendo con fuerza. Se van sin querer hacia el este. O no. Quiero ser tan espiral que pueda tener raíces en todos los sitios en los que, alguna vez, fui feliz.

…..

Y aunque no tiene nada que ver, pero me apetece contarlo, explicarlo, decirlo, gritarlo y alucinarlo…La estación de Miraflores no estará para 2008 . Nada cambia en esta jodida ciudad. En junio dijeron que ya habían empezado las obras, y todavía ni están expropiados los terrenos. Ya me parecía a mí que no había máquinas trabajando. Pensé que quizás en el subsuelo. Otra promesa que se lleva el cierzo, ante los aplausos embobados de los amigos del desarrollismo. También lo prometieron, también. Pero una vez más, mentían.

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Una respuesta to “Soy espiral, y mis raíces crecen, y el desierto vive a mi alrededor”

  1. Las manos, los círculos, la espiral | Purnas en o zierzo says:

    marzo 14th, 2011 at 14:03

    […] somos y no somos [los mismos]“. Osea, la espiral. O más o menos. Es por eso que prefiero las espirales a los círculos. Todo cambia. Nosotros evolucionamos. Volvemos a los mismos puntos, pero no estamos […]

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