La identidad, el deporte y Dios. Por ese orden, o por otro.

miércoles, septiembre 12, 2007 18:27
Publicado en la categoría purnas

Que el fútbol tiene mucho que ver con la creación de identidades no es una cosa que diga yo, desde luego. Ni es una cosa que no pueda verse en cada campo de fútbol, en cada partido de una selección, o en un partido de segunda regional. De ahí el follón que se monta cada vez que los equipos “autonómicos” pretenden jugar contra otros equipos. Ahora está el lío en Cataluña, que si juegan con la selección de Estados Unidos, que si lo hacen en fechas FIFA, que si el presidente del Barça ha dicho no se qué. Por supuesto, el follón es ficticio, tan ficticio como el que se montó aquí cuando la selección nacional intentó (y consiguió, a pesar del frío), jugar contra Chile.

 

Ayer viendo el partido de la selección española de baloncesto, esos mozos gallardos con barbas, pensaba en todo esto mientras por megafonía sonaba la canción de Manolo Escobar “Que viva España”, y desde la grada, animados por el triunfo frente a Israel, único equipo no europeo del eurobasket, el público agitaba las banderas, cantaba la canción y se llenaba de orgullo patrio. De allí. Imagino el horror que causaría en la prensa de Madrid, o en el Heraldo de España, edición Zaragoza, tal ardor nacionalista en un partido que no fuera de la selección española. No hace falta imaginar mucho, claro, porque ya pasa. Hasta denuncias pusieron en el Cataluña-Euskadi. Sin embargo, toda alabanza es poca para el divertido juego nacional de la españa imperial y olé. Sobre todo si gana, claro.

 

A la izquierda el nacionalismo bueno y simpático, y gracioso. A la derecha, el malo, maloso.

 

Decíamos pues que el fútbol, y el deporte en general, crean identidad. Baste ver como jalea la gente a esos pijos que juegan al tenis, o conducen coches que valen el salario de toda una vida, o al atleta fibroso que menea el culo en los 20 kilómetros marcha. No es el deporte lo que menea a verlos. Es el patriotismo. Nos gusta la fórmula 1 (porque gana un español). Vemos la vela (porque se celebra en ese segundo Madrid que es Valencia y porque hay un barco español que tiene que luchar contra los elementos y se llama Desafío Español). Pero eso no es nacionalismo. Por dios, como va a serlo. Eso es patriotismo. Del sano, del bueno. De la alegre muchachada. Lo demás…”radicales” que increpan, insultan y encima no cuelgan las banderas de españa en los balcones. Y a juicio. Salvo que la ley se incumpla porque no está la bandera aragonesa , claro, que entonces no importa.

 

Y después llega el Real Madrid, de las glorias deportivas, y se coloca la bandera de España en las camisetas . Con buen criterio sólo para la Copa de Europa. Se coloca la bandera de España pero no por nacionalismo, no. Por patriotismo, insisto, del constitucional, y del bueno. Lean sino los argumentos del presidente Calderón: “El Madrid es el equipo de la mayoría de los españoles y es un gesto hacia ellos que seguro que gustará a nuestra afición“. Y lo que nos faltaba por ver, hoy dice Schuster que reza por sus jugadores y por el equipo. Acabáramos ya. Ellos son de los buenos. Como Bush, como Aznar, como Ahmadineyad, como Saddam, como Bin Laden. Tan buenos, que son patriotas. Mejores, porque son españoles, y los demás no. Y tan buenos como los otros cinco porque, por supuesto, Dios siempre está de parte de los buenos. De los de centro.

 

Etiquetas: madriddiosbanderasespañanacionalismopatriotismofútboldeporte

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