Yo tardo dos segundos en leer un mail, a veces, tardan dos meses en contestarme

sábado, septiembre 1, 2007 18:37
Publicado en la categoría purnas

Quizás el espíritu de contradicción no es tan bueno como me quiero hacer creer a mi mismo. Quizás, poner el punto sobre la i siempre acaba alterando los nervios. O quizás mi propio sistema nervioso me lleva a contradicciones tan hondas que cuanto más quiero una cosa más lejos me la encuentro. Sólo por eso ayer, día del blog, decidí no escribir en ninguno de los que mantengo, que son ya unos cuantos. Y quizás por eso, hoy, tampoco tengo excesivas ganas ni de descolonizar Aragón , ni de vivir primaveras virtuales , ni tan siquiera de mandar chispas al aire . Luego lo hago. POrque el viento me golpea en la sien y me obliga a caminar hacia adelante. Porque los sirocos vienen y van y dejan 600 kilómetros para encontrarse. Porque el mundo sigue activo y encuentran nuevas enfermadades que matan, comandos terroristas que atentan o lo intentan, y socialistas navarros traicionados por socialistas españoles que a la vez son traicionados por socialistas vascos.  Y mientras Rajoy apela a la Ley de Partidos aplaudiendo a la Guardia Civil con una mano y diciendo que actúan de milagro por otro. Quizás por intercesión de la Virgen del Pilar , que no quiere ser francesa. Y tampoco que la llamen “de la Columna “, aunque esté subida en una.

 

Y como todo en esta vida es una relación de relaciones, de nudos, de desenlaces y de redes que se crean, se cambian, se destruyen y se recrean, Google convoca un concurso de vídeos y después ponen en circulación este vídeo que podéis ver abajo. Porque examino el correo más de mil veces al día, y siempre espero ese mail que te cambia la vida, la cara, la risa, el llanto o el color de unos ojos. De los tuyos, o de los otros. ANtes tardabas meses en esperar una carta. Ahora, si pasa más de un día sabes que no han querido contestarte. O piensas. El otro día me llegó un mail contestando uno del principio del verano. Allí estaba. Esperando en el buzón de entrada. Cariñoso, generoso, amable. Yo lo lei menos de 30 segundos después de que me llegara. Quien lo mandó, leyó el mío casi dos meses después de yo enviarlo. Y aún me pregunto porque a veces tengo los ojos cansados de pixels.

 

 

 

Etiquetas: gmailgooglemailredesinternetcambiosvidacorreo

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