Reflexionando sobre mi mismo (II). El periodismo

viernes, agosto 3, 2007 20:10
Publicado en la categoría periodismo, purnas

El periodismo antiguo está muerto. Con esta frase contestaba a un mail que me enviaban desde Barcelona. Y no, no me refería a que ahora las nuevas tecnologías han creado un nuevo periodismo. No hablo del periodismo social, del comunitario, de internet como medio de comunicación de masas. Hablo del periodismo antiguo, aquel al que representan Julio Camba , Pla, Larra y tantos otros. El periodismo antiguo se distingue del moderno por varias cosas. Por el uso del lenguaje. Básicamente. El cuidado absoluto y respetuoso respeto por las palabras, por la lengua, está excluido hoy día del periodismo. Ejemplos los hay a miles, y, evidentemente, las Facultades de Periodismo no enseñan a escribir.

El periodismo antiguo tenía los ojos abiertos. ¿Por qué? Porque no había gabinetes de prensa. El periodismo antiguo era denuncia. No era respeto por las instituciones. Y, desde luego, no confiaba ciegamente en las instituciones públicas. Cosa que ahora pasa, con el agravante, incluso, de que en realidad no depende de la institución sino de quien la gobierne. Baste ver quien, cómo, y por qué, dice ahora lo que no dijo hace tres días con el puente de piedra, Yesa, la Romareda, el tranvía, la alta velocidad…Los medios no responden a la realidad, sino a la realidad que nos venden. No es la primera vez que hablo de ésto, ni será la última. De eso que llamábamos deontología.

El caso es ver que lugar ocupo yo en todo este entramado. Como aplico mis creencias, mis ideas, mis teorías, lo que leo, lo que veo, lo que vivo y lo que escribo en este periodismo moderno. El que no cuenta historias sino que relata notas de prensa. El que va a toro pasado. El que no descubre sino que encubre. El que muestra las caras de los presuntos culpables y da sus nombres. El que siempre va por detrás de los gabinetes.

Y de momento ocupo el lugar que puedo. Tratando de cuidar el lenguaje. De no falsear la realidad. De buscar otras caras y otras historias. Protestando cuando considero que se vulneran la ética y el código de la profesión. O intentándolo. POrque todos acabamos cayendo en esta rueda de mentiras y medias verdades y verdades y medias mentiras que es el periodismo moderno. Y el caso es que no es fácil. Y el caso es que el espíritu crítico también me influye y me incluye a mi mismo. Continúo en la inmersión en mi mismo. Hace falta.

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