La Expo se publicita por encima de la muerte de la montaña

lunes, julio 16, 2007 14:40
Publicado en la categoría purnas

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Mientras esos aviones militares hacen ruido sobre el cielo de Zaragoza suena la Ronda de Boltaña en el winamp. Gaitas, guitarras y dulzainas, ecos del país perdido que somos, no consiguen acallar el tronar de los f-18 sobre el cielo civil, civil, civil de la capital. Tampoco consiguen acallar la mente dormida y despierta mil veces que escribe Purnas en sueños, y no tan en sueños. Ni acallar la vocecita interior que busca nuevos caminos y nuevos destinos, que de puro viejos son nuevos novísimos. Miles de voces dormidas y muertas bajo los pantanos, al costado de ellos, al lado de casas espaldadas que miran a castillos derrumbados por la inacción de sus dueños. Llamadas de teléfono que hacen que la sangre, la vieja, la del pasado, corra por tus venas. Entre todo este maremagnum de emociones, proyectos, sensaciones y mundos que se cruzan el fin de semana trufado de contradicciones reaviva la vieja batalla entre el querer, el poder, el saber, y el hacer.

 

Si el otro día hablaba del PIR, el PIR que no existió , el Pirineo digno, folklórico, quizás, pero pegado a la tierra, a la montaña y a las raíces, este fin de semana, publicitado, creado y poblado de urbanitas, Pirineos Sur, una macrodiscoteca gigante en medio de la muerte de la montaña. De la muerte de los valles. De las rastas como excusa para vivir ficciones de montaña. Festival de urbanitas para urbanitas. Comparado en las conversaciones (oídas) con Benicassim o el Primavera Sound. A las orillas de un pantano al que decenas de personas han llamado durante el fin de semana “lago“. Nada más triste. La ficción lleva al extremo el sentido de algo así. Mueren los pueblos, los asesinan, los inundan, los dinamitan, y para decenas de personas esa masa de agua (sin mejillón cebra) es un lago, que siempre estuvo allí. “Se les llenan los ojos de Pirineo” y no ven la muerte de Lanuza, resucitada en zombie para construir apartamentos en Sallent. Las hordas del festival ni siquiera han visto que hay un pueblo allí. Que detrás del Mercadillo había un pueblo con sus gentes, con sus bares, con sus tiendas. Lago, montaña, drogas, rave y sexo.

 

Colaboran Ibercaja, quizás Aramón, con su monstruoso parking de Formigal en la retina, con sus huevos, de a docena, Aragón Televisión, esta vez sí, la ficción atrae a la televisión. Colabora, como principal colaborador este año con carpa propia, con miles de letreros, la Expo 2008. La de la nueva cultura del agua encima del pantano. De la muerte. Nada más contradictorio que una Expo que “pretende” hablar del uso racional del agua se publicite sobre un pantano que ha matado pueblos. Aún en su stand se podía leer sobre el río Yukon “un río salvaje nunca domado por el hombre”. Encima del pantano. Encima. También Acciona se publicitaba ayer en el País por la ecología. En este país cualquiera puede hacer rizos con sus perras y parecer lo que se es. La Expo en un pantano. Encima de un pantano. Dentro de un pantano. Gracias a la Expo la ubicación del escenario cambiará el año que viene. Lanuza dejará de ser un pueblo pintoresco para pasar a ser un festival. Sobre un “lago”. Un lago tan natural como la apuesta de la Expo por la nueva cultura del Agua, apoyada en los azudes, los campos de golf, la destrucción del patrimonio y la publicidad sobre los pantanos.

 

Pirineo, descansa en paz. O mejor, no descanses. Lucha, porque entre todos te estamos haciendo de gruas y cemento y no de montaña y gentes. El agua donde es precisa, las gentes en su lugar. Y Aramón y la Expo, en la plaza del Pilar, sección bombas sin explotar. Archivados, expuestos y sin acabar de cumplir su función.

 

Etiquetas: PirineosSurLanuzaSallentExpo2008ZaragozapantanoAragón

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