El relativismo de la iglesia

martes, julio 3, 2007 12:30
Publicado en la categoría purnas

La Iglesia, encabezada por su Papa, ha emprendido una lucha contra el relativismo moral. Hace unos meses hablaba de eso aquí mismo. Quizás para probar sus teorías al respecto el arzobispo de Valencia ha decidido poner a prueba “la maldad intrínseca” de ese relativismo. El buen señor, Agustín García-Gasco ha decidido levantar un templo para los “mártires del 36“. Estrictamente para los curas y monjas asesinados durante la guerra. Una guerra que la Iglesia apoyó desde el bando fascista, claro. Entre esos mártires, ni siquiera están los curas vascos asesinados por los franquistas, ni curas como el aragonés de Loscorrales también asesinado por los falangistas. La iglesia de Valencia será sólo para los suyos, claro. Nada hay de malo en que homenajeen a sus muertos, por supuesto. Aunque sólo sean los de un bando. Por cierto, hace poco, García-Gasco inauguró otro templo dedicado a un santo aragonés. JoséMaríaEscrivádeBalaguertodojunto. ¿De qué pie cojeará Gasco?.

 

Lo malo es que el gobierno de Valencia y el ayuntamiento de la ciudad, apoye una iniciativa, y encima la camufle dentro de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Y lo peor es que la Iglesia católica española hace poco tuvo a bien hacer una carta apostólica en la que afirmaba lo siguiente:

 

7. Al parecer, quedan desconfianzas y reivindicaciones pendientes. Pero todos debemos procurar que no se deterioren ni se dilapiden los bienes alcanzados. Una sociedad que parecía haber encontrado el camino de su reconciliación y distensión, vuelve a hallarse dividida y enfrentada. Una utilización de la “memoria histórica”, guiada por una mentalidad selectiva, abre de nuevo viejas heridas de la guerra civil y aviva sentimientos encontrados que parecían estar superados. Estas medidas no pueden considerarse un verdadero progreso social, sino más bien un retroceso histórico y cívico, con un riesgo evidente de tensiones, discriminaciones y alteraciones de una tranquila convivencia.

 

Es el relativismo de esta iglesia el que hace que no se apliquen ni siquiera sus propios preceptos y que sigan beatificando de entre los suyos sólo a algunos , exactamente a los asesinados en la zona republicana, pero no a otros, exactamente, los asesinados en la zona franquista. Es más, de entre los beatificados, los hay que apoyaron abiertamente la rebelión fascista y bendijeron pelotones de ejecución y a señores que explotaban a sus paisanos. Pero eso es lo de menos. Fueron asesinados y están en su derecho de beatificarlos o de hacer lo que consideren oportuno. Pero sorprende la falta de memoria con esos otros. Y sorprende que encima llamen a la no utilización selectiva de la memoria histórica. Relativismo. Así se llama.

 

No es cosa de los obispos. También en algunas parroquias se van de excursión a Teruel y acaban rezando sólo por algunas de las víctimas una de las batallas más cruentas de la Guerra Civil. Ahí queda la llamada a la no selección de la memoria. Mientras, remover el pasado para esta parte de la iglesia, y para algunos partidos políticos, sólo lo produce sacar de las cunetas y las fosas comunes a las miles de personas que todavía quedan enterradas sin nombre, sin dignidad y sin pasado. Esa es la parte de la memoria histórica que queda por hacer después de tanto tiempo. Esa y no otra. La diferencia está también en Valencia. Ha tenido que ser un juez el que paralice la construcción de nichos en una zona donde se sabe que hay una fosa común con cientos de fusilados. Haciendo desaparecer la memoria mientras construimos catedrales. Sólo para algunos.

 

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