Prensa, política y notas de prensa (I)

lunes, junio 18, 2007 11:24
Publicado en la categoría purnas

La 2 de Televisión Española emitió el sábado una Noche Temática dedicada a la prensa y la política. Es un tema que ha hecho que se escriban decenas de miles de artículos a lo largo de la historia. El mercadeo de minutos en las campañas electorales es buena muestra, por ejemplo, del poder que la prensa tiene y de lo útil que resulta a los políticos. La verdad es que sólo pude ver un trozo, porque el sueño todo lo vence, hasta las grandes metas profesionales y los pensamientos lúcidos sobre una profesión que se transforma, día tras día, en un enorme gabinete de prensa. 

El reportaje que vi se centraba en el uso interesado de la información (o desinformación, mejor dicho) del Gobierno estadounidense cuando la guerra de Irak. El proceso lo resumía Bob Woodward , otrora tan clarividente. Por un lado la Administración Bush filtraba informes parciales o directamente falsos. Los medios los publicaban, evidentemente sin contrastar. ¿Quién va a contrastar a su propio gobierno con el de un dictador como Saddam?. Después, la Administración Bush usaba lo publicado por los medios. “¿Veis? Lo publica el Washington Post”. El círculo se cierra. 

A menor escala, y si analizamos el 90% de las informaciones que aparecen en los medios aragoneses, el sistema usado por los gabinetes de prensa “públicos” o privados, es el mismo. En los públicos es escandaloso, pero esperado. Es decir, ellos mandan la nota de prensa (del tabaco, del juego, de las obras del Pilar o de la biblia en verso) y los medios aceptan, van y cubren. Como la hojarasca de lo público pocas veces deja ver el bosque, es casi imposible contrastar nada. La Formación Profesional es una maravilla, el proceso de Bolonia no tiene detractoras, lo habitual es cortar árboles para plantar otros. Eso cuando no es directamente el medio (Y el periodista por omisión) el que decide no ofrecer “la otra visión”. Verbigracia. En tres años no ha habido ni una sola noticia negativa sobre la Expo 2008 en ningún medio aragonés. Algo increíble. Teniendo en cuenta que obras que “iban a estar” no están. Que se supo que habían parado las obras por las inundaciones “que no existieron”. Etc, etc, etc. “Nos jugamos mucho”, dirán. En efecto. La credibilidad de los medios y de los periodistas, ya por los suelos desde el mismo momento que se llama periodistas a los del corazón, por ejemplo.

En los privados, y cuanto más pequeño más, la muestra más evidente de lo que contaba Woodward es la afición de las entidades a hacer fotos de los periodistas. “Mira, mira…han venido los de la autonómica (el Heraldo, el Periódico o Radio Zaragoza). Nos mandan la nota de prensa y lo de menos es que lo que cuenten sea verdad, o no. El hecho de que acudan los medios ya es un éxito. ¿Por qué? Pues porque es evidente que el medio pocas veces va a contrastar lo que cuenta la nota o le decimos al micrófono. “Nos hemos reunido para agrupar a todas las asociaciones de amantes de la pesca”. Y eso es, exactamente, lo que dirá el medio. Aunque falten la mitad de las asociaciones de pesca. El organizador ya está contento, con la foto de los periodistas ya podrá decir “Qué bien lo hemos hecho, vinieron los periodistas”.

La reflexión no es nueva, ni termina aquí, por supuesto. No termina nunca. El ejercicio profesional debería ser una continua autocrítica en todas las disciplinas, pero en especial en el periodismo. Sin embargo no es lo habitual, desde luego. Pondría el ejemplo de Aragón, pero es igual en todos los sitios. La profesión se corporativiza porque, entre otras cosas, se juegan los puestos de poder. Editores, redactores jefe, gabinetes de prensa. Aquí es donde está parte de la clave. No criticar supone optar a todos esos puestos. No alterar la visión “oficial”, supone tener esas posibilidades. ¿Por qué?. Porque está montado así el circo, claro. El poder emite información y luego dice que los medios la dan, y además, verazmente. Quizás lo del poder queda grandilocuente, lo sé, pero aquí, en ese poder, englobo a todos los que son capaces de crear ese estado de cosas. Asociaciones, partidos, gobiernos, corporaciones…eso es el poder.

La creación de un Colegio Profesional redundaría en la autocrítica siempre y cuando no sea lo que es la asociación. Que, precisamente, es lo que quiere la asociación, y, por supuesto, ese “poder” del que hablo. Hablé de ello el otro día, y vuelvo a emplazar al debate .

Etiquetas: periodismomediamediosAragónAPAgabinetespoderstablishment

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