Entibo el monstruo

jueves, mayo 31, 2007 23:16
Publicado en la categoría purnas

 

 

 

Chuanet era un niño de 62 años. Ajado. Curtido. Toda la vida en el campo, en su corral, con su huerto. Nunca conoció a nadie de más allá de 40 kilómetros a la redonda. El vivía en Chanobas y nada más había bajado a Huesca. Chuanet era un niño sin dulces, pero con miedos. El sabía de un monstruo. Un monstruo enorme. Sin forma definida. Que crecía y menguaba. Un monstruo que siempre fue un monstruo. Pero al que algunos alimentaban. Bueno, algunos no. Los de siempre. Los que creían que el monstruo serviría a sus intereses. Pero un monstruo siempre es un monstruo. Y no son amables, ni dóciles. Ni graciosos. Los monstruos se crean, pero no se destruyen. Pero los que querían buscarle una guarida al monstruo si que destruyeron a Chuanet. Su mundo, su historia, su vida, su casa. Hogar de duendes en la montaña. Tierra que quedó hundida en la noche oscura. En el silencio asfixiante de un monstruo líquido. Entibo, se llamaba el monstruo. Pantano, lo llamaron. Embalse, quisieron dulcificarlo. Y con su monstruo trajeron también otros. Tristeza. Soledad. Abandono. Desierto. Inundación. Derribo. Expolio. Explotación. Y el monstruo Entibo vivió feliz por muchos años, y comió pueblos, paisajes y mundos. Y vidas. Ahora Chuanet no tiene recuerdos. Los ha querido olvidar. Una imagen triste, como un mundo en ruinas. Un mundo en ruinas, como en una imagen triste. Entibo llegó para quedarse, y Chuanet con toda su vida a cuestas se fue de su valle. Sólo querían agua, montañas y electricidad. Y Entibo se las quedó todas.

 

Etiquetas: fotograf

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