Contra el bien general: La reforma que retrocede

martes, febrero 6, 2007 9:21
Publicado en la categoría purnas

Sonrientes y satisfechos. Así volvieron anoche de Madrid las delegaciones de PP, PSOE, PAR e IU. Habían conseguido lo que querían. Exactamente que no les hicieran mucho daño. Lo justito. Están contentos. Fíjate, llevaron un estatuto de mínimos y vuelven con otro de un poco más de mínimos. Pero sólo un poco. ¿Pa qué más?. Difícilmente, salvo la independencia, se me ocurre un escenario más favorable para una reforma ambiciosa del estatuto. Un gobierno colonial de PSOE (como en la metrópoli) y de PAR (un partido que hasta este último fin de semana era nacionalista). Un partido nacionalista (a días) con fuerza, y un Partido Popular en sus horas más bajas tanto en Aragón como en la metrópoli.

 

Sin embargo, Marcelino Iglesias y José Ángel Biel decidieron hacer el juego al PP, que desde luego, es el gran triunfador de toda esta historia. Por un lado, defiende una reforma de mínimos, que ahí queda. Por otro, muestra al gobierno de la metrópoli (del PSOE) como quien recorta el texto de consenso y encima se presenta como garante de una constitución a la que también llegaron por mínimos. Ahí es nada. De hecho, la estrategia popular ha sido impecable. Reforma de consenso, guay. Reforma ambiciosa, anticonstitucional. Y eso que en Andalucía o Valencia apoyaron cosas que anticonstitucionalizan en Canarias o Cataluña.

 

Pero volvamos al estatuto de Aragón. Especialmente preocupa quien es el que pagará la vaselina, la estatutina que ha servido para que nuestros próceres políticos acudan a rendir pleitesía a no se sabe bien qué. Dicen que el Estatuto reconoce la deuda. Sólo faltaría. De hecho, ya lo hacía el anterior. De reforma, nada. Dicen que respeta la reserva hídrica del Ebro. ¿Y?. ¿Asegura eso el desarrollo hidráulico? ¿Asegura eso nada? Pues no. Por supuesto, porque en el estatuto reformado habla de que hay que respetar la planificación del estado, osea, los trasvases o lo que nos echen. Y el colmo, no habrá rebajas en la financiación. Pero es qué sólo faltaría. De hecho, la reforma se acometió entre otras cosas no para que no hubiera rebajas, sino para que hubiera aumento en la financiación, y se respetara el criterio de superficie, algo, que, evidentemente, ni siquiera interesó a la comisión negociadora, que celebró Santa Águeda ayer.

 

¿Y donde quedan las lenguas?¿Y donde las competencias que quedan fuera?¿Y el referéndum que prometía ya el anterior texto y que otra vez nos amagan?. Quedan donde han querido los poderes coloniales. Cuando todo el mundo avanza tres, Aragón avanza -1 y eso, señores Iglesias, Biel, Alcalde y Barrena, no es avanzar. Eso es retroceder, una vez más. Quizás es lo que les guste, al menos a algunos. Después, lo más fácil, es echar la culpa a los catalanes y los vascos. En especial a los vecinos del este, que se dedican a defender lo suyo y parte de lo que no es suyo, mientras que nosotros, genuflexos nos dedicamos a echar balones fuera y a que nos defienda quien no tiene ningún interés en defendernos. La verdadera culpa de que Aragón sea una comunidad de tercera, y que lo vaya a seguir siendo, no la tiene Cataluña, desde luego, pero casi que Madrid tampoco. La culpa la tienen quienes como la comisión negociadora que salió rendida de amor ayer de Madrid, nos venden, nos traicionan, y encima nos quieren hacer creer que avanzamos. Como el grabado de Francho de Goya, “Contra el bien general”

 

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Etiquetas: AragónestatutocolonialEspañaPSOEPARPPIUtraición

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