Un cuento sobre el negro Baltasar

sábado, enero 6, 2007 12:49
Publicado en la categoría purnas

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Me llamó Baltasar el otro día.

-¿Qué le ponemos a la Bitzare?

-¿A Bitzare?¿En mi casa?

-Sí, sí.

-Pues no sé, quizás un poco de tiempo, el tiempo siempre es útil. Siempre se puede aprovechar, y hasta cuando lo pierdes, merece la pena. Además, si tiene tiempo, puede que decida compartir un poco de él conmigo. Y eso será bueno.

– Vale, dijo Baltasar, ¿Pero en forma de qué?

-Pues chico, no sé, quizás una agenda. En blanco, si puede ser. No más que con los números de los días. Toda por llenar, toda por hacer, toda por proyectar, pensar, imaginar, soñar y vivir.

-Pues no pides poco, dijo el rey negro, que es de pueblo, y tiene un punto más bien realista.

-Yo sólo pido lo imposible. Así me ilusiono por hacerlo posible. Y sé lo que me digo. Las manos de Bitzare y el barro son sueños posibles.

-¿Y un horno?, dijo él.

-No, no. El horno ya lo pone ella, lo que necesita es un tiempo en el que crear universos y utopías.

-Vale pues, chico, como te pones.

-Será, dije yo. Y aquí está. Todo un año de regalo. En blanco. Por crear.

 

….

Hace un año: Pero que majos que son, los reyes majos

Hace dos años: Milagro, milagro

Hace tres años: ¿Diputados de Aragón?

 

Etiquetas: ReyesMagoscuentoficciónrelatoregalos

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