Sin terremoto no hay diversión

martes, abril 25, 2006 11:36
Publicado en la categoría purnas

Se apagó el terremoto. Se acabó el terremoto. Lo que me zarandeó el miércoles pasado ha pasado a ser pasado. Todavía mi cuerpo se estira a lo largo de los Monegros. Algunas partes permanecen al lado del mar, y otras empiezan a ubicarse Ebro arriba. El terremoto casi hace que la cadena se rompa. Igual que un incendio rompe la tregua. Una llamada de teléfono y una visita y todo ha vuelto al cauce normal. Mis libros aquí, mi vida allí. Mi gente aquí y allí. Mi gente complicándome la vida. Complicándonos la vida. Intentando simplificarla y vaciando huecos. Qué duro es lo de los huecos. Qué duro es un proceso de paz. Una tregua. Qué duro es. Que difícil que los deseos, los hechos, las acciones y las palabras se acompasen. Como cuando editas un vídeo y ves que tu boca y lo que oyes no van al mismo ritmo. ¿Pero qué es lo real?. ¿El audio?¿El vídeo?¿La complicidad entre los dos?¿La complicación?. La vida.

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